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<P>Prometeica. Revista de Filosofía y Ciencias, ao IV, N. 10, verano 2015 </P>
<Figure>

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DEBATES </Figure>

<Part>
<H5>CIBERLIBERTARISMO: </H5>

<P>LOS FUNDAMENTOS EXTREMISTAS DE LA ‘LIBERTAD DIGITAL’ </P>

<Sect>
<H6>DAVID GOLUMBIA </H6>

<P>(Virginia Commonwealth University, EE UU) </P>

<P>1. Ciberlibertarismo </P>

<P>Uso el término “ciberlibertario” para referirme a las creencias compartidas por las personas de un rango aparentemente amplio de orientaciones políticas y filosficas de la actualidad, creencias que podrían ser resumidas por un eslogan como “la informatizacin te liberará.” Este eslogan es vago adrede, pero por ello no menos poderoso; creencias que no necesitan ser articuladas coherente o claramente para tener adherentes. Mientras slo un pequeo nero de personas se auto-identificarían como ciberlibertarios32, muchos suscriben más esa creencia en la práctica. Entre los corolarios que se siguen de esta creencia central se incluyen: la resistencia a la crítica de la incorporacin de la tecnología computacional a cualquier esfera de la vida humana; la persecucin de soluciones a problemas que tiene métodos técnicos que son anteriores a la determinacin analítica de los problemas mismos; el privilegio de los métodos cuantitativos sobre, y a veces en la exclusin de, los cualitativos; el uso de estándares especiales para evaluar las prácticas computacionales que difieren de </P>

<P>32. Para una excepcin, así como también para una tipología de pensadores que está a la par de la ofrecida aquí, véase THIERER y SZOKA 2009. </P>

<P>aquellos usados en evaluar los no-computacionales; y el foco dominante en el poder del individuo y la libertad individual, incluso cuando ese individuo es entendido como inserto en una variedad de redes de trabajo. Mientras el ciberlibertarismo parece ser, y en muchos modos es, una teoría de la tecnología, la discutiré como una teoría política y epistémica, y sobre todo como una ideología, lo que es decir un sistema de creencias que sirve a otros propsitos que a los objetivos a los que dice explícitamente dirigirse. </P>

<P>No hay una falta de figuras que merezcan ser llamadas ciberlibertarios, y la mayor parte de mi esfuerzo aquí está en dirigir la atencin al grado notable en el que, si está totalmente fundamentado, esa doctrina está fundada en el pensamiento que está mucho más a la derecha, y a menudo un libertarismo explícitamente de derecha. Estos términos requieren algn desglose, pero por el momento slo deberíamos considerar el hecho obvio pero raramente notado de que estos tericos, escritores y profesionales que abogan por alguna versin del dogma ciberlibertario, la vasta mayoría avalan alguna forma de pensamiento libertario. Este grupo incluye a: Jimmy Wales, fundador de Wikipedia, Eric Raymond, creador del Open Source Software, Kevin Kelly, escritor de tecnología y fundador de la revista Wired, Julian Assange, fundador de WikiLeaks, John Perry Barlow, evangelista del ciberspacio, Sergey Brin, empresario de Google y Peter Thiel, empresario, y Don Tapscott y Clayton Christensen, escritores de negocios. El grupo mucho más pequeo que no invoca específicamente a Rand o a Hayek —incluye a: Yochai Benkler, Tim O’Reilly, Jeff Jarvis, Clay Shirky, Lawrence Lessig, tal vez incluso a Mark Zuckerberg de Facebook— no obstante, frecuentemente comienza su análisis de los principios libertarios que dejan sin atribuir, y aaden que pueden a lo mejor ser pensamientos menores, a veces modificaciones populistas o liberales de la doctrina central, mientras que rara vez desafíos de sus preceptos centrales. El nero de tales pensadores que pueden ser mencionado emerge de nada como la izquierda genuina, incluso el pensamiento tradicional conservador es sorprendentemente pequeo: probablemente el más conocido sea Michel Bauwens, de la Fundacin P2P, e incluso él frecuentemente comercia con lo que luce como reclamos libertarios. La palabra ciberlibertario surge de un trabajo pionero de fines de los 1990's de Richard Barbrook y Andy Cameron, Langdon Winner, y Paulina Borsook, obra sobre la que Fred Turner ha trabajado más recientemente. Barbrook y Cameron, en su famoso diagnstico de lo que ellos llamaron “la Ideología Californiana”, elaboran la visin del siguiente modo: </P>

<P>La tecnologías de la informacin (...) fortalecen al individuo, mejoran la libertad personal, y radicalmente reducen el poder del Estado-nacin. Las estructuras de poder sociales, políticas y legales existentes se reducirán hasta ser remplazadas por interacciones irrestrictas entre individuos autnomos y su software. En efecto, los intentos de interferir con estas fuerzas tecnolgicas y econmicas elementales, particularmente desde el gobierno, meramente rebotarán sobre aquellos que sean lo suficientemente tontos para desafiar las leyes primarias de la naturaleza (Barbrook y Cameron 1996, 3). </P>

<P>Esta es la constelacin de creencias que muchos, si no la mayoría de aquellos que llamo ciberlibertarios, dirían que avalan, y las indicaciones que nombra serán importantes para mi análisis, pero ellos pueden oscurecer el propsito estratégico fundamental de la doctrina, el que Winner pone de este modo: la vinculacin del “entusiasmo extático por las formas de vida electrnicamente mediadas con las ideas del ala derecha libertaria radical acerca de la propia definicin de libertad, vida social, economía, y política” (Winner 1997). Lo que incluso Winner no menciona es el punto ideolgico y discursivo que quiero derivar hoy: que una de las funciones primarias sociales y epistémicas del ciberlibertarismo es uncir lo que previamente habría de ser visto como una energía política liberal, sino incluso efectivamente de izquierda, al servicio de la extrema derecha política, con suficiente relleno retrico para oscurecer al menos parcialmente, incluso para los adherentes, la vinculacin de sus creencias. En otras palabras, el ciberlibertarismo solicita impulsos anticapitalistas (o al menos anti-neoliberales) y los recluta para propsitos capitalistas, a tal grado que muchos creyentes a menudo no notan e incluso rechazan estas fundamentaciones, aunque son incapaces típicamente de ofrecer un fundamento alternativo para sus creencias. </P>
</Sect>
</Part>

