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<dc:title>2013-08-19T12:30:24+10:00<rdf:Alt>COLLINGWOOD, R.G. (1982) Speculum Mentis or the Map of Knowledge (London, Greenwood Press) DAVIDSON, D. (1973) “Radical Interpretation”, Dialectica, 27, 1973 y en Davidson, D. (2001) Inquiries into Truth and Interpretation (Oxford, Oxford University) DILTHEY, W. (1995) Oeuvres VII : Ecrits d’esthétique suivi de La naissance de l’herméneutique (traduction de Daniel Cohn et Evelyne Lafon, Paris, Editions du Cerf) GOMBRICH, E. (1986) Méditations sur un cheval de bois (traduction de Guy Durand, Mâcon, édition W) GOODMAN, N. (1978) Ways of Worldmaking, (Indianapolis, Hackett) POPPER, K. (1991) La Connaissance Objective (traduction de Jean-Jacques Rosat, Paris, Aubier) PUTNAM, H. (1994) Le Réalisme à visage humain (traduction de Claudine Tiercelin-Engel, Paris, Le Seuil) QUINE, W.V.O. (1960) Word and Object (Cambridge, Mass. MIT Press) <rdf:li>Referencias </rdf:li>
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         <xmp:CreatorTool>LA RESOLUCION DE LOS PROBLEMAS DE TRADUCCION </xmp:CreatorTool>

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ARTÍCULOS </Figure>

<P>LA RESOLUCION DE LOS PROBLEMAS DE TRADUCCION </P>

<Part>
<H4>DESDE UNA PERSPECTIVA POPPERIANA </H4>

<P>Translation Problem-Solving </P>

<Sect>
<H5>Based on Popper’s Approach </H5>

<Sect>
<H5>SYLVAIN LE GALL </H5>

<P>(Universidad de Cádiz, Espaa) </P>
</Sect>

<Sect>
<H5>Resumen </H5>

<P>Este artículo ofrece una crítica de la tesis de la ‘indeterminacin de la traduccin’ de Quine. A juicio del autor, se trata de una concepcin meramente escéptica, relativista y pesimista que podemos considerar defectuosa. A continuacin propone otro posible marco metodolgico para aproximarse a la praxis de la traduccin, el marco desarrollado por Sir Karl Popper en su epistemología de las ciencias empíricas. Se pretende entonces buscar razones objetivas de conjetura para entender por qué una nueva traduccin consiste en una mejor aproximacin a la verdad que la o las anteriores traducciones. A partir del desarrollo de este supuesto epistemolgico, el autor intenta reanudar con una actitud optimista dentro de la que la discusin crítica, racional y objetiva, y la praxis de la traduccin y, en general, de las ciencias son consideradas como un diálogo plurívoco más bien que como una carrera competitiva en la que habría vencedores y perdedores. </P>

<P>Palabras clave: indeterminacin de la traduccin | epistemología de las ciencias | enfoque popperiano | fundamentos de la objetividad. </P>
</Sect>

<Sect>
<H5>Abstract </H5>

<P>The present work describes a critique of Quine’s thesis of Indeterminacy of Translation. However, from the author’s point of view, this is a merely sceptic, relativist and pessimistic view which can be regarded as faulty. Therefore, he then goes on to suggest another methodological framework to approach translation, namely the one developed in Sir Karl Popper’s epistemology of empirical sciences. Quines then tries to find objective reasons to understand why a new translation is a better approach towards the truth than (a) previous translation(s). Based on the development of the aforementioned epistemological assumption, the author tries to resume with the optimistic view that critically objective and rational discussions, translation and science are grounded in plurivocal dialogue rather than a competitive race in which there would always be winners and losers. </P>

<P>Keywords: Indeterminacy of Translation | Theory of Sciences | Popper’s Approach | Fundamentals of Objectivity. </P>

