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Artículos </Figure>

<P>SOCIOLOGÍA DE LA DOMINACIÓN VS FILOSOFÍA DE LA EMANCIPACIÓN </P>

<Part>
<H4>¿LA CRISIS DE LOS NUEVOS PENSAMIENTOS CRÍTICOS?1 </H4>

<P>Sociology of Domination vs. Philosophy of Emancipation </P>

<P>The Crisis of New Critical Thought? </P>
</Part>

<Part>
<H4>Manuel Cervera-Marzal </H4>

<P>(Universidad París-Diderot, Francia) </P>
</Part>

<Part>
<H4>Resumen </H4>

<P>El presente artículo explora la siguiente afirmacin: los pensamientos críticos contemporáneos están en crisis. Estos se escinden en dos polos que conducen cada uno a un callejn sin salida. De un lado, las corrientes de pensamiento focalizadas en la crítica de los mecanismos de sujecin tienden a cosificar a estos ltimos al punto de obstruir la posibilidad de liberarse. Del otro lado, los pensamientos alternativos al proceso de resistencia y de subjetivacin subestiman demasiado la pregnancia de las estructuras de opresin. Si las “críticas de la dominacin”-de las que la sociología bourdiesiana constituye un arquetipo – pecan por fatalismo, los “pensamientos de la emancipacin” – de los que la filosofía rancieriana es el mejor ejemplo – presentan un exceso de irenismo. La raíz de esta doble encrucijada reside en el error conceptual consistente en partir de una impermeabilidad absoluta entre los conceptos de dominacin y de emancipacin. La obra del filofo francés Miguel Abensour ayuda a salir de esta crisis. Para ello, conviene cambiar la perspectiva, a fin de reconocer la existencia de una complicidad secreta entre la libertad y la servidumbre. </P>

<P>Palabras Clave: Dominacin | Emancipacin | Pensamiento crítico | Crisis. </P>

<Sect>
<H5>Abstract </H5>

<P>This article provides an observation: contemporary critical thoughts are in crisis. They are divided into two poles each leading to a dead end. On the one hand, thoughts focused on criticism of securing mechanisms tend to reify them to the point of obliterating the opportunity to break free. On the other side, thoughts attentive to resistance and subjectivation processes too often underestimate the significance of oppressive structures. If &quot;critics of domination&quot; - which Bourdieu's sociology is an archetype – are flawed by fatalism, the &quot;thoughts of emancipation&quot; </P>

<P>– which Rancière’s philosophy is one of the best examples -show an excess of irenicism. The root of this double bind is the conceptual bias that draws up a </P>

<P>Traducido del francés por Emiliano Aldgeani. </P>
<Figure>

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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

<P>www.prometeica.com n. 12, a V (2016) </P>

<P>hermetic seal between the concepts of domination and emancipation. The work of the French philosopher Miguel Abensour helps critical thoughts to get out of their crisis. In that sense, we should move our sight, in order to recognize the existence of a secret complicity between freedom and servitude. </P>

<P>Keywords: Domination | Emancipation | Critical Thought | Crisis. </P>

<P>Las preocupaciones clásicas de la filosofía política no son del gusto de los “nuevos pensamientos críticos” (Keucheyan, 2010). La clasificaci de los regímenes, la limitaci del poder, lo teolico-político o incluso la cuesti del origen – contractual o natural-de la sociedad civil resultan secundarias en la reflexin de filofos disidentes como Jacques Rancière, Judith Butler o Slavoj Žižek. Los debates más contemporáneos en torno a la democracia deliberativa o la justicia redistributiva no parecen captar ya su atenci. </P>