<Part>
<H5>2.El colectivo de pensamiento neoliberal  </H5>

<P>Para entender cmo opera el programa ciberlibertario, necesitamos considerar la historia de los programas políticos que está detrás del nombre “neoliberalismo”. Mientras se piensa a menudo, en parte correctamente, que el “neoliberalismo” refiere a una clase de fundamentalismo de mercado prevalente en los Estados Unidos y en el resto del mundo, especialmente desde fines de la década de 1980, el historiador econmico Philip Mirowski muestra que la teoría, </P>

<P>o lo que él más ilmente refiere como la práctica del colectivo de pensamiento neoliberal (NTC por sus siglas en inglés), forma parte de una serie de proyectos ideolgicos extremadamente complejos, cuidadosamente considerados y a menudo contradictorios respaldados por muchas formas de poder institucional y financiero. </P>

<P>Algo de su complejidad puede ser captado al observar las interacciones entre tres términos centrales: “liberalismo clásico”, “neoliberalismo” y “libertarismo”. Algunos de los rasgos mayores son bien conocidos aquí, especialmente que el origen general de esta escuela de pensamiento viene de la segunda ola de economistas austríacos Friedrich von Hayek y Ludwig von Mises, quienes en las décadas de 1930 y 1940 y en respuesta a lo que ellos pretendían ver como el equivalente a los peligros totalitarios del comunismo y el fascismo, extendieron esa teoría econmica a la política de modo más amplio. El exponente más conocido de esta obra es Road to Serfdom de Hayek, de 1944. En la bqueda de un nombre para esta teoría, Hayek vacilentre “liberal clásica”—dado que él trazsu genealogía de varios modos hasta pensadores como Mill, Locke, y Adam Smith—y el hasta entonces poco usado término “libertario”, dado que la palabra sugiere un foco en la libertad, concepto clave para estos pensadores. Cuando el trabajo de Hayek y Mises fue tomado por los economistas conservadores y los pensadores políticos estadounidenses a fines de siglo como Murray Rothbard, Milton Friedman, e incluso Robert Nozick, la etiqueta “libertario” fue la que se mantuvo. En aos recientes, incluso esa filosofía ha venido filtrada a través de las obras de idelogos, especialmente Ayn Rand, cuyo pensamiento no está en ninguna parte más cerca de lo coherente o profundo que el de los otros. Lo que Rand clarifica a más que algunos de los más sobrios tericos es el sentido florido del poder individual y el derecho que el neoliberalismo contemporáneo promueve y que vemos resurgir con el ciberlibertarismo. </P>

<P>Menos conocida que esta historia es que el término “neoliberal” se origina en parte no como un sinnimo sino como algo así como un antnimo para el pensamiento liberal clásico de Hayek y Mises dentro del NTC. En este caso tenemos puntos de origen histrico efectivos: el Coloquio Walter Lippman de 1938 y la Conferencia Mont Pèlerin de 1947. Aquí el término “neoliberal” emergien el contexto de la crítica al liberalismo clásico, la que insistía en que algunos de sus principios permanecían muy ligados a los principios políticos liberales existentes, los que a mantenían alg interés por la igualdad social universal. Originalmente Hayek y Mises se opusieron esencialmente a este modo de pensar, pero con el paso del tiempo la labor de la Sociedad Mont Pèlerin (MPS) crecihasta abarcar a ambos: el liberalismo clásico y su contrapartida neoliberal. </P>

<P>Mirowski arguye que el proyecto neoliberal toma ventaja de estas contradicciones aparentes, y que el proyecto es más ilmente entendido como un conjunto de lo que él refiere como unas muecas rusas o “armazones” consistentes en sistemas ideolgicos y organizaciones entrelazados tales como las sociedad Mont Pèlerin misma en el nleo interno, los fundamentos políticos directos y los tanques de pensamiento fuera de ellos, y las organizaciones sin fines de lucro aparentemente religiosas o de un solo asunto en una remocin adicional: </P>

<P>Los outsiders raramente percibirían el grado en el que los protagonistas individuales involucrados en un armazn particular sirven a mltiples roles, o la fuerza y omnipresencia de los vínculos de la red, dado que nunca podrían ver más allá del armazn inmediato de la Mueca Rusa que tienen ante sus narices (Mirowski 2009, 431). </P>

<P>Frecuentemente los armazones son usados para abogar por fines estrechos cuya conexin con la doctrina central neoliberal podría tener más que ver con la Realpolitik o la formacin de ideologías que con la coherencia de aquellos fines de la NTC. Así, a pesar de, por ejemplo, la insistencia dogmática en el “orden espontáneo” como el resultado exclusivo de transacciones basadas en el mercado—transacciones que en el dogma central neoliberal se dice que son slo una forma permisible de planificacin social—las políticas sociales buscadas por el MPS y sus armazones exteriores a menudo son planeadas de modo exquisito, cualquier cosa menos espontáneas, y no tienen nada que ver con ningn mercado. </P>

<P>Así, para Mirowski: </P>

<P>el punto inicial del neoliberalismo es la admisin, contraria a la doctrina liberal clásica, de que su visin de la sociedad buena triunfará slo si se reconcilia con el hecho de que las condiciones para su existencia deben ser construidas y no vendrán “naturalmente” en la ausencia de esfuerzos políticos concertados y organizacin (Mirowski 2009, 434). </P>