<P>Desde Quine (1960) y su famosa tesis de la ‘indeterminacin de la traduccin’, doctrina que fue formulada en su aportacin más refinada a la filosofía del lenguaje y que también es de las más discutidas – Word and Object -es com decir que la naturaleza de la traduccin tiene esencialmente un carácter conjetural o hipotético. Por lo cual la traduccin slo consiste en una cierta tonalidad de la experiencia. Y se aade que no hay absolutamente nada que se parezca a una certidumbre absoluta en todo el campo de la traduccin. Se trata de una concepcin meramente escéptica, relativista y pesimista, herencia de las reflexiones de Quine. Esta concepcin a la que acabo de referirme sigue estando muy arraigada en la filosofía analítica, pues se expresa en términos de ausencia de preferencias semánticas. Personalmente, y no soy el ico en pensar esto, podemos considerarla defectuosa. Tal doctrina se funda sobre la imposibilidad de reconocer a las personas que utilizarían un marco conceptual distinto del nuestro. Conduce a la imposibilidad de establecer una distincin clara entre el uso que un locutor hace de palabras cuyo significado difiere de las de nuestro idioma y el hecho, para el mismo locutor, de poseer un gran nero de creencias falsas. Luego si profundicemos un poco más en el razonamiento, eso nos conducirá a admitir que la idea -de personas que se expresan en nuestro idioma pero no creen en nada de lo que nosotros creemos -resultaría perfectamente coherente. Es lo que explicaría, seg este enfoque, que las traducciones resultan siempre problemáticas ya que el lenguaje ordinario es problemático en sí mismo. Y fueron tales consideraciones las que llevaron a Quine a desarrollar su relativismo escéptico y radical. Así Quine y sus sectarios aseveran que, si tuviésemos que intentar generalizar la teoría de la traduccin como rama de la teoría del conocimiento del sentido com para que englobase el conocimiento objetivo, slo existiría el conocimiento demostrativo fundado en la deducibilidad (si existe algo tal y que asimilaría – si debe asimilar algo – nicamente las proposiciones de la lgica formal de primer orden y la aritmética finita) que podríamos admitir como el ico conocimiento objetivo traducible. </P>

<P>Dicha tesis se encuentra empapada de escepticismo y tenemos buenos argumentos para rechazarla y adoptar otra actitud ante la naturaleza de la traduccin y su praxis. El método de la traduccin -y me situaré ahora, aunque lo criticaré más tarde, dentro del magisterio de sir Karl Popper en su metodología de la praxis de las ciencias empíricas -es el método de las conjeturas audaces y de los intentos ingeniosos para refutar y descalificar las antiguas aportaciones, traducciones. Y si no conseguimos refutar una nueva traduccin, especialmente en el marco de la refutacin de la traduccin anterior, podemos pretender entonces tener una de las razones objetivas de conjetura seg la cual esta nueva traduccin consiste en una mejor aproximacin a la verdad contenida en el lenguaje objeto que la o las traducciones anteriores. Al contemplar las cosas bajo este enfoque popperiano, testar traducciones forma parte de su discusin crítica. Desde luego la discusin crítica jamás podrá establecer una razn suficiente para argr que una traduccin es perfecta; nunca la discusin crítica puede ‘justificar’ nuestra pretensin al conocimiento. Pero ésta puede, si tenemos suerte, establecer razones (motivos) suficientes para la siguiente pretensin epistémica: “Esta traduccin parece ahora, a la luz de una discusin crítica profundizada, y de pruebas rigurosas y audaces, ser y