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<Sect>
<P xml:lang="ES-AR">Artículos  </P>

<P xml:lang="PT-BR">
<Link xml:lang="PT-BR">https://doi.org/10.34024/prometeica.2026.33.21148</Link>
 </P>

<P xml:lang="ES">LOS MLCH, LOS INDIOS Y LOS GAUCHOS </P>

<P xml:lang="ES">LA VIOLENCIA EPISTÉMICA EN LAS OBRAS DE J. L. BORGES </P>

<P xml:lang="EN-US">THE MLCH, THE INDIANS, AND THE GAUCHOS </P>

<P xml:lang="EN-US">Epistemic violence in the works of J. L. Borges </P>

<P xml:lang="PT-BR">OS MLCH, OS ÍNDIOS E OS GAUCHOS </P>

<P xml:lang="PT-BR">A violência epistêmica nas obras de J. L. Borges </P>

<P xml:lang="PT-BR">Ning Chen </P>

<P xml:lang="EN-US">(Guangdong University of Foreign Studies, China)  
<Link xml:lang="EN-US">199611304@gdufs.edu.cn</Link>
  </P>

<P xml:lang="PT-BR">Recibido: 13/09/2025  </P>

<P xml:lang="PT-BR">Aprobado: 16/05/2026 </P>

<P xml:lang="PT-BR">RESUMO </P>

<P xml:lang="PT-BR">Há quase 40 anos, Gayatri Spivak propôs o conceito de «violência epistémica» como a chave para revelar a estrutura de poder assimétrica entre a Inglaterra vitoriana e a sua periferia colonizada. Esta linha de reflexão sobre a injustiça cognitiva entre o centro e a periferia também foi abordada por intelectuais latino-americanos. O presente trabalho faz um recorrido pelas proposições sobre a violência epistémica para chegar a uma conceituação provisória, sem a intenção de esgotar todas as possibilidades teóricas devido à magnitude do tema, analisa sua influência em disciplinas como a antropologia e as manifestações na literatura, tomando como exemplo a coleção de contos O Relatório de Brodie, de Jorge Luis Borges. Esses textos, que abordam temas como a evangelização, a subjugação dos “índios selvagens” ou alusões à história da América Latina, constituem uma dupla governamentalidade, tanto interna quanto externa, e uma repressão do conhecimento do Outro. </P>

<P xml:lang="PT-BR">Palavras-chave: Jorge Luis Borges. El informe de Brodie. El otro duelo. violência epistêmica. colonialidade. </P>

<P xml:lang="EN-US">ABSTRACT </P>

<P xml:lang="EN-US">Almost 40 years ago, Gayatri Spivak proposed the concept of “epistemic violence” as the key to revealing the structure of asymmetrical power between Victorian England and its colonized periphery. This line of thinking about cognitive injustice between the center and the periphery has also been addressed by Latin American intellectuals. This paper reviews the propositions about epistemic violence in order to arrive at a provisional conceptualization, without attempting to exhaust all theoretical possibilities, given the magnitude of the subject, examines its influence on disciplines such as anthropology and analyzes its manifestations in literature, taking as an example the collection of short stories El informe de Brodie by Jorge Luis Borges. These texts, which focus on topics such as evangelization, the subjugation of “savage Indians,” or references to Latin American history, constitute a dual form of governmentality—both internally and externally—and a suppression of the Other’s knowledge. </P>

<P xml:lang="EN-US">Keywords: Jorge Luis Borges. Brodie's Report. The Other Duel. epistemic violence. coloniality. </P>

<P xml:lang="ES">RESUMEM </P>

<P xml:lang="ES-AR">Hace casi 40 años, Gayatri Spivak planteó el concepto de “violencia epistémica” como la clave para desvelar la estructura del poder asimétrico entre Inglaterra victoriana y su periferia colonizada. Esta línea de reflexión sobre la injusticia cognitiva entre el centro y la periferia también ha sido abordada por los intelectuales latinoamericanos. El presente trabajo hace un recorrido sobre las proposiciones en cuanto a la violencia epistémica para llegar a una conceptualización provisional, sin intención de agotar todas las posibilidades teóricas por la magnitud del tema, revisa su influencia en disciplinas como la antropología y analiza sus manifestaciones en la literatura, tomando como ejemplo la colección de cuentos El informe de Brodie de Jorge Luis Borges. Estos textos enfocados en los temas como la evangelización, el sometimiento a “indios salvajes” o alusión a la historia de América Latina, constituyen una doble gubernamentalidad tanto hacia el interior como el exterior y una represión del saber de Otro. </P>

<P xml:lang="ES">Palabras Clave: Jorge Luis Borges. El informe de Brodie. El otro duelo. violencia epistémica. colonialidad.  </P>

<P xml:lang="ES">Introducción </P>

<P xml:lang="ES">Los vínculos entre la violencia y la literatura en America Latina han sido abordados ampliamente. Muchas investigaciones se enfocan en las obras que narran las experiencias durante las dictaduras del Cono Sur, o las que cuentan la lucha armada de las guerrillas en Perú, Colombia y países centroamericanos.1 Podemos decir que esta línea de crítica se despliega basándose en “un concepto restringido” de la violencia, esto es, en su sentido tradicional refiriéndose a un daño intencionado “mediante el uso de fuerza física o de otro tipo, y la intención que conlleva a obligar a la(s) persona(s) dañada(s) a algo que no quiere(n)” (Martínez Pacheco 2016, p.10). La violencia también es entendida como un acto colectivo en clave del estado, la política y la guerra, como lo que ha discutido Hannah Arendt en su obra dedicada a este tema(Arendt 2005). </P>

<Footnote>
<P xml:lang="PT-BR">1 Véase Teresa Basile (co.), Literatura y violencia en la narrativa latinoamericana reciente, La Plata, Universidad Nacional de La Plata, 2015; Brigitte Adriaensen y Carlos van Tongeren (eds.), Ironía y violencia en la literatura latinoamericana contemporánea, Pittsburgh, Universidad de Pittsburgh, 2018. Otras investigaciones de esta línea son, por ejemplo: Mora-Galleguillos, Gabriel-Andrés, “La violencia después de la violencia. Literatura de postguerra en Rey Rosa y Castellanos Moya”, Forum Revista Departamento de Ciencia Política, 27(2025), pp.41-66; María Isabel Cabrera Manuel, “Devenir otras. Alternativas sensibles contra la violencia en la literatura escrita por mujeres en México”, Valenciana: revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato, 33(2024), pp.279-307; Óscar Osorio, “Siete estudios sobre la novela de la Violencia en Colombia, una evaluación crítica y una nueva perspectiva”, Poligramas 25, junio de 2006, pp.85-108. </P>
</Footnote>