<P>La aproximaci dominante considera generalmente que las luchas populares y las divisiones sociales representan un obstáculo para la reflexi sobre las diversas temáticas que se mencionarán inmediatamente. Inquietando la tranquilidad requerida para el trabajo filosfico y cuestionando su pretensi de indicar al pueblo lo que es bueno para él, la sublevaci de los dominados pondría en peligro el trabajo del filofo. Este timo, encerrado en su torre de marfil o dispuesto en el cielo de las ideas, se daría a la tarea de proteger su seguridad y la de sus colegas contra los desvaríos populares. Inspirada en Arendt y su oposici a la corporaci de filofos que, siguiendo a Plat, subordinan la política a la filosofía, la crítica del pensamiento dominante no se compromete con aquellos que se consagran a filosofar al servicio de los poderosos – el Leviatán de Hobbes, alegato en defensa de la restauraci del poder monárquico de Carlos II, constituye aquí un ejemplo emblemático de la actitud denunciada. </P>

<P>No se trata tanto de criticar un contenido doctrinal como de denunciar una actitud ampliamente extendida entre los filofos del Estado: el miedo del pueblo y de sus acciones. Los pensamientos críticos contemporáneos se fundan así sobre un com rechazo del sesgo agorafico de la filosofía política oficial (Dupuis-Déri, 1999). Tradicionalmente, el miedo a las masas condujo a los consejeros de los príncipes a denunciar la irracionalidad de la multitud, los recelos de los pobres y la ignorancia crasa del gran nero. Las declaraciones de John Adams, para quien riqueza y virtud son tan indisociables como miseria y deslealtad, ilustran sin reparos esta perspectiva; en la misma clave por otro lado que las afirmaciones de Joseph Schumpeter quien ve en el ciudadano </P>
<Figure>

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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

<P>www.prometeica.com n. 12, a V (2016) </P>

<P>tipo un “primitivo” que “en cuanto se mete en política retrocede a un nivel inferior de rendimiento mental” (Schumpeter, 1965: 346). El carácter teico de esta agorafobia reside en el privilegio concedido a la libertad de los modernos sobre la libertad de los antiguos. La voluntad de situar al pueblo en el marco del beneficio de sus asuntos privados está estrechamente ligada al miedo que una participaci popular directa al ejercicio del poder lo conduzca al desastre. A su vez, como afirma Bernard Manin, temiendo a los desdenes democráticos y las consecuencias de la incompetencia del gran nero en materia política, los partidarios del gobierno representativo consideraron mejor que el pueblo deba consentir al poder antes que acceder a él (Manin, 1994). </P>

<P>Profundamente refractarios a los reflejos de agoraficos, los nuevos pensamientos críticos instan a instituir nuevos objetos. La tipología de los regímenes políticos, la separaci de los poderes y la justicia redistributiva son dejados de lado en beneficio de la agitaci popular y los desdenes democráticos que constituyen justamente el peligro a ojos de la filosofía política clásica. Estos pensamientos críticos realizan de este modo un cambio de perspectiva para la cual los objetos de la política (acci, conflicto, emancipaci), que constituían un obstáculo para la reflexin, son repentinamente transformados en un objeto teico de una naturaleza tal que abre una terra incognita. Revoluci copernicana que coloca a la anti-filosofía en el coraz mismo de la filosofía. Este cambio abre una brecha por la que se precipitan el desacuerdo, la subversi y la igualdad, que vienen a alojarse en el coraz de los nuevos pensamientos críticos.  </P>

<P>La postura agoráfila sobre la que se fundan estos pensamientos críticos no deja de seducir a quienquiera que considere que el problema de la emancipaci está a la orden del día. Pero esto pensamientos, que observan el orden social y político desde una perspectiva crítica, deben también someterse a la mirada de la crítica. Esta puesta en cuesti permanente, a la que nada sabría poner fin, es la mejor garantía contra las derivas dogmáticas. Nuestro artículo se propone precisamente contribuir a la exigencia de reflexividad que anima, o debería animar todo pensamiento crítico digno de ese nombre. </P>
</Sect>
</Part>

<Part>
<H4>La doble encrucijada de los nuevos pensamientos críticos </H4>

<P>Partamos de una constataci: los nuevos pensamientos críticos están en crisis. ¿Pero de qué crisis se trata? ¿No deberíamos en su lugar admitir que las teorías críticas se </P>
<Figure>

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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