desde lejos la mejor.” Para sintetizar eso en una frmula: nunca podremos justificar de manera racional una traduccin – dicho de otra manera, argir que sepamos que es perfecta -, pero podemos, si hay suerte, justificar de forma racional una ‘preferencia’ por una traduccin examinada dentro del conjunto de las traducciones concurrentes, en un momento dado, o sea en funcin del estado actual de la discusin crítica. Y nuestra justificacin aunque eso no es la misma cosa que pretender que la traduccin resulte perfecta, consiste en argumentar que todos los indicios demuestran, a este nivel, que esta traduccin constituye una mejor aproximacin del contenido objetivo del lenguaje objeto que cualquier traduccin concurrente que haya sido propuesta hasta ahora. Algunos estoicos y escépticos clásicos, entre ellos Cicerone o Sextus Empiricus, no se alejaban mucho de la posicin defendida por Karl Popper cuando abogaba por una teoría del conocimiento objetivo. El mismísimo Popper (1979) proponía traducir “scepsis” por “examen crítico” (aunque, seg él, no sea com) e identificar el ‘escepticismo dinámico’ con ‘el examen crítico vigoroso’, e incluso con ‘el examen crítico optimista’, siempre que este optimismo tuviera una base enteramente racional. Pero eso significa que este ‘escepticismo optimista’ al que me sumo, se enfrenta a una posicin drásticamente distinta del escepticismo radical de Willard Van Orman Quine. Casi todos los grandes especialistas continentales de la hermenéutica (desde Dilthey y Gadamer hasta Paul Ricoeur y Umberto Eco) sostienen que las humanidades se diferencian sustancialmente tanto de las ciencias de la naturaleza como de las ciencias exactas de una manera radical y que la diferencia capital reside en que la tarea central de las humanidades es entender, en el sentido en el que sea posible entender, a los hombres y no a la naturaleza y a sus leyes de funcionamiento. La comprensin, aseveran, se asienta sobre nuestra humanidad com. Bajo su forma más elemental, se trata de una suerte de identificacin intuitiva con los otros individuos, para la cual nos ayudan tanto sus movimientos expresivos como sus acciones y discursos. Se trata, por supuesto, de una comprensin de las acciones humanas. Y se trata, a una tima escala, de la comprensin de las producciones de la mente humana. Nuestro conocimiento intuitivo, incluso cuando se trata de nuestros mejores amigos, está lejos de ser perfecto. Es un conocimiento que se funda sobre inferencias inductivas, sobre la reificacin estadística de nuestras observaciones empíricas y no son unas inferencias deductivas, por lo tanto estamos frente a un conocimiento falible. Y esta conciencia de un fracaso ltimo en todos nuestros intentos de comprensin, fracaso sobre el que tantos de los que estudian las humanidades han disertado, siempre lo han atribuido a la ‘alteridad’ de los otros espíritus, a la imposibilidad de cualquier verdadera comprensin de sí mismo y de la inevitable simplificacin inherente de cualquier intento para entender algo que a la vez se revela ico y real. Pero Dilthey ya nos hablaba de la necesidad de superar y trascender las tendencias subjetivistas y escépticas. En este contexto podemos mencionar el famoso problema que Dilthey llam‘el círculo hermenéutico’: el problema, seg él, residía en que todo (de un texto, de un libro, de la obra de un autor, de la suma de producciones de un corriente intelectual dada) slo podía ser entendido si entendíamos sus partes constitutivas, mientras que estas partes constitutivas no podían ser entendidas sin una entera comprensin del todo. </P>