<P xml:lang="ES">Pero bien como Arendt señaló en su momento, que pese al enorme papel que ha desempeñado en los asuntos humanos, “a primera vista resulta más que sorpredente que la violencia haya sido singularizada tan escasas veces para su especial consideración (p.16). De hecho, la violencia es polimorfa. Gayatri Spivak planteó el concepto de “violencia epistémica” cuando abordaba la desigualdad estructural entre Inglaterra/centro y su colonia en el Caribe/periferia. Por su parte, Aníbal Quijano, entre otros críticos, apunta que aparte de la subordinación de otras culturas respecto de la europea, existe ante todo una colonización cultural interna de los subordinados, la cual hace que las culturas no europeas díficilmente pueden existir o reproducirse fuera de la supuesta universalidad europea (Quijano 1992 p.13).  </P>

<P xml:lang="ES">El presente trabajo se inscribe en esta línea de debates sobre la violencia en la dimensión epistemológica que ejerce el poder colonial imperial para desvelar su manifestación en las obras literarias. Primero haremos un recorrido sobre las proposiciones en cuanto al concepto de la violencia epistémica para llegar a una conceptualización provisional, sin intención de agotar todas las posibilidades teóricas por la magnitud del tema. En nuestra opinión, durante la expansión y colonización en América, Ásia y África la emergente burguesía europea se constituía como el sujeto racional, o el único sujeto histórico. En la episteme basada en “sujeto-objeto”, esto es, en la colonialiad cultural en palabras de Quijano, se produjo la subalterización ontológica hacia el Otro. Esta no sólo sirve de fundamentos cognitivos de las disciplinas como la antropología y la etnología, como ha indicado el sociólogo peruano (Quijano 1992 p.16), sino que también impregna las expresiones literarias. El informe Brodie, tanto la colección como el cuento homófono, de Jorge Luis Borges ofrece un ejemplo de esta subalterización ontológica. Es decir, por una parte, toma combates, duelos, asaltos y asesinatos como su tema central, constituyéndose así “la obra más violenta” de Borges según algunos críticos (Miele 2020 p.128), y por otra, los textos en sí pueden infundir los llamados valores occidentales como los supremos en el esquema hegeliano sobre la historia,  ejerciendo así la violencia epistémica. </P>

<L>
<LI>
<LBody xml:lang="ES">1. La violencia epistémica como la doble gubernamentalidad en el sistema-mundo moderno/colonial </LBody>
</LI>
</L>

<P xml:lang="ES">En el ensayo “Three Women´s Texts and a Critique of Imperialism”, publicado hace casi 40 años, Gayatri Spivak planteó el concepto de “violencia epistémica” como la clave para desvelar la estructura del poder asimétrico entre Inglaterra victoriana y su periferia colonizada en unas obras literarias clásicas como Jane Eyre y Frankstein. Ella leía la historia de Bertha Mason, “la loca en el ático” de la novela de Jane Eyre como “una alegoría de la violencia epistémica del imperialismo, la construcción del sujeto colonial que se immola a sí mismo para la glorificación de la misión civilizadora del colonizador” (Spivak 1985, p251). Más tarde, en el ensayo “¿Puede hablar el sujeto subalterno?” la crítica hizo una explicación también muy esquemática sobre la “violencia epistémica”, esbozándolo como el proyecto imperial que constituye al sujeto colonial como Otro, y la anulación asimétrica de la huella de ese Otro en su más precaria Subjetividad (Spivak 1998, p.13).2  </P>

<Footnote>
<P xml:lang="PT-BR">2 “Can the Subaltern Speak?” fue publicado por primera vez en Cary Nelson and Lawrence Grossberg(eds): Marxism and the Interpretation of Culture, Urbana/Chicago: University of Illinois Press, 1988, pp.271-313. Para nuestro estudio usamos la versión traducida por José Amícola y publicada en Orbis Tertius, 3(1998), pp.1-44. También hay otra traducción en Revista Colombiana de Antropología 39(2003), pp.297-364.   </P>
</Footnote>

<P xml:lang="ES">Si bien los escritos de Spivak contra el imperialismo ha dejado una profunda impronta en el pensamiento de descolonización, sin embargo, no se ha preocupado en discutir y debatir un concepto tan clave como la violencia epistémica. Lo que está claro es que ella inserta dicha noción en coordenadas concretas de la historia y la geopolítica, confiriéndole un fuerte sentido político y social. Así, aparte de criticar la violencia epistémica perpetrada por los ingleses en su manipulación de la Ley Hindú, de la nativa cultura sánscrita así como de la tradición de sati en la India en el siglo XIX, Spivak advierte ante todo la violencia epistémica ejercida por los intelectuales franceses de izquierda en la década de los 70 en el siglo XX, quienes actuaban con el deseo interesado de conservar al sujeto de Occidente así como está, o conservar a Occidente como el único sujeto y el único tema (p.1). </P>

<P xml:lang="ES">En esta veta de pensar la violencia epistémica como un proceso del poder disciplinario, Santiago Castro-Gómez plantea la idea de la “invención del otro” realizado por el proyecto de la modernidad: “Es precisamente este vínculo entre conocimiento y disciplina el que nos permite hablar, siguiendo a Gayatri Spivak, del proyecto de la modernidad como el ejercicio de una “violencia epistémica”(2000, p.151). La complicidad entre el saber y el poder había sido señalada por Michel Foucault. Sin embargo, tanto para Spivak como para Castro-Gómez, la genealogía del saber foucaultiana tiene una visión demasiado restringinda, sin ser capaz de mirar más allá del llamado Occidente. Para Spivak, el pensador francés ha sido brillante en su capacidad de darle un lugar al poder, “pero la conciencia de una reinscripción topográfica del imperialismo no logra dar una configuración a sus presuposiciones”, por lo que “cae en la trampa de una versión restringida de Occidente producida por la reinscripción”; “la clínica, el hospicio, la prisión, la universidad, todos parecen ser territorios de alegorías-biombo que ocultan los relatos más amplios del imperialismo” (pp.23-24). Para Castro-Gómez, un giro metodológico se hace necesario: “la genealogía del saber-poder, tal como es realizada por Foucault, debe ser ampliada hacia el ámbito de macroestructuras de larga duración (Braudel / Wallerstein), de tal manera que permita visualizar el problema de la ‘invención del otro’ desde una perspectiva geopolítica” (p.151).  </P>