<P>www.prometeica.com n. 12, a V (2016) </P>

<P>encuentran bastante bien actualmente? Pese a la dominaci persistente de la ideología liberal, asistimos en efecto, después de 1970, a un florecimiento importante de reflexiones disidentes. Un breve repaso en conjunto de los exponentes de esta renovaci contestataria daría una muestra de su vivacidad. Las nuevas teorías sobre el imperialismo (Robert Cox, David Harvey, Leo Panitch) junto a las del capitalismo (Elmar Altvater, Robert Brenner, Giovanni Arighi), del Estado-naci (Benedict Anderson, Étienne Balibar, Giorgio Agamben) y del comunismo (Michael Hardt y Toni Negri). Otros pensadores, menos concentrados en la crítica del sistema que en los sujetos en condiciones de derribarlo, prestan particular atencin al evento democrático (Jacques Rancière, Alain Badiou, Slavoj Žižek), la post-feminidad (Donna Haraway, Judith Butler, Gayatri Spivak), la lucha de clases (E.P. Thompson, Erik Olin Wright, Alvaro Garcia Linera) y las identidades conflictivas (Nancy Fraser, Axel Honneth, Seyla Benhabib, Ernesto Laclau, Frederic Jameson). ¿No es exagerado hablar de crisis frente a tal abundancia? </P>

<P>En verdad, el problema no es la falta de pensamientos críticos sino la encrucijada teica en la que se encierran progresivamente. Esta encrucijada es doble, pues toma la forma de una disyuntiva en la que cada una de sus dos vías se muestra sin salida. Por un lado, la crítica de la dominaci (cuyo arquetipo será la sociología crítica de Pierre Bourdieu) que parte de la constataci de la desigualdad (para denunciarla), pero no repara suficientemente en las capacidades políticas de los dominados y termina por negar la posibilidad de una auto-emancipaci. Y por otro lado, el pensamiento de la emancipacin (cuyo arquetipo sería la filosofía de Jacques Rancière), que parte del postulado de la igualdad (es decir de la capacidad política de “cualquiera”) pero no parece atender suficientemente a la eficacia de los mecanismos de dominaci que frenan el proceso de emancipaci. </P>

<P>La controversia Bourdieu/Rancière coloca por lo tanto a la política en una situacin incmoda donde se disputan la crítica de la dominacin y el pensamiento de la emancipacin. En Francia, el debate dominaci/emancipaci se ha polarizado en torno a las figuras de Bourdieu (1970) y Rancière (1983). Luc Boltanski (1990), Jean-Claude Passeron y Claude Grignon (1989) o, más recientemente, Philippe Corcuff (2012) y Charlotte Nordmann (2006) han intervenido en la discusi. No es necesario para abordar las aristas del debate presentar por enésima vez el análisis de Bourdieu de la violencia simbica y la concepci de Rancière de la democracia. El problema ha sido </P>
<Figure>

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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

<P>www.prometeica.com n. 12, a V (2016) </P>

<P>perfectamente resumido en la cuarta contratapa de la obra Bourdieu/Rancière de Charlotte Nordmann que amerita ser citada in extenso: </P>

<P>Dos concepciones de la política se encuentran así opuestas: la primera [Bourdieu] insiste sobre los mecanismos de la monopolizacin y la desposesin intelectual y política, y parece a primera vista limitar drásticamente las posibilidades concretas de emancipacin; la segunda [Rancière], dentro de un gesto que podríamos llamar pragmatista, propone que una política de la emancipacin autentica debe partir del postulado de la igualdad y de sus efectos, y que la consideracin de los determinismos sociales no puede más que encerrarnos en el círculo de la dominacin y de la impotencia. ¿La teoría sociolgica de la política es condenada por ignorar lo que irrumpe en el espacio de la reproduccin de la dominacin indefinida? ¿No está marcada la posicin de Rancière por el sello del idealismo? </P>