<P>Sugestivamente el “mercado”, tan preciado en el dogma neoliberal, es menos una estructura econmica que “un procesador de informacin más poderoso que cualquier cerebro humano, pero esencialmente modelado sobre metáforas cerebro/computacin” (ibid. 435); a pesar de la necesidad de implementacin planeada e intervencin política extensiva por parte de este mercado, “para propsitos de entendimiento plico y empleo de eslganes, la sociedad de mercado debe ser tratada como un estado ‘natural’ e inexorable de la humanidad” (ibid. 435)—invocando la misma fuerza “natural” que Barbrook y Cameron. Críticamente para mi tema, los “neoliberales ensalzan la libertad como triunfadora sobre todas las otras virtudes; pero la definicin de libertad es recodificada y pesadamente editada dentro de su marco de trabajo” (ibid. 437). Esta libertad es conocida como libertad “negativa”, siguiendo los escritos de Isaiah Berlin, que es siempre la libertad de ciertas restricciones o lo que los neoliberales llaman “coercin”, que insisten slo puede ejercer el Estado, y esta: </P>

<P>libertad no puede extenderse del uso del conocimiento acerca de la sociedad, porque el autoexamen concerniente a por qué uno acepta pasivamente el conocimiento local e incompleto conduce a la contemplacin de cmo las seales del mercado crean algunas formas de conocimiento y aplastan otras (ibid. 437). </P>

<P>Las diferencias más fundamentales entre los neoliberales y la mayoría de la izquierda e incluso en la derecha tradicional tienen menos que ver directamente con la economía que con dos ideales normativos: la libertad y la igualdad. Las icas libertades que reconocen los neoliberales que otros también reconocen son aquellas que entraan la aparente prohibicin de restricciones basadas en el Estado sobre la accin individual, especialmente cuando éstas se enfocan en el individuo (incluyendo la idea profundamente neoliberal de la responsabilidad limitada de las corporaciones como personas): esto significa que en adicin a los mercados econmicos libres, los neoliberales tienden a defender la libertad de discurso y de expresin, aunque slo con respecto a su regulacin por el Estado; uno busca a lo lejos y a lo ancho alguna sugerencia neoliberal o libertaria de que las corporaciones deberían ser constreidas internamente a restringir el discurso, y por supuesto la mayoría de las corporaciones actuales libremente impone una variedad de tales restricciones sobre sus empleados y en algunas circunstancias sobre sus clientes; esto, en la doctrina neoliberal, es libertad, no su restriccin. </P>

<P>Es una consecuencia directa de la actitud neoliberal hacia la libertad que los neoliberales deben oponerse a casi todos los esfuerzos políticos por asegurar la igualdad. Aquí tenemos uno de los puntos más fundamentales de conexin entre los neoliberales y otros pensadores políticos, y a es uno que es fácilmente pasado por alto. Como lo pone Mirowski, “los neoliberales ven pronunciada la inequidad de los recursos econmicos y los derechos políticos no como un desafortunado subproducto del capitalismo, sino como una característica funcional necesaria de su sistema ideal de mercado” (Mirowski 2009, 438). El hecho de que un actor haya acumulado más riqueza y poder para sí entraa que él o ella deba tener incluso más poder político y econmico. Así, el igualitarismo mayormente presume de ser un rasgo inherente de la democracia, no es sutilmente sino rechazada poderosamente por el neoliberalismo: más que cualquiera obteniendo una parte de la “torta” política por fuerza de su ciudadanía, a cada uno va una parte de la “torta” en virtud de sus otras formas de poder, especialmente el capital. Así el capital y poder concentrados en la forma de corporaciones cada vez más grandes no es una marca de una democracia disfuncional sino de un sistema “democrático” neoliberal funcional. </P>

<P>Al concebir a los derechos políticos como exclusivamente econmicos, los neoliberales han embarrado deliberadamente las aguas argumentativas tanto que incluso pocos en la esfera plica actual tienen un relato coherente de qué significa democracia. Al suscribir una distincin casi enteramente artificial e ilegítima entre poder estatal y otras formas de poder, el neoliberalismo licencia la manipulacin de enormes partes del tejido social a actores poderosos (que por fiat están casi enteramente sin restricciones) como la realizacin de la democracia, más que su negacin, y describen como socialismo a cualquier intento de proveer derechos igualitarios, como alguna clase de horrendo planeamiento totalitario que es empequeecido por las prácticas actuales de las corporaciones privadas (testigos de la profunda resistencia de los “activistas” del Tea Party, directamente manejado por agentes políticos neoliberales, para reconocer de cualquier modo el hecho de que las aseguradoras privadas ya tengan “paneles de muerte” que sean más inexorables y mucho menos sujetas a vigilancia democrática que cualquier sistema gubernamental existente de un solo-pagador). </P>

<P>Así mientras la retrica de lo “libre” y lo “abierto” impregna al neoliberalismo —ntese que uno de sus fundadores fue Karl Popper, un pensador extraordinariamente contradictorio cuya nocin de “la sociedad abierta” es muy diferente de lo que la mayoría de los izquierdistas y los conservadores tradicionales describiría de ese modo—estos devienen en tales versiones particularizadas de los conceptos que no pueden significa en absoluto lo que la mayoría de las personas piensa que significan. Si hubo algo como un consenso políticamente moderado en los aos subsiguientes a la Segunda Guerra Mundial que sugiriese una fuerte red de seguridad social, instituciones relativamente bien financiadas, regulaciones mercantiles moderadas incluyendo fuertes disposiciones anti-trust, podría decirse que el consenso existiprecisamente porque mucha si no la mayoría de las personas pensaba que promovían una sociedad libre y abierta. No hay ning accidente que suministre derechos civiles y apoyo a los pobres descendiendo del nuevo régimen y siendo construidos como lo opuesto de lo libre y lo abierto; porque la sociedad “abierta” ahora significa una sociedad llena de individuos absolutamente individualistas, y cuando estos individuos libres afectan las acciones e intereses de otras personas, la respuesta neoliberal es: es una pena. </P>
</Part>