<P xml:lang="ES">Castro-Gómez toma el “proyecto de modernidad” como un proceso en que funciona la complicada estructura de saber-poder, indicando que se caracteriza por “el fáustico intento de someter la vida entera al absoluto control del hombre bajo la guía segura del conocimiento”, mientras el Estado funciona como instancia central de la organización racional de la vida humana (pp.146-147). Lo que ocurre es que este intento de crear perfiles de subjetividades estatalmente coordenados conlleva la invención del otro, es decir, el surgimiento de la ciudadanía burguesa en el Estado-nación y la invención del otro se hallan genéticamente relacionados(p.148).  </P>

<P xml:lang="ES">Coincidiendo con las opiniones de Walter Mignolo, Enrique Dussel e Immanuel Wallerstein, el filósofo colombiano desvela que este proceso de establecer el poder disciplinario en el Estado-nación va vinculado a la dinámica de la constitución del capitalismo como mundo-sistema, y recalca que “el Estado moderno no debe ser mirado como una unidad abstracta, separada del sistema de relaciones mundiales que se configura a partir de 1492, sino como una función al interior a este sistema internacional del poder” (p.153).  </P>

<P xml:lang="ES">En opinión de Castro-Gómez, el concepto de “la colonialidad del poder” formulado por Aníbal Quijano es precisamente el que ha ampliado y corregido el “poder disciplinario” foucaultiano, “al mostrar que los dispositivos panópticos erigidos por el Estado moderno se inscriben en una estructura más amplia, de carácter mundial, configurada por la relación colonial entre centros y periferias a raíz de la expansión europea” (p.153). Apoyándose en esto, él formula la idea de la “doble gubernamentalidad jurídica” de los dispositivos displinarios del proyecto de la modernidad, es decir, el poder del Estado moderno ejerce hacia dentro y hacia fuera a la vez: </P>

<P xml:lang="ES">De un lado, la ejercida hacia adentro por los estados nacionales, en su intento por crear identidades homogéneas mediante políticas de subjetivación; de otro lado, la gubernamentabilidad ejercida hacia afuera por las potencias hegemónicas del sistema-mundo moderno/colonial, en su intento de asegurar el flujo de materias primas desde la periferia hacia el centro. Ambos procesos forman parte de una sola dinámica estructural.(p.153) </P>

<P xml:lang="ES">De esta forma, “La producción de la alteridad hacia adentro y la producción de la alteridad hacia afuera formaban parte de un mismo dispositivo de poder. La colonialidad del poder y la colonialidad del saber se encontraban emplazadas en una misma matriz genética”(p.154, la cursiva es del texto original).  </P>

<P xml:lang="ES">Castro-Gómez hace hincapié en que “la construcción del imaginario de la ‘civilización’ exigía necesariamente la producción de su contraparte: el imaginario de la “barbarie’ ”(p.151). Tomando las ciencias sociales como objeto de su análisis, denomina “modelo heurístico” al proceso que ha seguido esta disciplina, donde predomina la idea de que la “especie humana” sale poco a poco de la ignorancia y va atravesando diferentes “estadios” de perfeccionamiento hasta obtener la “mayoría de edad” a la que han llegado las sociedades modernas europeas (p.154). En opinión de Castro-Gómez: </P>

<P xml:lang="ES">Conceptos binarios tales como barbarie y civilización, tradición y modernidad, comunidad y sociedad, mito y ciencia, infancia y madurez, solidaridad orgánica y solidaridad mecánica, pobreza y desarrollo, entre otros muchos, han permeado por completo los modelos analíticos de las ciencias sociales. El imaginario del progreso según el cual todas las sociedades evolucionan en el tiempo según leyes universales inherentes a la naturaleza o al espíritu humano, aparece así como un producto ideológico construido desde el dispositivo de poder moderno/colonial. (p.154) </P>

<P xml:lang="ES">Cabe destacar que, haciendo eco a esta crítica del modelo heurístico en las ciencias sociales hecha por Castro-Gómez, Enrique Dussel en un sentido filosófico señala que la visión eurocéntrica de la modernidad es precisamente la que se autoconstruye como una emancipación y una salida de la inmadurez por la fuerza de la razón que únicamente se cumplirían en Europa (2000 p.45). De allí podemos decir que la visión teleológica sobre la historia humana, elucubrada por Hegel en Lecciones sobre la filosofía de la Historia Universal, pero impugnado por Dussel (1992 pp.11-22) constituye el fundamento de la violencia epistémica. </P>

<P xml:lang="ES">Por otra parte, aunque Quijano no usa el concepto de violencia epistémica, sí ha indicado la complicidad entre el poder colonial y la producción del saber al plantear el concepto de “colonialidad”. En su ensayo “Colonialidad y modernidad/racionalidad” publicado por primera vez en 1992, se preocupa sobre todo por la dominación colonial en la producción del conocimiento en la época presente, indicando que aunque el colonialismo como régimen político fue eliminado, sigue la relación de dominación colonial entre la llamada “cultura occidental” y las otras culturas. Quijano ha señalado varios tipos de esta dominación colonial en el saber, que incluyen: a. la colonización del imaginario de los dominados que actúa en la interioridad de ese imaginario, formando parte de él, b. una sistemática represión de las específicas creencias, ideas, imágenes, símbolos o conocimientos que no sirvieran para la dominación colonial global, c. la represión sobre los recursos, patrones e instrumentos de expresión formalizada y objetivada, intelectual o visual, d. la imposición del uso de los propios patrones de expresión, las creencias de los dominante, que sirvió tanto para impedir la producción cultural de los dominados, como para ejercer control socual y cultural (1992 p.12). En ese momento, Quijano denominó “colonialidad” a esta represión, imposición y control sobre el saber y sus patrones de expresión.   </P>

<P xml:lang="ES">Quijano disecciona la estructura sincrónica o la coetaneidad entre la consolidación de la dominación colonial y el surgimiento de la racionalidad-modernidad europea, y señala que el paradigma europeo del conocimiento racional conlleva la crisis en su presupuesto fundante. Para empezar, este paradigma toma el saber como producto de una relación sujeto-objeto, lo que conduce a la exacerbación del individualismo del sujeto, y también a la supuesta originalidad ontológica del objeto/saber, lo cual ha sido puesto en tela de juicio desde hace tiempo, puesto que el saber es más bien modos de un determinado campo de relaciones. Es más, la emergente cultura occidental o europea se autoconstituía como la única racional, tomando las otras culturas diferente como “no racionales”, de manera que establecía un orden jerárquico. Quijano indica: </P>