<P>La confusi es sensible cuando nos preguntamos cuál es el lugar que cabe otorgar a la noci de “alienaci”. ¿Conservarla, como lo hace Bourdieu a través del conceptos de “desposesi”, no es afirmar que los individuos no saben lo que quieren y que necesitan del teico para apropiarse del verdadero sentido de sus acciones? ¿“No es esto pretender juzgar en su lugar lo que es bueno para ellos, arrogándose así una posici de control”, contradictoria con el proyecto que buscamos defender? (Caumières, 2011 : 87). Sería necesario entonces, abandonar esta noci, como lo hace Rancière. Pero, ¿si los individuos ya no están alienados y sus elecciones están fundadas, quedan todavía razones válidas para criticar de raíz al orden establecido? Si ellos eligen libremente su destino ¿no deberíamos respetar su eleccin y renunciar a la praxis revolucionaria? Difícil dilema, por lo tanto, entre la crítica de la dominacin y el pensamiento de la emancipaci. Abandonar a Rancière en favor de Bourdieu se muestra tan nefasto como su contrario. </P>

<P>Pero el debate Bourdieu/Ranciére ¿no es so una querella local, parisina, finalmente, sin gran relaci con el estado global de los nuevos pensamientos críticos que, como vemos en la nacionalidad de los pensadores mencionados, se caracterizan por una proliferaci en todos los continentes? Dicho de otra manera, ¿podemos afirmar que la controversia entre estos dos pensadores franceses es representativa de una crisis más extensa que afecta a la constelaci de los pensamientos críticos en su conjunto? </P>
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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

<P>www.prometeica.com n. 12, a V (2016) </P>
</Part>

<Part>
<H4>Catastrofismo e irenismo2 </H4>

<P>Un artículo del filofo Miguel Abensour, titulado “Para una filosofía política crítica” 3 (Abensour, 2009: 265-318), da cuenta de que el debate Bourdieu/Rancière es sintomático de la situacin general de los nuevos pensamientos críticos. En este texto, el autor identifica dos polos antagicos del pensamiento crítico contemporáneo. El primero –que designa Teoría Crítica de la Escuela de Fráncfort (Adorno, Horkheimer, Marcuse)— ha logrado elaborar una crítica extremadamente precisa de la dominacin, identificando con pertinencia los factores, las formas, y los niveles de la dominacin. Pero, la teoría crítica – también llamada “crítica de la dominaci”– tiende al catastrofismo, pues observa a la dominaci como un destino al que nadie sabría escapar. El punto de anclaje de este catastrofismo es la desafortunada identificaci entre política y dominaci. Dado que no existe sociedad sin política, no existe sociedad sin dominacin. Esto timo es percibido como un inevitable perjuicio de la vida en sociedad. Y cuando la crítica de la dominacin evita el problema del catastrofismo, es para recaer enseguida sobre otro obstáculo – el sustitucionismo – que descansa sobre la idea de que los oprimidos ignoran las injusticias que padecen, y que no pueden salir de su situacin sino es mediante la intervencin liberadora de un socilogo todopoderoso. </P>

<P>El segundo polo del pensamiento crítico – que Miguel Abensour llama indistintamente “paradigma político” y “pensamiento de la emancipaci”— evita cuidadosamente el catastrofismo de la Teoría Crítica pensando la política separadamente de la dominaci. Asociada a la bqueda de libertad, la política designa en adelante la capacidad del pueblo para quebrantar las cadenas de la servidumbre. El segundo polo evita igualmente el sustitucionismo al reconocer a los dominados sus capacidades políticas gracias a las que se erigen como actores de sus propios condicionamientos. Pero el paradigma político – del que Claude Lefort y Hannah Arendt son a ojos de Abensour los principales representantes </P>

<P>– tiende al irenismo, es decir, a dejar de lado las desigualdades para pensar un espacio político alisado, sin asperezas, concebido sobre el modelo de una interacci entre participantes iguales. Sobre este punto, el pensamiento de la emancipacin se encuentra en desventaja frente a la crítica de la dominacin que, por su parte, percibe lidamente la </P>