<Part>
<H5>3.Wikipedia como mueca rusa </H5>

<P>He caracterizado al ciberlibertarismo como una ideología que puede ser captada bajo un eslogan como “la informatizacin te liberará”. Quise que este eslogan sea tan vago como suena, en término de lo que “informatizacin” significa, además de mirar hacia la tecnología digital por soluciones a cualquier problema que pudiéramos confrontar, e incluso más fuertemente lo que “libre” significa; aquí notaré que ambos “abierto” y “libre” sirven como palabras claves neoliberales, inanalizables y fundacionales en un “profundo” armazn en un estilo paralelo al modo en el que “innovacin” y “eficiencia” sirven como palabras clave en un armazn ligeramente más “externo”. En la práctica el eslogan es transmutado en un llamado a la accin que es casi su exacto inverso lgico, y que es de alg modo abrazado conscientemente por los ciberlibertarios: nada de las computadoras debería ser regulado por el gobierno. </P>

<P>Para ser más específico, siguiendo a Mirowski, deberíamos refinar esa frmula ligeramente: las computadoras deberían ser reguladas para maximizar la libertad econmica y la concentracin de capital. Para ponerlo más burdamente: Google, Facebook, Cisco y Verizon deberían fijar las reglas, y (otros) individuos, incluso a través de la gobernanza representativa, deberían mantenerse al margen. </P>

<P>Es verdaderamente extraordinario cuántas de las causas alrededor de las que se congregan los ciberlibertarios de todas las franjas políticas aparentes, y aquellas hacia las que sus esfuerzos han sido histricamente más efectivos, tienen en su nleo de insistencia que el gobierno no debe inhibir el flujo digital del capital. A menudo la emocin que acompaa a estos sentimientos es muy fuerte, como si algo precioso e importante hubiera de perderse si, por ejemplo, la legislacin estadounidense conocida como SOPA y PIPA hubieran sido pasadas, o los gobiernos hubieran tratado de regular el Bitcoin, o la impresin 3D, o la criptografía, o la tecnología de drones. Esta animosidad está ampliamente reservada para el gobierno. Es digida en segunda instancia a las así llamadas “industrias de contenido”, las que son entonces protegidas como si ellas compusieran la totalidad del capital corporativo en lugar de ser un sector distintivamente pequeo entre él, y sin considerar lo que las otras partes de la industria podrían estar haciendo, incluyendo aquellas parte a las que Ken Wark servicialmente refiere como capitalistas “vectoriales” o “vampiros”, que subsisten casi enteramente de los contenidos producidos por otros. La extremidad de estas visiones es extraordinaria; el al mismo tiempo salvaje y ampliamente incoherente “anarco-libertario-capitalista” Kevin Carson se refiere a menudo a compaías como HBO, Warner Brothers y el New York Times como “copyright Nazis” y reclama que el software de cdigo abierto desmantelará el capitalismo, sin reflejar el ampliamente difundido despligue del software de cdigo abierto por la mayoría de las institucioens de capital en nuestro mundo, que hacen casi mucho más ganancias por no necesitar pagar licencias o cuotas de desarrollo [development fees]. </P>

<P>Mirowski provee un análisis sorprendentemente comprehensivo de Wikipedia a lo largo de estas líneas, de nuevo confiando en su modelo de mueca rusa. La retrica revolucionaria que rodea a Wikipedia es de una orientacin fundamentalmente democrática y aparentemente democrática hacia el conocimiento, resumido en su más famoso eslogan: “la enciclopedia libre que cualquiera puede editar”. A menudo se presume que la estructura organizacional implementando este dictum es “abierta” y “en red”, y que está en contraste con las estructuras “tradicionales” y “jerárquicas”, Wikipedia tiene una forma de “organizacin espontánea” que es plana, anti-jerárquica, y sin líderes. A como nota Mirowksi, Wikipedia es de hecho “predicada sobre una estricta jerarquía, en el cual los niveles superiores existen y deshacen las actividades de los participantes de los niveles inferiores. </P>

<P>La nocin de que ‘cualquiera puede editar’ es implemente falsa: muchas páginas controvertidas no existirían incluso si no fueran bloqueadas las intervenciones de aquellos bien abajo en la jerarquía” (Mirowski 2009, 422). </P>

<P>¿Cmo puede Wikipedia ser un proyecto neoliberal, cuando sus objetivos aparentes—liberar la informacin mundial y democratizar nuestra habilidad para acceder y contribuir a ella—suenan como lo opuesto del neoliberalismo? Lo que debemos tomar seriamente es aparente si por ninguna otra razn que Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia, no es meramente un libertario declarado sino un seguidor de Ayn Rand tan devoto que llama su hija por el personaje Anthem de la novela de Rand, y que dice él explícitamente construyWikipedia sobrel o que él ve como fundamentos libertarios. Como explica Mirowski, Wales: </P>

<P>reivindica que él tuvo la idea para el sitio del famoso artículo de Friedrich Hayek “The Use of Knowledge in Society,” el ur-texto del colectivo de pensamiento Mont Pèlerin. En otras palabras, Wales suscribe el precepto de que el conocimiento objetivo es un estado raramente alcanzado por cualquier individuo porque su experiencia es subjetiva e idiosincrásica; que ning individuo es capaz de entender los procesos sociales como un todo; y que las creencias individuales son frecuentemente flojas más allá del reparo, pero dados los mecanismos de agregacin de informacin apropiados (como los del mercado), el sistema termina arribando a la verdad a través de la entrada y salida “libre” (Mirowski 2009, 423). </P>