<P xml:lang="ES">En consecuencia, las otras culturas son diferentes en el sentido de ser desiguales, de hecho inferiores, por naturaleza. Sólo pueden ser objetos de conocimiento y/o de prácticas de dominación. En esta perspectiva, la relación entre la cultura europea y las otras culturas, se estableció y desde entonces se mantiene, como una relación entre “sujeto” y “objeto”.(p.17)            </P>

<P xml:lang="ES">Coincidiendo con Dussel y Castro-Gómez, Quijano también cuestiona e impugna la visión teleológica de la historia universal. En su opinión, la estructura de sujeto-objeto, el orden jerárquico entre la cultura europea-occidental y las otras culturas, junto con el concepto de “totalidad desigual”, conducen a la concepción de la historia como “un continuum evolutivo de lo primitivo a lo civilizado, de lo tradicional a lo moderno, de lo salvaje a lo racional, de precapitalismo al capitalismo, etc.”, y lo más grave es que Europa no sólo se piensa como el más avanzado de la historia, sino que logra imponer este espejismo, que hoy sigue siendo atractivo para muchos (p.18).  </P>

<P xml:lang="ES">Resumiendo todo para lograr una conceptualización provisional, podemos decir que en primer lugar, la violencia epistémica tiene que ser entendida en el contexto histórico en que se viene formando el sistema-mundo. Su inicio corresponde a la expansión capitalista europea con la colonización luso-hispana tanto en “las Indias Occidentales” como en “las Indias Orientales”.3 Es en este proceso de la colonización hacia fuera cuando la emergente burguesía europea se constituía como el sujeto racional, el único sujeto histórico, encarnado en el “ego” cartesiano, a la vez que se produjo la subalterización ontológica hacia el otro. Nelson Maldonado-Torres lo denomina “colonialidad del ser”. Él ha señalado que la formulación cartesiana de “cogito, ergo sum” implica la negación ontológica hacia otros: “Yo pienso (otros no piensan o no piensan adecuadamente), luego soy (otros no son, están desprovistos de ser, no deben existir o son dispensables)”. El privilegio de la epistemología conduce a la subalterización ontológica, que a su </P>

<Footnote>
<P xml:lang="PT-BR">3 No olvidemos que El tratado de Tordesillas reparte el mundo entero entre las dos potencias. En el siglo XVI, los portugueses merodeaban por Japón, Sureste Asiático y la costa sur de China, mientras España en varias ocasiones tuvo intención de conquistar el imperio chino en la dinastía Ming (明朝), tomando su colonia de las Islas Filipinas como base y entablando alianza con los japonese, véase Timothy Brook. Vermeer’s Hat. The Seventeenth Century and the Dawn of the Global World, New York: Bloomsbury Press, 2008.  </P>
vez genera la colonialidad del saber al negar las facultades cognitivas de los sujetos subalterizados (p.585). </Footnote>

<P xml:lang="ES">De allí surgía toda una serie dicotómica como racionalidad europea vs irracionalidad del otro, civilización vs barbarie, etc. Las diferencias culturales, igual que las diferencias de los aspectos físicos, hábitos y tradiciones, patrones para registrar conocimientos4 eran naturalizadas, puestas en el orden jerárquico y reprimidas. La violencia epistémica isidia y actúa, a veces sigilosamente, otras veces respaldada por arma y fuego. Los estudios de Mignolo sobre “el lado oscuro del Renacimiento” puede aportar muchas referentes empíricas de la violencia epistémica en la primera modernidad. Uno de ellos es la vasta empresa que realizó Bernardino de Sahagún, quien utilizó el patrón greco-romano para coleccionar el saber de los mexicas en castellano y náhualt, incorporando así “lo extraño” a un patrón europeo familiar, reprimiendo las categorías nativas del saber autóctono, negando todo el conocimiento que no se funde en la tradición europea (p.239). </P>

<Footnote>
<P xml:lang="PT-BR">4 Mignolo utiliza el concepto de “enunciación” para referirse a “principios y formas de organizar el conocimiento para una audiencia y en las coordenadas personales y disciplinarias en las que se encuentra el enunciante en el momento de enunciar”(El lado más oscuro del Renacimiento: alfabetización, territorialidad y colonización. Trad. Cristóbal Gnecco, Popayán: Universidad de Cauca, 2016., p.237) </P>
</Footnote>

<P xml:lang="ES">La visión de la historia como un “continuum” de lo primitivo a lo civilizado, era desarrollada, elucubrada y reforzada en la segunda modernidad apartir del siglo XVIII cuando se iba consolidando la expansión capitalista encabezada sobre todo por Inglaterra y Francia. Lo que resalta en esta etapa es el discurso científico, el intento de crear la clasificación y sistematización de la naturaleza e incluso del universo, encabezado por los estudios de Linneo. Surge el sujeto burgués científico-explorador-viajero, que casi siempre se encarna en la figura del hombre europeo blanco. Mary Louise Pratt indica que a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, “la exploración científica se convertiría en un imán que atraería las energías y los recursos de complicadas alianzas de élites intelectuales y comerciales de toda Europa”; al mismo tiempo, “sería foco de intenso interés público y la fuente de algunos de los más poderosos aparatos de ideas y de ideología, por medio de los cuales las ciudadanías europeas se relacionarían con otras partes del mundo” (2011 p.57). La hegemonía europea, el modelo de sujeto-objeto encuentra nuevas formas de codificación, por ejemplo, en las disciplinas académicas de la etnología y la antropología, como ha señalado Quijano (1992 p.16), o en las literaturas de viaje en general, que han sido analizadas por Pratt. La visión teleológica de la historia racional fue naturalizada y rehistorizada por el evolucionismo darwiniano (Fabian 2019 p.35). Digamos que a partir de esa etapa, la violencia epitémica empezó a adquirir valores discursivos científicos y tecnológicos, consolidándose en la dicotomía de ciencia-superstición, tecnología avanzada-artesanía retrasada, etc. </P>