<P>2 El irenismo fue un movimiento intelectual promovido por Erasmo de Rotterdam que se caracterizpor preconizar la armonía entre diferentes interpretaciones los evangelios. La etimología del término proviene del griego ε ρήνη,</P>

<P>ἰ </P>

<P>«paz» [N.T]. 3 « Pour une philosophie politique critique ? » </P>
<Figure>

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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

<P>10</P>

<P>prominencia de la dominaci y su profunda complejidad. </P>

<P>Abensour elabora así una oposici entre dos polos de pensamiento crítico, ambos necesarios pero aparentemente incompatibles. Estos polos – Escuela de Fráncfort vs paradigma político de Lefort y Arendt– corresponden de manera llamativa al polo bourdiano y al polo rancieriano identificados más arriba. El planteo del debate y el punto de partida son idénticos. El catastrofismo de la Escuela de Fráncfort no es más que otro nombre del fatalismo (o del dominio-centrismo) de Bourdieu. Y el irenismo de Lefort y Arendt equivale al idealismo de Rancière. El paradigma de la crítica de la dominaci, en Boudieu como en Adorno, establece una crítica instructiva de las estructuras de opresi y de los dispositivos de sujeci pero permanece fascinada por la dominaci que denuncia, al punto de que ella no consigue pensar la posibilidad de salir. A la inversa, el pensamiento de la emancipacin, en Rancière como en Arendt y Lefort, inventa una concepcin de la política que deja lugar a la aparici de procesos de subjetivaci, pero este paradigma subestima el peso de las limitaciones sociales que frenan las luchas de los oprimidos.     </P>

<P>La consecuencia práctica del catastrofismo es la adopci de una postura sustitutista seg la cual los dominados so pueden encontrar su salida gracias a la intervenci exterior de un salvador (político social-demcrata, profesional leninista, sociogo de la revelaci, etc.) Los dominados están demasiado alienados para liberarse ellos mismos, y por lo tanto es necesario que alguien act en su lugar. Inversamente, la consecuencia política del irenismo es la adopcin de una postura espontaneísta-expectante seg la cual la experiencia de los dominados (humillaci, relegaci, enclaustramiento, explotaci) se basta a sí misma y les permite emanciparse sin ninguna mediacin política. La dominaci es tan frágil que quienes la padecen pueden deshacerla sin estar primero organizados, ni solicitar ning apoyo (Butler, 2006; Hazan et Kamo, 2013). En resumen, la crítica de la dominaci promueve la resistencia como medio de acceso a la autonomía e, inversamente, el pensamiento de la emancipaci la observa como una epopeya solitaria. El desafío político central es el de mostrar que no accedemos a la libertad ni por una acci individual ni bajo coerci. Este desafío práctico es un corolario del desafío filosfico que anima este artículo: salir de la encrucijada entre la crítica de la dominaci y el pensamiento de la emancipaci.   </P>

<P>Rancière, Bourdieu, Lefort, Arendt y la Escuela de Fráncfort son por lo tanto so ejemplos de una crisis que afecta al conjunto de los nuevos pensamientos críticos y del que </P>
<Figure>

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</Figure>

<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

<P>11 </P>

<P>encontramos rastro en la mayor parte de los miembros de esta constelacin. El fundamento de esta crisis reside por lo tanto en la tensi entre dos imperativos teicos contradictorios: analizar las mecánicas de sujeci y concebir la posibilidad de darles término, criticar la dominaci y pensar la emancipaci. El pensamiento crítico contemporáneo se encierra en un callej donde satisfacer uno de estos imperativos conduce casi automáticamente a sacrificar el otro. </P>
</Part>

<Part>
<H4>¿Un camino sin salida? </H4>

<P>¿Está toda crítica de la dominaci destinada a sucumbir dentro del fatalismo (la emancipaci es imposible) o dentro del sustitucionismo (la salvaci de los oprimidos no puede venir de ellos mismos)? Y, a la inversa, ¿todo pensamiento de la emancipacin se extravía en un idealismo (que sobrevalora las capacidades populares) o dentro de un irenismo (que minimiza el peso de las relaciones de dominaci)? Si tal es el caso, el proyecto de emancipaci se encuentra, sino invalidado, al menos seriamente hipotecado. </P>