<P>Así, a pesar de su estatus sin fines de lucro y las continuas exhortaciones de lo “libre” y lo “abierto”, la retrica de Wikipedia está profundamente basada en el mercado como un filtro epistémico, del que “saldrá la verdad”. Pese a esta dependencia superficial de la apertura, en su forma interna, Wikipedia hace cumplir justo la clase de jerarquía rígida que pretende resistir; no es una sorpresa que la posicin autoasignada de Wales en Wikipedia sea la de “dictador benevolente”; como con el pensamiento de la Sociedad Mont Pèlerin, la desautorizacin y el menosprecio de la autoridad individual resultar ser un ardid para dirigirnos lejos de su deseo de instalar a cierta gente y ciertos poderes como, si algo, incluso más dictatorial que lo que ellos desplazaron, y que encaja con el sentido florido y dictatorial del yo hallado en Rand. Para que esto no sea visto como exageracin retrica, es fascinante notar que la intervencin políticam ás directa del colectivo de pensamiento Sociedad Mont Pèlerin antes de que tuviera tanta prominencia en el Norte Global fue su compromiso con el régimen de Pinochet en Chile a principios de la década de 1970, cuya imposicin de la privatizacin las políticas amigas de las corporaciones bajo la égida de la despiadada dictadura militar representa a la libertad neoliberal mucho mejor de lo que hizo el marxista libremente elegido Salvador Allende (véase Fischer 2009). Uno podría decir que las juventudes revolucionarias una vez se pusieron del lado de Allende con esperanzas; hoy se ponden del lado, a menudo sin saberlo, con Pinochet. </P>

<P>Lo que queda es entender cmo un producto “libre” y “abierto” puede funcionar para servir al lucrativo interés que debe estar en el corazn de cualquier programa neoliberal. Mirowski escribe: </P>

<P>[un] secreto para un website exitoso en el alba del siglo XX es que atraiga o expropie informacin libre y la reempaquete en formatos que permitar la capitalizacin y la creacin de “derivados” que puedan ser comercializables. Sitios como YouTube o Facebook o Twitter instan a la gente a proveer contenido libre, que luego puede ser apalancado en algo que pueda ser vendido al por menor, tal como la publicidad, la informacin personal, o la vigilancia (Mirowski 2009, 424). </P>

<P>Esto resulta en lo que nunca es descrito como una “asociacin” entre Wikipedia y Google, una de las corporaciones más grandes del mundo: </P>

<P>Lo que Google necesitaba para la bqueda efectiva era alguna entidad para preprocesa las vastas masas de basura obstruyendo la web y hacer la referencia cruzada de los resultados refinados en tal modo que se mostraría antes (usualmente en la primera página de bsqueda) en los resultados en las bquedas de Google. (...) </P>

<P>Convenientemente, la política de Wikipedia de citar todo de otras fuentes exactamente engrancon el algoritmo de ranking de Google. Como en tantas otras instancias, Google quería acceder a tales servicios gratis. Así Wikipedia materializada como un regalo del cielo para el plan de negocios de Google. Además, la supuesta Muralla China entre Google y Wikipedia hace posible para los Wiki-trabajadores pensar que están almacenando para la mejora de la humanidad, mientras Google se posiciona a sí mismo como el primer portal de informacin (Mirowski 2009, 425) . </P>

<P>La lgica aquí es una que debería molestar a cualquiera de nosotros que inmediatamente tomase “libre” y “abierto” como valores inexpugnablemente buenos para todos, especialmente en la izquierda, debería se avalada. A menos que la mayoría de los poderes de capital concentrados sean de alg modo abiertos vía tales dicta, un efecto significativo de estos régimenes es concentrar el capital y el poder a más. </P>

<P>4.“Hackers”: infiltrados ciberlibertarios </P>

<P>Como otros términos ciberlibertarios clave, la palabra “hacker” ha devenido tan elástica que su significado es a menudo casi completamente oscuro. Una indicacin de esto es la página de Wikipedia “Hacker (Término),” una página de más de 4.500 palabras que sirve en parte para apuntar a las dos mejor conocidas definiciones de la palabra, (1) “alguien que busca y explota la debilidad de un sistema o red de computadoras” (“Hacker (Seguridad informática)”) y (2) “alguien que ama programar o que disfruta de astucia lica, o una combinacin de las dos” (“Hacker (Subcultura de los programadores)”). </P>

<P>La misma página “Hacker (Término)” ha sido objeto de atencin y controversia que ya llevan seis páginas de 7.500 o más palabras por parte, discutiendo los aciertos y desaciertos de definir e intentar definir el término (véase “Talk: Hacker (Term)”). Estas discusiones a menudo alcanzan un alto tono de emocin, reflejando cuánto está en juego en la controversia y/o sobre el término. Personas, especialmente las que se identifican como hackers, se preocupan mucho acerca de quién es y quién no es (y quién debería o no debería ser) etiquetado como un “hacker”. La gente que se identifica como hackers se preocupa bastante de que otros a los que ellos no consideran hackers no sean desetiquetados de ese moto. La gente que considera que “hacker” tiene una connotacin positiva se ofende con el uso de la palabra en un modo negativo (uno de los principales punto de contencin en el debate “subcultura de los programadores” versus “violador de seguridad” visible en Wikipedia). La gente que considera que “hacker” es una etiqueta positiva se preocupa mucho acerca de la definicin técnica de “hacking,” de modo que en un nero de casos donde los individuos han sido arrestado y procesados por una variedad de crímenes informáticos, una línea de discusin persistente y muy irrelevante acerca de ellos está en si la actividad en cuestin “era” o “no era” hacking, a menudo como si el procesamiento en realidad dependiese de si la definicin realmente se aplicaba o no, cuando las palabras “hacker” y “hacking” no aparecen en absoluto relevantes para la ley. </P>