<P xml:lang="ES">Ya para concluir, volvemos a la noción de violencia: ¿de qué hablamos cuando decimos “violencia”? Arendt destaca su carácter instrumental (p.63), entendiéndola como acto de un individuo o un conjunto de individuos. Su discusión versa ante todo sobre la violencia política y sus encarnaciones extremas dentro del mundo contemporáneo, por lo que esta definición nos parece no lo suficiente como para cubrir la dimensión epistémica. La propuesta de Martínez Pacheco es muy significativa. Este investigador considera que “la violencia no es una sustancia o un hecho aislado, totalmente terminado y asible en sí mismo, sino que se trata de relaciones sociales o, mejor dicho, del tinte que asumen ciertas relaciones sociales”, y la define como “una forma de relación social caracterizada por la negación del otro (pp.15-16)”. Así, la palabra “violencia” se inscribe como lo estructural en vez de significar algo puntual y aislado, e implica en sí la subalterización ontológica y la negación de facultades cognitivas de ciertos sujetos. .    </P>

<P xml:lang="ES">La violencia epistémica actúa en lo relacionado con el saber y su producción en la modernidad colonial capitalista. Para Castro-Gómez, una manifestación de su ejercicio corresponde a la escritura de los viajeros, cronistas, y navegantes sobre las sociedades indígenas, que imagina todo lo que hay en América es salvaje y primitivo. Si este discurso dominante y represivo ha sido analizado por Mignolo y otros investigadores, sí que quedan otros textos en que el ejercicio de la violencia epistémica sigue encubierto. La invisibilidad es uno de sus carácteres, ya que su forma es difuminada y capilar, sin temporalidad y espacialidad precisa, pero a la vez gradual y acumulativa, acompañadas por otras formas de violencia (Pérez 2019). La colección de El informe de Brodie, sobre todo, el cuento homónimo, publicado en 1970 por Jorge Luis Borges, pueden servir de ejemplo de esta violencia que infiltra y actúa silenciosamente.   </P>

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<LBody xml:lang="ES">2. Negación ontológica al Otro externo: “los Mlch” y los hombres-mono en El informe de Brodie   </LBody>
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<P xml:lang="ES">El cuento El informe de Brodie tiene la enmarañada estructura con dos instancias narradoras entrecruzadas. En los dos primeros párrafos al comienzo del texto, aparece una voz narrativa en primera persona. Este “yo” es un argentino culto que recientemente recibió “un ejemplar del primer volumen de las Mil y Una Noches (Londres, 1840) de Lane”; el libro “me consiguió mi querido amigo Paulino Keins” (p.1073). La mención de Keins, el librero judío establecido en Buenos Aires por allá de los 30, confiere a ese narrador de la primera instancia un fuerte tinte autobiográfico, ya que en la vida real Borges también se hizo amigo de Keins aparte de ser uno de sus clientes más renombrados (Münster 2011, p.160). Según la narración de “yo”, un manuscrito firmado por un tal David Brodie fue encontrado en el volumen de Mil y Una Noches, al cual por “la esmerada caligrafía” el narrador conjetura que había sido redactado por la misma fecha en que fue publicada el libro de Lane, es decir, alrededor de 1840. El “yo” decidió traducir el manuscrito al español, de aquí surge el segundo narrador que es la voz de Brodie, cuyo supuesto “informe” consitituye el resto del texto que cuenta sus experiencias de evangelización con los “Mlch” en África y otras misiones en América. Así, lo que tenemos delante es supuestamente “la traducción española” de un texto inglés, o sea, una escritura hecha entre Brodie-yo/traductor. </P>

<P xml:lang="ES">Ante este cuento, la primera pregunta que surge es: ¿porqué la escritura de Brodie-yo/traductor ha sido definido y denominado como un informe? No sabemos si el supuesto manuscrito original lleva este título o ha sido el “yo/traductor” quien lo atribuye a esta categoría de escritura. Lo más probable es el segundo caso, ya que la fidelidad de traducción.prometida por el “yo/traductor” es harto sospechosa, pues aunque anuncia que “Traduciré fielmente el informe”, también confiesa abiertamente que ha omitido “algún versículo de la Biblia y la de un curioso pasaje sobre las prácticas sexuales de los Yahoos que el buen presbiteriano confió pudorosamente al latín”, (p.1075). Su fidelidad es completamente subjetiva, y el término “informe” en el texto español es más bien el resultado de la manipulación discursiva del yo/traductor. Esta cualidad de “informe” ha sido conferida por este argentino culto en la segunda mitad del siglo XX, quien admira la cultura del imperio británico y lee las obras de los “orientalistas”. Su acto de definir el texto de Brodie como “informe” articula el manuscrito con el vasto archivo que dejó la gobernación británica sobre la India. Spivak ha analizado cómo el informe de Macaulay sobre la educación, junto con otros escritos de la misma índole, pero elaborados por la élite nativa se entrelazaban con la administración política y judicial en la colonia británica, “las explicaciones culturales generadas por eruditos de reconocida autoridad venían a confluir con la violencia epistémica del proyecto legal” (p.14). En el cuento borgiano ocurre algo parecido con la evangelización, pues el misionero Brodie, quien seguramente era coetáneo de Macaulay, en el final de su narración antropológica sobre los “Mlch”, no hace otra cosa sino pedir a “el Gobierno de su Majestad” que “no desoiga” su aclamación de “salvar” a los africanos, esto es, a incluirlos en el proyecto imperialista británico. Aquí el saber y el poder se complican profundamente.  </P>

<P xml:lang="ES">Tanto el título como la estructura narrativa confieren un carácter científico-antropológico a este cuento, que bien puede entroncarse e inscribirse en las literaturas del viaje escritas por europeos de varios países en la segunda modernidad, en que el sujeto europeo, blanco, masculino y culto con sus “ojos imperiales” inquiere, examina, estudia y comenta acerca de la gente de otras partes del mundo. Esta imposición de “la ciencia” instaura el orden imperial en la epistemología, es decir, las construcciones por parte de la dominación imperial-colonial son asumidas como categorías científicas y objetivas de significación ahistórica, fenómenos naturales en lugar de la historia de poder.  </P>

<P xml:lang="ES">El primer campo de ejercicio de esta violencia epistémica es el acto de nombrar y clasificar: una parte de aquellos africanos que entran en contacto con Brodie son denominados “Mlch” por él en un comienzo, y luego son puestos “Yahoo” de sobrenombre, haciendo eco a la novela de Jonathan Swifit. Otra parte de los africanos son calificados como “hombre mono”, epíteto que implica su condición completamente salvajes, en un estado de transición del animal al ser humano, mientras los “Mlch” son puestos en un rango superior. Al nombrarlos, Brodie está erigiendo una clasificación y jerarquización. La clasificación de “hombre mono” y Mlch que establece Brodie recuerda la distinción entre el homo sapiens y el homo monstrosus, así como las seis variedades bajo “el homo sapiens” establecida por Linneo, las cuales “apenas modificadas subsisten hasta el hoy de día en algunos textos escolares”(Pratt, p.74). Pratt apunta que el acto de nombrar en la doctrina de Linneo es transformador, porque reorganiza todas las cosas dentro de una nueva forma de pensamiento (ibid.). Siendo el sujeto imperial, el misionero escocés Brodie domina el discurso científico de la segunda modernidad, y logra establecer su propia tabla “científico-antropológico” para calificar, clasificar y dominar. Con este poder erige su nuevo orden imperial, a la vez que convierte la superioridad europea en lo natural y ahistórico.  </P>