<P>Adhiriendo a la filosofía política crítica de Miguel Abensour, desearíamos esbozar una manera de salir de este callej. Esta salida de la crisis no será una soluci milagrosa sino un camino sinuoso. Difícilmente practicable pero necesario. Antes que una superaci de la controversia Bourdieu/Rancière, intentemos ensayar un desplazamiento de la perspectiva, a fin de restablecer la potencia teica de los pensamientos críticos contemporáneos. </P>

<P>¿No abre la obra de Miguel Abensour un camino estrecho que, en algunos lugares, dejaría entrever la posibilidad de acercar la crítica de la dominaci y el pensamiento de la emancipaci? Saludable oportunidad de desplazar la disyuntiva “paradigma crítico o paradigma emancipador” hacia la articulaci “paradigma crítico y paradigma emancipador”. Avanzando al borde del abismo, Miguel Abensour esbozaría las condiciones de posibilidad de un pensamiento político y crítico que hable a la vez de las desigualdades efectivas y del postulado de la igualdad. </P>

<P>¿Co criticar al capitalismo, el patriarcado y el racismo sin hacer de los que lo padecen víctimas impotentes que so podrían liberarse de sus opresiones gracias a la intervenci de un tutor? ¿Co pensar la política de otra manera que como relaciones de dominaci, sin caer en una filosofía idealista indiferente a las ensenzas de la sociología </P>
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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

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<P>crítica? No existe ninguna soluci evidente. </P>

<P>En su estado actual, los pensamientos críticos parecen de este modo obligados a elegir su campo. El dilema es incluso más trágico cuando sentimos en el fondo que para conseguir una emancipaci efectiva, nuestra práctica política no puede dejar de lado ni a Bourdieu, ni a Rancière, ni a la Escuela de Fráncfort, ni de Claude Lefort. El desafío de la filosofía política crítica elaborada por Miguel Abensour es justamente el de pasar de la disyuntiva crítica de la dominaci o pensamiento de la emancipaci – a la articulaci </P>

<P>– crítica de la dominaci y pensamiento de la emancipaci. Para combinar estos paradigmas aparentemente irreconciliables, es necesario delimitar el error de análisis que precipita a los nuevos pensamientos críticos en el dilema mortífero donde se sumieron.  </P>
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<H4>Una complicidad secreta entre la emancipacin y la dominaci: </H4>

<P>Desde la perspectiva de Miguel Abensour, el joven Étienne de la Boétie fue el primero en localizar en error conceptual en el origen del problema. Se trata de la idea de que existiría una separacin infranqueable entre la emancipaci y la dominaci. Trasladado del plano político al plano ético, esta ruptura impermeable corresponde a la idea de que el Bien se presentaría puro de todo mal, y viceversa. Pero la cuesti ética no es el tema de Abensour, y la idea que combate toda su obra es aquella, extendida en la actualidad, seg la cual la emancipaci sería virgen de todo vestigio de dominaci y se opondría por definici a toda manifestaci de violencia. Es esta absolutizacin de la oposicin entre la dominaci y la emancipaci la que conduce a los pensamientos críticos a encerrarse en el callej sin salida de la “Crítica de la dominaci Vs. pensamiento de la emancipaci.” </P>

<P>Contra este desvío conceptual, la contribuci central de Abensour es la de haber puesto en evidencia la existencia de una dialéctica de la emancipacin, es decir, de “un movimiento paradojal por el que la emancipaci es forzada a volver en su contra y dar nacimiento a nuevas formas de dominaci y de servidumbre, pese a partir de un impulso liberador” (Abensour, 2013: 57). Contrariamente a lo que algunos imaginan, el proyecto emancipador moderno ha estado marcado por una impureza. Emancipaci y dominaci mantienen una relaci de interioridad. Allí residen tanto el escándalo como el descubrimiento profundo: la emancipaci es interiormente trabajada por su Otro. La servidumbre atraviesa la libertad en su coraz y brota de su centro. Por consiguiente, la </P>
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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