<P>¿Qué hay hoy en juego en la etiqueta “hacker”? Pienso que se conecta muy directamente con el ciberlibertarismo, su imagen de sí mismo, y su orientacin hacia la libertad y el poder. Ser un “hacker” es estar del lado de este poder que está en el proceso de liberar a la sociedad de una esclavitud que puede ser descrita en abstracciones genéricas. Es ser un luchador de la libertad, para quién los principles enemigos de la libertad son la regulacin gubernamental, y cualquier cosa que se interponga en el camino del individuo al acceso de la informacin que quiere, cuando quiera. Es estar en el conocimiento, savvy en el sentido en el que otros no lo son; es estar en la vanguardia de una revolucin tan profunda que es obvia y casi imposible de describir de otro modo que barriendo lugares comunes. Quizás más que cualquier otra cosa, y en un modo en el que los hackers pueden temporalmente negarse incluso a sí mismos, es existir en una relacin potencial con el poder y el capital, como explicaré en un segundo. </P>

<P>Así una de las ironías reales del modo en el que los hackers son presentados en los medios de comunicacin, incluyendo el modo en el que ellos mismos se presetan, es que por un lado ellos pretenden defender una clase de “poder popular” anticorporativo, pregonando panaceas como “el control político está yéndose de las elites de poder” (Bennett 2013), y apoyando abiertamente movimientos anticorporativos como Occupy Wall Street; pero por otro lado, en parte negando la validez de los diferentes sentidos de la palabra “hacker,” también se promueven a sí mismos como los candidatos más efectivos y más altamente calificados para el empleo de muchas de las más grandes compaías. Todo esto es aceptado tan fácilmente por nuestros medios de comunicacin hoy que no hay casi reconocimiento de las contradicciones inherentes en las imágenes de los hackers siendo el mismo grupo, e incluso a veces los mismos individuos, buscados por Facebook, Google, y otras grandes y pequeas compaías como sus líderes desarrolladores de tecnología y seguridad. No slo Facebook como otras compaías continan en identificar el “hacking” como una cualificacin primaria para el empleo, sino (también como otras compaías) regularmente mantienen “hackatones” internos dirigidos a mejorar productos en un nmero de modos (véase “Hackathon”), y tiene una historia de contratar individuos específicos que se hacen famosos por forzar sistemas informáticos (Jacob 2011). Lo que es incluso más llamativo es la falta aparente de disonancia cognitiva que esta cooperacin hacker-industrial produce en los mismos hackers. Tiene sentido porque habla de la concentracin del poder personal y la autoridad que empuja al ciberlibertarismo a comenzar con ello, poniendo lo que deberían ser entidades sociales dispares como Anonymous y Google en el mismo bien trillado camino. </P>

<P>No es difícil entender cmo esta extraa mezcla de sentimientos pro-corporativos y anti-corporativos pueden coexistir tan fácilmente. Lo que la mayoría de aquellos que escriben acerca de los hackers parecen olvidar, quizás a propsito, es la dimensin cronolgica del fenmeno, algo como la mueca rusa de Mirowski trabajando horas extra. Segn se dice, aunque el anonimato hag esto difícil de corroborar, la mayoría de los auto-identificados hackers idealistas anticorporativos y hacktivistas son muy jvenes—entre adolescentes y veinteaeros. Hay incluso un término ligeramente burln para este fenmeno: “script kiddies.” Porque en la mayor parte, estas personas no han a tenido que ganarse el sustento en el mundo en libertad; muchos podría estar en la escuela, y otros podrían subsistir en conjuntos casi-comunales no atípicos del estilo de vida post-graduado alrededor del mundo. Debido a su falta general de ingreso es fácil para tales personas verse como desfavorecidos, y así su persecucin de poder y privilegios parece justificada ante ellos. Pero desde otras perspectivas, son altamente privilegiados. Hay algo para valorar en el idealismo y la pasin de arreglar los muchos muy serios problemas del mundo evidenciada por personas en este modo, peor aquí ese idealismo está dirigido casi exclusivamente en lo que Mirowski, siguiendo a Foucault, llama la “empresa de vivir”. </P>

<P>Así que lo que es muy prominente en estos individuos es un amor por el poder, a menudo directamente expresado en su certeza de su propia habilidad técnica y su desdén por los otros que no tienen (segn su opinin) ese mismo nivel de habilidad. La auto-importancia y arrogancia de tales individuos desplegada fácilmente en plico (particularmente en tablas de comentarios y otras formas de medios sociales) puede ser alarmante. Una cualidad que comparten es la necesidad de retratarse como dentro de la revolucin de Internet: como nativos de ella, identificados con ella, uno con ella, de modo que otros que duden de sus asunciones deben estar afuera, no ser parte de ella. Cuando estos individuos envejecen y advierten la seriedad de los imperativos econmicos que todos enfrentamos, y cuando llegan a entender que sus habilidades técnicas y su bravata cuasi-política han servido como terribles herramientas de venta para sus carreras futuras como desarrolladores de tecnología y empresarios, algunos de estos individuos (como hacemos todos) cambian su perspectiva y saltan abordo de un tren al que antes habían estado arrojando granadas. Sin dudas, unos pocos se aferran a sus armas y se mantienen como críticos abiertos del mundo digital y mucho más del poder corporativo y gubernamental que lo rige, y esto incluye algunos de los mejor conocidos hackers de la actualidad; pero sospecho que numéricamente, un nero mayor de hackers menos conocidos ligeramente se deslizan hacia carreras lucrativas como empresarios altamente calificados, quienes a menudo se dicen a sí mismos y a otros que su trabajo no es (o no es solamente) hacer dinero, sino cambiar el mundo. Todavía lo que significa “cambiar el mundo” se ha cambiado en un gran trato en el proceso—hacia “innovacin” y “eficiencia” y lejos de la igualdad y la democracia. </P>