<P xml:lang="ES">Basándose en su absoluta autoridad del sujeto racional europeo, Brodie descalifica el idioma de los africanos. Según él, “una precisa transliteración es casi imposible, dada la ausencia de vocales en su áspero lenguaje” (p.1073). La actitud de Brodie hacia los idiomas no-europeos es muy parecida a la de los misioneros españoles en América, quienes elevaban la escritura del alfabeto latino a una dimensión ontológica absoluta, y con este único patrón legítimo de la escritura se desinteresaba por completo la escritura de las civilizaciones de la meseta central de América, juzgando siempre los idiomas aborígenes carentes de ciertas letras (Mignolo 2016 p.83). Cuando Brodie explica que en el nombre de “Mlch” la consonante “ch” tiene valor fonético de la palabra “loch” en inglés (p.1073), él podría estar imponiendo el inglés como la única legítima forma, favoreciendo así un eurocentrismo lingüístico. Con este acto de nombrar y clasificar, Brodie ha encubierto el verdadero nombre, y como consecuencia, el ser de aquellos africanos. Es más, la violencia epistémica de Brodie va acrecentando, porque al considerar impronunciable la palabra “Mlch”, decide llamarlos “Yahoos”, lo cual degrada a esos africanos hacia salvajes como aquellos seres en la novela de Swift.  </P>

<P xml:lang="ES">La negación del idioma va acompañada de la descalificación del saber de esos africanos, pues Brodie siempre intenta imponer sus conocimientos europeos. Un ejemplo de ello es su crítica sobre el emplazamiento de la morada de los nativos. Siguiendo a la tradición de su tierra natal, el misionero insistie en que las tierras altas son aptas para vivir. Pese a que se ha dado cuenta de que los nativos han elegido la tierra baja por motivo de defensa militar: “las laderas son ásperas y formarían una especie de muro contra los hombres-monos”, se empeña en persuadirlos que adopten el modelo europeo. Es decir, él niega el valor del conocimiento de los nativos, por lo que es incapaz de entablar una verdadera comunicación intercultural. </P>

<P xml:lang="ES">Aparte de ello, Brodie cuestiona constantemente las facultades cognitivas de los nativos. Según él,  son incapaces de fabricar el objeto más simple, y creen que todos los objetos como el reloj, la brújula o el libro de la Biblia han sido recogidos de la naturaleza. También asegura que los africanos no pueden imaginar una casa de varias habitaciones, es decir, Brodie niega la facultad de reconocimiento espacial de los nativos. Y cuando la verdad revela lo contrario, ya que él reconoce que “no se perdieran como tampoco un gato se pierde”, equipara dicha capacidad con la de un animal, rebajando la facultad de los africanos a un instinto natural y primitivo. La negación en la dimensión epistemológica conduce a su vez a la negación ontológica, “la falta de imaginación los mueve a ser crueles”. En el discurso de Brodie, se trata de una crueldad instintiva y brutal, e incluso paradójicamente con cierta inocencia . Así, Brodie también se entretiene contando con anécdotas como “solían agarrar por la hoja mi cuchillo de monte”. La descripción de este detalle, y otros tantos como andar desnudos y practicar el canibalismo, enlaza el texto de Brodie con el famoso fragmento que dejó Cristóbal Colón en su primer viaje, quien con unos argumentos parecidos intentaba asegurar que los “indios” serían “buenos servidores y de buen ingenio”(Colón 1985, p.91) y en seguida se puso a capturarlos. Si Colón quiso dominar física y moralmente a los indígenas de América, no lo hace menos el misioinero escocés con esta comunidad de africanos. Según su escala de civilización, los juzga “salvables”: </P>

<P xml:lang="ES">Tienen instituciones, gozan de un rey, manejan un lenguaje basado en conceptos genéricos, creen, como los hebreos y los griegos, en la raíz divina de la poesía y adivinan que el alma sobrevive a la muerte del cuerpo. Afirman la verdad de los castigos y de las recompensas. Representan, en suma, la cultura, como la represetamos nosontros.(p.1078) </P>

<P xml:lang="ES">Brodie emite ante Su Majestad el informe instando que “tenemos el deber de salvarlos”. ¿Se trata de una política asimilacionista en dimensión cultural? ¿o destrás de ello esconde la ansia del capital por los recursos naturales y humanos? Lo más probable es que ambos forman su misión. Así vemos cómo la violencia epistémica genera otras formas de violencias, apoyándolas y justificándolas. La suerte de los hombres-mono es muy explicativa. Brodie mató a dos de ellos con su arma de fuego, creyendo que él estaba defendiendo a los “Mlch”. Confiesa en el final de su escritura que no se arrepiente de haber combatido junto con los Mlch contra los hombres-monos(p.1078). La “salvación” de los unos se hace a costa de la vida de los otros. La violencia epistémica de Brodie sirve de soporte y legitimización del asesinato. </P>

<P xml:lang="ES">La narración de Brodie ofrece una historia de cómo el proyecto de la modernidad, o la gobernamentalidad en palabras de Castro-Gómez ejerce hacia el exterior, en las remotas partes del mundo fuera de Europa. Pero lo peculiar de este cuento consiste en la ambigüedad de las dos voces narrativas que en cierto momento se solapan. La descripción de Brodie sobre la “naturaleza bestial” de los nativos africanos de andar desnudo o coger el arma blanca por el filo, su condena al canibalismo, así como su minucioso registro del régimen político, la religión y la cultura de los indínegas africanos recuerda toda la literatura de crónicas que han dejado los colonizadores luso-hispanos de América sobre los “indios”, iniciada por el diario de Colón. No se sabe si así es el estilo del texto original en inglés, o ha sido el yo/traductor quien ha tenido que recurrir a la retórica de las crónicas para traducirlo al español. En todo caso, el yo/traductor ha hecho una “domesticación” lingüística, sobreponiendo su sigilosamente en la de Brodie.  </P>