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<P>emancipaci no es más amenazada por ataques exteriores, o no solamente por ellos, sino en principio por ella misma. Ella deviene su propio verdugo de suerte que, como afirmaba La Boétie, no hay necesidad de tirano, ya que es el mismo pueblo quien se somete y quien se pone la soga al cuello. (La Boétie, 2002: 199).       </P>

<P>¿En qué sentido la puesta en evidencia de la relaci de interioridad entre la dominaci y la emancipaci permite salir del callej sin salida de la “crítica de la dominaci vs. pensamiento de la emancipaci”? ¿Co la hipesis de una dialéctica de la emancipaci permite evadir la disyuntiva mortífera entre Bourdieu y Rancière? En tanto que la emancipaci y la dominaci son concebidas en un esquema de exclusi recíproca, quien se aferre a la consideraci de una (sea para elogiar la emancipaci, sea para denunciar la dominaci) acaba nolens volens por descuidar la segunda. Ya que desde su gesto inicial el teico ha separado radicalmente estos dos polos, fijar su vista en uno conduce inevitablemente a desentenderse del otro. El análisis de una entidad no ignora a la segunda pero, irremediablemente, la descuida. </P>

<P>Objetaremos entonces que podemos observar alternativamente a la emancipaci y a la dominaci. Cuando nos inclinamos hacia la segunda guardamos en la memoria a la primera. Pero justamente, no la guardamos más que en la memoria; no la tenemos más bajo la mirada. Pues los defectos de la facultad mnemotécnica son demasiado evidentes para que sea necesario volver sobre ellos. Examinar “alternativamente” emancipaci y dominaci no es por lo tanto una soluci cuando desde el principio hemos supuesto que estaban claramente separadas </P>

<P>Otra opci, objetaríamos todavía, sería alejarse de los dos polos para hacerlos entrar en nuestro campo visual. De ese modo podríamos tenerlos en cuenta simultáneamente. Pero en verdad, el problema persiste: alejarse permite efectivamente verlos en conjunto más que de manera aislada, pero alejarse altera la agudeza visual. A distancia, las cosas observadas disminuyen su tama, sus detalles se nos escapan. </P>

<P>Al postular la existencia de una relaci de exterioridad entre la emancipaci y la dominaci, no podemos pensar una más que en detrimento de la otra. De ahí la crisis de los pensamientos críticos. Bourdieu, Rancière, Arendt, Lefort y Adorno – pero no son los icos– no toman suficientemente en cuenta la hipesis de La Boètie de una libertad trabajada desde el interior por la servidumbre. </P>
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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

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<H4>Conclusin: complejizar el proyecto </H4>

<P>Si el gusano está dentro del fruto y el proyecto emancipador moderno resulta impuro, ¿no debemos extraer las consecuencias, es decir, abandonar este sue, loco, de transformar el mundo? Si la emancipaci está atravesada por la dominaci que ella misma pretende combatir ¿no resulta necesario razonablemente convertirse a la política normal, a la fatalidad del mundo, a la imperiosa necesidad del orden establecido? ¿No sería mejor una dominaci débil pero asumida (esto es, el estado liberal que se presenta como “un mal menor”) que una dominaci fuerte pero disimulada bajo los aparatos de la libertad (esto es, el estado de la URSS vestido con las virtudes del ideal comunista)?... ¿La tesis de la dialéctica de la emancipaci sería en este sentido una manera de mostrar que el proyecto de emancipaci se anula a sí mismo? </P>