<P>En su libro reciente, Coding Freedom: The Ethics and Aesthetics of Hacking, las “libertades” en las que Gabriella Coleman se enfoca son casi exclusivamente libertades defendidas por libertarios, pero ella escribe como si estuviera hablando de la libertad en general. Coleman ensalza el trabajo de los desarrolladores del software Debian Linux como hackers mientras tiene conciencia plena de que no es como la mayoría de la gente oirá el términa (y Coleman ella misma embarra las aguas por escribir frecuentemente acerca de Anonymous y otros hackers en otros lugares), y ofrece un conjunto de principios políticos tan transparentemente libertarios que Eric Raymond mismo la ha llamado a salir por fallar en poseer su propia política. Coleman responde pretendiendo que los hackers sostienen un “agnosticismo político” que no es “ni de derecha ni de izquierda”, que ella dice está basado en un “liberalismo clásico que se remonta a Mill”: uno slo puede imaginar que ella ha leído muy poco de la historia del neoliberalismo, dado que está prácticamente citando a Hayek (el “liberal clásico” Hayek que es anterior a la doctrina neoliberal de la Sociedad Mont Pelèrin) mientras que niega que su trabajo no tiene nada que ver con el libertarismo, y nunca discute o incluso reconoce las formulaciones casi idénticas que ella ofrece de los “liberales” a las de Hayek: </P>

<P>Liberalismo [significa]: proteger la propiedad y las libertades civiles, promover la autonomía individual y la tolerancia, asegurar la libertad de expresin, gobernar a través de gobierno limitado y ley universal, y preservar un compromiso con la igualdad de oportunidades y la meritocracia (Coleman 2). </P>

<P>Mientras estas suenan razonables en muchos modos, así lo hace Hayek en 1944 cuando se describe a sí mismo como un liberal clásico (véase Gray 1982): </P>

<P>Para los grandes apstoles de la libertad política la palabra ha significado libertad de coercin, libertad del poder arbitrario de otros hombres, liberarse de las ataduras que dejan al individuo sin eleccin más que la obediencia a los otros de un superior a quien él estaba ligado (Hayek 1944, 26). </P>

<P>Además, es difícil notar que esta formulacin encaja exactamente en el modelo libertario por enfatizar algunos valores clave para ese punto de vista (los derechos de propiedad, el gobierno limitado, la igualdad de oportunidades) y cuidadosamente al evitar slo aquellos términos con los que asociamos otros modelos de libertad, tales como derechos civiles, otra igualdad además de la de ingresos, garantías constitucionales que pueden significar más que un gobierno “limitado”, gobierno representativo y ciudadanía. Esto, al menos parcialmente, adopcin ciega de una filosofía que su propio autor niega es un ejemplo especialmente manifiesto de ciberlibertarismo en acto en su forma más potente: la articulacin implícita pero sin especificar de políticas de la derecha extrema como si ellas personificaran valores que son algo más. Es claro que Coleman no quiere ser vista como una pensadora de derecha, pero rara vez la he visto desarrollar algunas distancia conceptual sustantiva entre sus opiniones y el neoliberalismo como lo describe Mirowski. </P>
</Part>

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<H5>5.Weev, el “tábano socrático” </H5>

<P>Hay pocos ejemplos más completos de la asimilacin de la política de izquierda a la derecha bajo el ciberlibertarismo que las reacciones de los procesamientos bajo el Acta de Fraude y Abuso Computacional (CFAA) a Andrew Auernheimer, conocido como “Weev.” Hay mucho que decir acerca de muchos aspectos de esta historia, pero he concluido limitarme a una instancia en particular. En un blog de The New York Times, el filsofo de la Northwestern University y admitido ciberlibertario Peter Ludlow compara a Weev con Scrates, y descarta, sin incluso discutirlo, el hallazgo del jurado de que Weev tenía motivos econmicos y no altruistas en mente cuando descargmás de 100,000 direcciones de e-mail de AT&amp;T. Hackers como Weev, escribe Ludlow, son los tábanos de nuestra sociedad, que nos cuentan todas las verdades impopulares que no queremos oír: </P>

<P>Cuando la juez federal Susan Wigenton sentencia Weev el 18 de marzo, lo describicon prosa que podría haber sido tomada de la acusacin de Meleto en la “Apología” de Platn. “Te consideras un héroe de clase”, dijo, y notque las “habilidades especiales” de Weev en cdigo informático pedían una sentencia más draconiana. Me hizo acordar a una línea de un ensayo escrito en 1986 por un hacker llamado el Mentor: “Mi crimen es que soy más listo que ustedes, algo que nunca me perdonarán”. </P>

<P>Cuando se le ofrecila oportunidad de hablar, Weev, como Scrates, no se echatrás: “No vengo aquí hoy a pedir perdn. Estoy aquí para contarle a esta corte, si tiene alguna previsin en absoluto, que debería estar pensando que puede hacer que se me compense por el dao y la violencia que ha sido infligida sobre mi vida” (Ludlow 2013). </P>