<P xml:lang="ES">Este solapamiento de las voces es una manifestación del estrecho vínculo entre “el imperialismo y la textualidad”, discutido por Eleke Boehmer. Ella resalta el peso decisivo de la lectura en la cognición colonial sobre las tierras por conquistar: leyendo las obras de los antecesores, los viajeros europeos habían formado un pre-juicio sobre la tierra que exploraría, y este conocimiento a priori configuraba su experiencia que a su vez sería narrada y leída, para fomentar y alimentar a futuros viajeros con sus escrituras. Los textos coloniales se entrecruzaban, y al cabo de un proceso de reiteración y re-absorción las figuras exóticas se iban haciendo convenciones para conocer y comprender aquellas otras tierras (2005 p.19). En el cuento borgeano, es la obra epónima de la apropiación cultural en la expansión imperial, las Mil y una noches de Lane,5 la que vincula a los dos sujetos enunciantes. Tanto Brodie como “yo/traductor” son asiduos lectores de esta índole de obras. Si Brodie ha leído con tanta atención el libro de Lane que ha dejado abundantes adiciones, signos de interrogación y correcciones en los márgenes de ese ejemplar, probablemente “yo” habrá hecho la lectura con el mismo esmero. Además, tanto Brodie como “yo” son políglotas que dominarán seguramente los mismos idiomas como el inglés, el español y el portugués, esto sugiere que la lectura de los dos sujetos enunciantes coincidiría. Si los dos leen la obra de Lane, habrán compartido también otros libros parecidos, generadas en la expansión europea en ultramar, sea la luso-hispana en América, sea la británica en Asia y África. El alto grado de la domesticación lingüística y estilística en la tradución española enlaza las dos experiencias de colonización. El manuscrito de Brodie es una continuación y reproducción del modelo de las literaturas de viaje generadas por la colonización.  </P>

<Footnote>
<P xml:lang="PT-BR">5 Para la íntima relación entre los estudios del orientalismo y la expansión británica, aparte del célebre Orientalismo de Edward Said, también puede verse Valerie Kennedy. “Orientalism in the Victorian Era”, Oxford Research Encyclopedia of Literature, August, 2017, DOI: 10.1093/acrefore/9780190201098.013.226. </P>

<P xml:lang="EN-US"> </P>
</Footnote>

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<LBody xml:lang="ES">3. Negación ontológica al Otro interno: los indios y los gauchos  </LBody>
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<P xml:lang="ES">Sin embargo, hay libros que resultan imposibles que leyera Brodie, pero sí que constituyen la lecutra del yo/traductor argentino. En la experiencia histórica de Argentina, para la élite local, la doble gubernamentalidad del proyecto de modernidad ejercía su poder disciplinario hacia dentro con los indígenas, gauchos y todos aquellos que no se encajaban en el patrón de producción capitalista liberal. Si las obras de la generación del 37, incluyendo la famosa Facundo de Sarmiento se dedican a explicitar e interpretar el proyecto de modernidad hacia dentro, entonces el yo/traductor habrá leído estas obras con ímpetu y devoción. Para él, los “salvajes” no sólo existen en las lejanas tierras exóticas, sino también dentro de Argentina. Cuando Brodie descalifica la facultad aritmética de los nativos africanos, la voz del yo/traductor no puede sino aflorar:   </P>

<P xml:lang="ES">He hablado de la reina y del rey; paso ahora a los hechiceros. He escrito que son cuatro; este número es el 
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mayor que abarca su aritmética. Cuentan con los dedos uno, dos, tres, cuatro, muchos; el infinito empieza en el pulgar. Lo mismo, me aseguran, ocurre con las tribus que merodean en las inmediaciones de Buenos-
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Ayres(sic, la subrayada es nuestra)”.(p.1075)  
<Artifact></Artifact>
</P>

<P xml:lang="ES">En el pasaje arriba citado se perciben dos voces. En las dos primeras frases el sujeto gramatical en primera persona corresponde a Brodie, mientras en la última frase el complemento “me” es altamente ambiguo, que podría referirse tanto a Brodie como al traductor argentino. Así, la calificación de Brodie sobre la supuesta carencia de la facultad aritmética de los nativos africanos se entronca con la voz del yo/traductor, que afirma la misma carencia de “las tribus” en América. Con este inciso gramatical, el yo/traductor logra articular la hegemonía imperialista europea con la hegemonía que disfrutaba la élite argentina dentro del país. La carencia de facultad aritmética es una prueba del “retraso” y “salvajismo” de las tribus de la pampa, y esto justifica el sometimiento por parte del Estado y su desaparición según el evolucionismo darwiniano.  </P>

<P xml:lang="ES">La alusión a los “indios salvajes” en el cuento El informe de Brodie es furtiva, pero en otros textos de la misma colección esta violencia epistémica se va haciendo acumulativa y palpitante. En El otro duelo, la lucha de los dos peones gauchos, Manuel Cardoso y Carmen Silveira en la Revolución de Aparicio es descrita como una resignación ridícula y pasiva de una “arreada” en la pulpería. Según el narrador, los dos se odiaban y peleaban constantemente por pequeñeces, “Quizás sus pobres vidas rudimentarias no poseían otro bien que su odio y por eso lo fueron acumulando”. Su participación en la Revolución es ridiculizada como una parodia, porque los dos carecían de ideas políticas y del sentimiento, “No extrañaron sus pagos. El concepto de patria les era ajeno; a pesar de las divisas de los chambergos, un partido les daba lo mismo que otro”(p.1059); y su valentía en las batallas son interpretadas como instinto de la crueldad y la barbarie, la inevitable consecuencia por falta de la imaginación, exactamente igual que los “Mlch”: “matar hombres no le costaba mucho a la mano que tenía el hábito de matar animales. La falta de imaginación los libró del miedo y de la lástima”(p.1059). La capacidad inteligente de los peones gauchos no es reconocida y tampoco sus reivindicación social y luchas políticas. Son excluidos como sujeto histórico. La figura del gaucho borgeano es todo lo contrario a la investigación de Ricardo E. Rodríguez Mola en La historia social del gaucho (1982). </P>