<P>Nada está más alejado del espíritu crítico que anima a Miguel Abensour, para quien el tratamiento de la relaci de interioridad entre la dominaci y la emancipaci tiende “a complicar, y no a anular, el proyecto de emancipaci humana” (2013b: 212). Abensour no es un sepulturero de la libertad. Si él pone en evidencia la complicidad secreta que une a la libertad con la servidumbre, es con el nico objetivo de salvar a la primera, de liberar a la emancipaci de su movimiento de autodestrucci, de despojarla de las ilusiones que la corroen. Filosofar es luchar por la libertad. Y en el estado actual de las cosas, esta lucha pasa hoy por una complejizaci filosica y política. Renovarse para sobrevivir; tal sería la máxima intangible del pensamiento crítico. Para renacer de sus cenizas la emancipaci se tiene que abocar a la autocrítica. La estrategia de Abensour sale a la luz al mismo tiempo que su objetivo: despojar a los enemigos de la emancipaci de los argumentos contra ella para ponerse al servicio de la emancipacin. La apuesta es arriesgada, pero porta el germen del advenimiento de una filosofía política al servicio de la auto-emancipaci de los dominados. </P>
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<H4>Bibliografía </H4>

<P>ABENSOUR, Miguel. (2009). Pour une philosophie politique critique, Paris: Sens et Tonka [En espal: Para una filosofía política crítica: ensayos. Barcelona, Antrophos. 2007]. ABENSOUR, Miguel. (2013a). Le procès des maîtres rêveurs, Paris : Sens et Tonka ABENSOUR, Miguel. (2013b). L'homme est un animal utopique, Paris : Sens et Tonka </P>
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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

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<P>BOLTANSKI, Luc. (1990). « Sociologie critique et sociologie de la critique », Politix, Vol. 3, n°10-11, p. 124-134. BOURDIEU, Pierre. (1970). La distinction, Paris : Minuit. [En espal: La distincin. Criterios y bases sociales del gusto. Madrid, Taurus, 1988]. BUTLER, Judith. (2006) Trouble dans le genre, Paris : La Découverte. [En espal: El género en disputa. Madrid, Paidos Ibérica, 2007]. CAUMIERES, Philippe. (2011). Castoriadis : critique sociale et émancipation, Paris : Textuel. CORCUFF, Philippe. (2012). Oest passée la critique sociale ? Penser le global au croisement des savoirs, Paris : La Découverte. DUPUIS-DERI, Francis. (1999). « L'esprit antidémocratique des fondateurs de la « démocratie » moderne », Agone, n°22, p. 95-114. GRIGNON, Claude, et PASSERON, Jean-Claude. (1989). Le Savant et le populaire, misérabilisme et populisme en sociologie et en littérature, Paris : Seuil. [En espal: Lo culto y lo popular: miserabilismo y populismo en sociología y en literatura. Bs. As. Nueva Visi. 1991.] HAZAN, Eric et KAMO. (2013). Premières mesures révolutionnaires, Paris : La Fabrique. KEUCHEYAN, Razmig. (2002). Hémisphère gauche : une cartographie des nouvelles pensées critiques, Paris : Zones. [En espal: Hemisferio izquierda. Un mapa de los nuevos pensamientos críticos. Espaa, Siglo XXI. 2013] LA BOETIE, Étienne. (2002). Le discours de la servitude volontaire, Paris : Payot. [En espal: Discurso de la servidumbre voluntaria, Barcelona, Aldus, 2012] MANIN, Bernard. (1994). Les principes du gouvernement représentatif, Paris : Flammarion. [En espal: Los principios del gobierno representativo, Madrid, Alianza, 2006] NORDMANN, Charlotte. (2006). Bourdieu/Rancière. La politique entre sociologie et philosophie, Paris : Amsterdam. [En espal: Bourdieu/Rancière. La política entre sociología y filosofía. Bs. As., Nueva Visi, 2010]. RANCIERE, Jacques. (1983). Le Philosophe et ses pauvres, Paris : Fayard. [En espal: El filsofo y sus pobres, Universidad Nacional de General Sarmiento, 2013]. SCHUMPETER, Joseph. (1965). Capitalisme, Socialisme et Démocratie, Paris : Payot. [En espal: Capitalismo, Socialismo y democracia, Barcelona, Folio, 1984]. </P>
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<P>Revista de Filosofía y Ciencias </P>

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