<P>Ahora quisiera poner de manifiesto y discutir el problema de los méritos de una traduccin entendida como una comprensin y de su grado de valor para nuestro conocimiento objetivo. Las tesis que se fundan sobre la actividad subjetiva o personal de la comprensin suelen postular que nada es posible sin procesos subjetivos como la comprensin por empatía o la reificacin in intellectu de las acciones de este otro que es el novelista, el poeta, el filsofo, el matemático o el físico, etc. Dicho de otra manera, para el traductor resulta necesario ponerse en la piel del otro, haciendo nuestro su sistema de creencias y valores, sus metas y problemas y hasta sus estados de ánimo. Así la traduccin de un texto, por ejemplo para Collingwood, no consiste en el análisis crítico de la situacin en sí misma sino en el proceso mental de reificacin que opera el traductor, una reiteracin por empatía de la experiencia original. Pero no podemos esperar de un traductor que combine (tal como Collingwood (1924, 1982) parecía sugerirlo) las dotes de un Platn o de un Seneca, de un Newton o un Einstein, en definitiva, de cualquiera que produjese un fruto de índole intelectual. Como ningn historiador del arte puede ser un Rembrandt o un Picasso, y muy pocos de ellos serán capaces de pintar una copia de una obra maestra y, excepto tal vez el caso extremo de Pierre Ménard sobre el que voy a volver dentro de un instante y que constituye una inquietante anomalía causal sacada de la mente de Borges, ning traductor puede ser Cervantes. En contra de esa concepcin subjetivista, mi tesis es la siguiente. Y es, con algunos matices, la que han defendido con mucho vigor Karl Popper (1979) y Nelson Goodman (1977), probablemente dos de los más originales y valientes filsofos del siglo XX. La actividad de comprensin que realiza el traductor –insisto –, al igual que un matemático o un físico, consiste esencialmente en trabajar con objetos conceptuales, los ‘inteligibles’, que se trate de objetos reales –realia– u objetos potenciales, virtuales e incluso ficticios pero concebibles – ficta-que pueblan nuestro entendimiento, nuestra consciencia. La relacin entre un problema de traduccin con su background constituye, lo que llamaré, con Popper, ‘una situacin de problema’. Si nos interesamos por nuestro proceso de comprensin y por su resultado, no es sorprendente que debamos describir de manera casi integral lo que estamos haciendo en funcin de esos objetos de la comprensin: los inteligibles y las relaciones que mantienen entre sí. Cualquier descripcin, la de, por ejemplo, nuestras impresiones sensoriales y subjetivas, puede resultar interesante desde un punto de vista fenomenolgico pero no tiene nada que ver con nuestro problema, que es el de la comprensin de los inteligibles. Quisiera defender en este trabajo la idea seg la cual la actividad de comprensin a la que se somete el traductor es, fundamentalmente, similar a la de la resolucin de cualquier problema en las ciencias experimentales o exactas (pienso en el constructivismo de un Erret Bishop en matemáticas puras). Al igual que cualquier actividad intelectual, la traduccin consiste en procesos subjetivos y eso no lo niego. Es una operacin creativa, que crea, muy a menudo, una suerte de familiaridad con esos objetos y su forma de manejarlos. Para ayudarnos de una analogía que le habría gustado a Nelson Goodman, podemos compararlo con las actividades de un constructor de puentes o de casas. Al igual que un ingeniero de puentes y carreteras o de un arquitecto, intentando resolver algunos problemas prácticos, el traductor trabaja con, maneja, elementos estructurales simples y/o elementos estructurales complejos, con la ayuda de herramientas a veces sencillas, a veces perfeccionadas. Es cierto que nunca podemos explicar en su integridad ninguna accin creativa. Sin embargo, podemos intentar, de forma conjetural, proponer una reconstruccin idealizada de la situacin del problema en la que se encontrel mismísimo autor y hacer, en esta medida, la accin de comprensin objetiva (o ‘racionalmente comprensible), o sea, adecuada a su situacin de agente tal como la percibiel propio autor. Podemos encontrar numerosos análisis de este estilo en la obra de E.H. Gombrich (1986). Un ejemplo de problema que surge y sobre el que Gombrich hace hincapié es el de cmo interesar al lector y cmo entablar su cooperacin activa; por ejemplo, planteándole una serie de problemas de interpretacin y haciéndole partícipe de la reconstruccin. Los análisis de Gombrich alumbran o dan una luz nueva al problema que podríamos llamar de ‘la autonomía de la obra’. Con el hecho de que se trata de una produccin humana, ésta crea sus propias conexiones internas. Hay una bonita historia que se refiere al compositor Haydn y a la traduccin de una partidura: el día en el que escuchel primer coro de su Creacin, se puso a llorar diciendo: “No he escrito esto”. En este sentido, los traductores son creadores de mundos. Hacen algo verdaderamente ambicioso y digno de admiracin: construyen con sus aportaciones un nuevo mundo sobre el anterior y estoy seguro de que, en muchos casos, lo enriquecen. No son solamente, como muchos lo piensan, una simple y fantasmagrica interface entre el lenguaje objeto y el lenguaje meta. Llego ahora a la pregunta propiamente hermenéutica: “¿cmo podemos aprender a entender un problema de traduccin?”. </P>