<P xml:lang="ES">En el cuento El evangelio según Marcos, tanto la condición de paria como el mestizaje conducen a la degradación moral y física. La familia de los Guthrie tenía origen en Inverness y llegaron a América como peones a principios del siglo diecinueve. Su mestizaje con los indios derrumbó la frágil identidad, hasta su aspecto físico se vuelve extraño: “Eran altos, fuertes, huesudos, de pelo que tiraba a rojizo y de caras aindiadas”(p.1068); y se hacían cada vez más salvajes: “[...] y se habían cruzado con indios. La crónica cesaba hacia mil ochocientos setenta y tantos; ya no sabían escribir”. Incluso, el narrador afirma que van perdiendo la facultad lingüística: “Casi no hablaban”(p.1068), “Al cabo de unas generaciones habían olvidado el inglés; el castellano, cuando Espinosa los conoció, les daba trabajo”(p.1070). ¿Quizá ellos hablan algún idioma indígena que no cuenta como lengua humana para la cultura hegemónica? No faltan ejemplos de esta índole, ya que Colón quería enseñar a los indígenas a aprender a hablar por considerarlos carentes del idioma.6 Para el narrador, “la falta de dioma” conlleva otros defectos psíquicos, aludiedo que “los gauchos suelen ignorar por igual el año en que nacieron y el nombre de quien los engendró”(p.1069). En resumen, la familia de los Guthrie son bárbaros que serán salvados espiritualmente por el protagonista del cuento, Baltasar Espinosa. Éste, igual que el yo/traductor en El </P>

<Footnote>
<P xml:lang="PT-BR">6 En el diario fechado 11 de octubre, Colón, después de contar la anécdota sobre cómo los indios toman su espada por el filo, y afirmar que son buenos servidores, manifiesta su idea sobre la supuesta carencia de la facultad lingüística de ellos: “Yo, placiendo a Nuestro señor, llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis aVuestra Alteza para que aprendan a hablar”, Diario de a bordo, edición de Luis Arranz Márquez, Barcelona: Instituto Gallach, 1985, p.91. Sobre este pasaje Todorov comenta: “Colón desconoce pues la diversidad de las lenguas, lo cual, frente a una lengua extranjera, sólo le deja dos posibilidades de comportamiento complementarias: reconocer que es una lengua pero negarse a creer que sea diferente, o reconocer su diferencia pero negarse a admitir que se trate de una lengua...”, véase Tzvetan Todorov, La conquista de América. El problema del otro, trad. Flora Botton Burlá, México: Siglo XXI, 2007, p.38. </P>
informe de Brodie, es un varón con buena educación burguesa. Siendo estudiante de medicina, curó la mascota de la hija de familia con pastillas cuando la chica quería parar la hemorragia de la corderita poniendo una telaraña. Aquí impone otra vez el discurso científico,  encubriendo el saber autóctono y popular, dejándolo como retrasado e irracional. Además, parecido al yo/traductor, Espinosa también domina el inglés, el idioma favorito de la élite argentina a principios del siglo XX,</Footnote>

<Footnote>
<P xml:lang="PT-BR">7 Emir Rodríguez Monegal recuerda este orden jerárquico del inglés y español en la familia de Borges y en la sociedad bonaerense en general a pricipios del siglo XX, véase: Borges, una biografía literaria, México D.F.,Fondo de Cultura Económica,1987,4; también Beatriz Sarlo: .“Oralidad y lenguas extranjeras: el conﬂicto en la literatura argentina durante el primer tercio del siglo XX”, Orbis Tertius,1996 (1), pp.1-9, </P>
</Footnote>

<P xml:lang="ES">Por último, esta dominación se expresa sobre todo en la relación desigual de género, bien como Quijano indica que la explotación sexual forma parte de las categorías del patrón capitalista de la colonialidad del poder (Quijano 2020, p.364). Así es la suerte de las mujeres en los cuentos de la colección El informe de Brodie: la hija de Guthrie que se ofrece ante la nueva divinidad que es un estudiante de medicina, o la reina de los nativos que supuestamente queda embelesada por el coraje del misionero escocés, como otras tantas mujeres sumisas que se abniegan ante el hombre blanco, a saber: la Juliana en La intrusa, o “la cautiva” en La noche de los dones.      </P>

<P xml:lang="ES">Conclusiones </P>

<P xml:lang="ES">A diferencia del concepto tradicional sobre la violencia, entendiéndola como acto de un individuo o del conjunto de individuos en entornos políticos y bélicos, la violencia epistémica se identifica con la represión de imaginario, conocimientos y sistema de significación hacia otras culturas. Ésta surgió junto con la formación del sistema-mundo capitalista. Es estructural, acumulativa, difiminada y capilar, en vez de puntual y aislada. Actúa en lo relacionado con el saber y su producción en la modernidad colonial capitalista e implica en sí la subalterización ontológica y la negación de facultades cognitivas de ciertos sujetos, convirtiéndolos en objetos para la mirada inquisitiva de “ojos imperiales”.  </P>

<P xml:lang="ES">La violencia epistémica ha servido como fundamentos de las disciplinas de la etnología y antropología, también de las crónicas en la conquista y colonización luso-hispana, así como las literaturas de viajes, género que tuvo su prosperación en el siglo XIX con la expansión del imperio británico (y francesa en una escala menor). Los textos de la colección de cuentos El informe de Brodie y sobre todo el cuento homófono de Jorge Luis Borges pueden ser leídos como una continuación de esta geneología textual e ideológica. Con los temas como la evangelización, el sometimiento a “indios salvajes” o alusión a la historia de América Latina, enlaza todos los discursos coercitivos del poder, constituyéndose una doble gubernamentalidad. De esta manera, los cuentos subalterizan en la esfera ontológica a Otro externo como los nativos africanos, y sobre todo niegan a reconocer a “Otro interno” es decir, los indios y los gauchos como sujeto histórico.  </P>

<P xml:lang="ES">Boaventura de Sousa Santos indica que “no habrá justicia social global sin justicia cognitiva global”, y su propuesta de una epistemología del Sur convoca a “identificar las condiciones que tornen posible construir conocimientos de resistencia y producción alternativas al capitalismo y al colonialismo globales (2008 p.12). Hacer relectura de las obras clásicas de la literatura, pesquisar esa violencia silenciosa, polimorfa y corrosiva en la negación de la facultad cognitiva del otro y su saber, ponerla bajo el sol, constituye una resistencia a esa injusticia y la búsqueda de un nuevo arte. </P>

<P xml:lang="ES">  </P>

<P xml:lang="ES">Referencia bibliográfica </P>

<P xml:lang="ES">Arendt, H. (2005) Sobre la violencia, trad. Guillermo Solana, Madrid: Alianza. </P>

<P xml:lang="EN-US">Brook T.(2008) Vermeer’s Hat. The Seventeenth Century and the Dawn of the Global World, New York: Bloomsbury Press. </P>

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