<P>Todavía la analogía que ofrece Ludlow simplemente no tiene fundamento en la realidad. Scrates elige beber la cicuta porque elige atenerse a sus ideas profundamente impopulares que los líderes del Estado no entendían, y no fueron capaces de justificar totalmente los fundamentos de lo que ellos estaban diciendo. Weev, incluso si aceptamos su exagerado autorretrato, estaba en el mejor de los casos localizando un oscuro defecto de seguridad en una aplicacin comercial de software—esto es, en el mejor de los casos estaba depurando un software, algo que cualquier compalía y muchos individuos hace millones de veces cada día, sin temor de sancin penal. Mientras es esta accin la que Ludlow y otros ven como socrática, si retrocedemos y examinamos las afirmaciones de Weev, lo hallamos profiriendo nada más que devociones libertarias acerca del fracaso de la innovacin en los Estados Unidos y la falta de libertad (econmica)—aparentemente sabiduría no “impopular” ni para Rand ni Ron Paul, ni Grover Norquist, y ninguno en el American Enterprise Institute ha sido procesado, mucho menos condenado, a pesar de proferirla en detalles y repetidas veces a lo largo de todos los Estados Unidos. Es slo a través del lente increíblemente estrecho del ciberlibertarismo que podemos mirar a alguien declarando lugares comunes obvios que están ampliamente, si no ubicuamente, distribuidos en la sociedad, especialmente por sus actores más poderosos, y pretenden que están siendo “perseguidos” como un tábano socrático por tales opiniones. </P>

<P>Weev es un personaje tremendamente perturbador, porque la totalidad de sus afirmaciones muestra que es simplemente la personificacin del fascismo en cada sentido usual de la palabra Eso es suficientemente perturbador, pero lo que hallo quizá incluso más perturbador, y mi razn para discutirlo aquí, es que tiene una cantidad tremenda de apoyo, incluyendo académicos y activistas que abiertamente sostienen ser parte de la izquierda política, incluyendo a Coleman, que escribe que Weev es “difícil de precisar” y “tremendamente complejo”. Porque Weev es visto como un luchador ciberlibertario de la libertad, todo lo que hace no es meramente perdonado sino defendido, incluso si él abraza abierta y repetidamente el discurso, los tropos y las creencias de los actores de la derecha extrema en nuestro mundo de hoy. </P>

<P>Cuando Weev habljusto antes de su sentencia, su propio compromiso exclusivo a principios libertarios y su fácil uso de tropos fascistas fueron desplegados ambos claramente: </P>

<P>Así, me paro fuera de esta corte hoy, y siento cmo Estados Unidos está en decline cultural. Ese, miro alrededor la clase de pasos, y la clase de gente, que hemos tenido en los timos cincuenta aos, y no hace juego con los cincuenta aos previos. Siento, siento [risas], que hay algo mal. Y en mi país hay un problema. Y ese problema son los Federales. Toman la libertad de todos y nunca la devuelven. Y si vas, si vas a Georgia, y tiene una infeccin de estafilococos, ellos tienen un baterifago que disearon genéticamente para que se coma el estafilococo. Como, no es broma. Mientras que aquí están como, te cortaremos el brazo, o te inundaremos de antibiticos hasta que mueras. Como allí, pueden tener un tratamiento que es conocido por ser el mejor del mundo, porque su FDA no define cada individuo baterifago como un nuevo tratamiento que tiege que ir a través de juicios clínicos. Si tquiere poner un dron en el aire, ¿cuántas aplicaciones comerciales de drones hay? Hay una tonelada de mierda. Si quieres poner un dron en el aire y tienes que hablar con TCAS, el Traffic Collision Avoidance System, no puedes hacer solo eso. No hay camino de licencias para la FDA, para la FAA, para hacer esto. No te está permitido innovar. Para de pensar fuera de la caja, hombre occidental. </P>

<P>Siento [risas], siento que, sabes, podríamo tener baterías de laptops, que duracen un jodido siglo. Joder... con los betavoltaicos. Y no podemos tener esto, porque la NRC dice no (Auernheimer 2013). </P>

<P>Es difícil no ver cmo exacta y exclusivamente Weev está preocupado con ese sistema de creencias más perseguido, el neoliberalismo. El concepto neoliberal de innovacin ocurre aquí incluso más fuertemente que su realizacin como libertad econmica. No hay preocupacin con los derechos de igualdad, derechos civiles, la democracia, nada de eso; hay preocupacin slo por la habilidad de las corporaciones y los individuos para hacer tanto dinero como sea posible, y las consecuencias son malditas: los betavoltaicos que Weev menciona, por ejemplo, son batería radiactivas conteniendo tritio con vidas medias tan largas como un “jodido siglo” que Weev dice que durarán, y no han sido autorizadas lo que uno podría ver como una preocupacin prudente de tener laptops y celulares llevando material radiactivo dentro de ellos ampliamente entre la poblacin general. No está extendido decir que la sociedad es más libre porque la NRC prohíbe baterías radiactivas de lo que sería decir si no tuviéramos NRC y los junior Teslas podrían salir y jugar con fuega aunque les guste y cualquiera salga herido. </P>

<P>Tan aterrador como es Weev, no menos porque parece interesado en la política sino también por otras formas de poder, es el apoyo a él que está cegado por el ciberlibertarismo lo que sienta mi preocupacin principal. Esto no es simplemente una guerra de ideas; es un lucha real sobre temas reales con impacto directo en vidas humanas reales, y a menos que desarrollemos más actitudes críticas hacia las ideologías digitales y en particular hacia el ciberlibertarismo, hallaremos mucho más que nuestra “libertad digital”—lo que sea exactamente que se supone que signifique—puesta en riesgo cada vez más. </P>
<Figure>

<ImageData src="https://periodicos.unifesp.br/public/midias/prometeica/pmt10/imagens/105-127_pmt10-golumbia_img_1.jpg"/>
</Figure>
</Part>

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<H5>Bibliografia </H5>

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<P>4, 2013. “Hacker (Programmer Subculture).” 2013. Wikipedia entry. </P>

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</Part>
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