<P>-Aprendiendo a entender un problema vivo y en vivo. Y pretendo, tal como nos lo ensePopper, que eso slo se puede hacer intentando resolverlo y fracasando en la bqueda de su solucin. </P>

<P>Supongamos que un joven traductor se enfrenta a un problema que no entiende, situacin a la que, estoy seguro, todos los traductores han sido confrontados. ¿Qué puede hacer nuestro joven traductor en este caso? Aun si no entiende el problema, podrá intentar de resolverlo y luego criticar su propia solucin y/o pedir a otros traductores más veteranos y curtidos que lo critiquen. La cooperacin dentro de nuestra colectividad de traductores me parece en este sentido fundamental. Ya que no logra entender el problema, su solucin será un fracaso, cosa que la discusin crítica pondrá de manifiesto. Pero, de esta forma, ya tendremos realizado un primer paso hacia la identificacin del punto en donde yace la dificultad. Pues, aunque suene tautolgico, un problema es una dificultad. Y entender un problema consiste en descubrir que existe una dificultad y localizar en donde radica ésta. Lo que slo se puede hacer descubriendo por qué algunas soluciones no funcionan a primera vista. Esto no consiste, como bien lo vio Popper, en una reificacin sino en un análisis situacional. El análisis que el traductor hace de la situacin problemática es una conjetura semántica, la cual consiste en una meta teoría sobre el razonamiento del autor que propone su traductor. Como esta meta teoría no está al mismo nivel que el razonamiento del autor sino que se sit en una escala superior que le permite al traductor introducir predicados semánticos al lenguaje objeto traducible, éste, nuestro traductor, no reefect el razonamiento sino que intenta producir una reconstruccin idealizada y razonada omitiendo los elementos contingentes o accesorios y, tal vez, aadiéndole algo nuevo. Así el meta problema del traductor es el siguiente: ¿cuáles fueron los elementos decisivos en la situacin planteada por el autor? En la medida en la que el traductor logra resolver este meta problema, podemos afirmar que entiende la situacin del autor. Su tarea, como traductor, no consiste entonces en la reificacin de las experiencias pasadas sino en la ordenacin de los argumentos objetivos a favor y en contra de su análisis situacional y su conjetura audaz, racional e innovadora. De esta manera, nuestra reconstruccin conjetural de la situacin original puede llegar a ser un auténtico hallazgo filolgico. Puede lograr explicar un aspecto de la obra de un autor hasta ahora inexplicado; y puede resultar corroborado por una nueva prueba, por ejemplo, después de darnos cuenta del hecho de que puede mejorar nuestra comprensin de un texto, quizá llamando nuestra atencin sobre algunas alusiones hasta ahora despreciadas o inexplicadas. Hilary Putnam (1994) refiriéndose a los trabajos de Martha Nussbaum, sobre el problema de la interpretacin y del valor moral de los hechos literarios, citaba el caso concreto de Aristteles y mostraba en qué medida la relatividad de interés de la comprensin adopta una forma singular. Aunque, asevera Putnam, el Estagirita hubiese escrito en castellano actual, seguiríamos con un problema de traduccin. Aunque hubiese escrito: “La felicidad es la actividad de la psique conformemente a la virtud de una vida llena”, y no la frase griega que sí escribiefectivamente, no podríamos contestar a la pregunta exegética diciendo como suelen decir los lgicos: “la frase es verdadera si y slo si la felicidad es la actividad de la psique conformemente a la virtud en una vida llena.” Pues lo que nos interesa son las ‘implicaciones’ de lo que escribiAristteles y, en el caso de que lo que ha escrito resulte vago, borroso o ambiguo, lo que nos interesa es saber qué significado más preciso podríamos dar a estas proposiciones y lo que éstas implican para nuestra comprensin y vida práctica una vez que hayamos conseguido hacer más precisas todas esas posibles lecturas. Podrían pensar que estoy omitiendo la diferencia que existe ente una exégesis y una traduccin (siempre no trivial) y que me estoy dedicando a una torpe e intencionada prueba de reduccin de la práctica exegética a la traduccin. De hecho, existe una diferencia. Seg el filsofo analítico Donald Davidson (1973, 2001), si la obra está escrita en nuestra lengua entonces es su interpretacin ‘homofnica’ o, si se prefiere este modo de expresin, tomada ‘al pie de la letra’ lo que constituye su interpretacin perfecta. Pero como bien lo vio Putnam en su análisis, Davidson no tiene en cuenta el problema que planteBorges y es que incluso el texto del Quijote en espaol deja de funcionar como una ‘traduccin literal’ del Quijote en castellano de Cervantes –y esto aunque somos locutores espaoles–, o sea que la significacin que podemos dar al texto puede no ser la de Cervantes. Pero el hecho de que hasta en el caso ideal, digamos, en el caso de que esté escrita la obra, es decir, en espaol estándar sin idiosincrasias algunas (si es que exista un tal lenguaje, como bien lo recuerda Putnam), la nica ‘exégesis perfecta’ sea la propia obra, eso es algo de lo más significativo: no se puede trazar una distincin entre la exégesis y la discusin crítica. Y eso significa entonces que cualquier exégesis que no sea trivial debe contener una discusin crítica cuya mejor manera de llevarlo a cabo es la praxis de la traduccin. A modo de conclusin, slo decirles que he intentado sealar el interés de una teoría práctica de la traduccin cuya meta consiste en combinar una comprensin intuitiva de los textos con la objetividad de la crítica racional. Hay en la práctica de la traduccin algo que resulta muy cercano a una nocin transparadigmática de racionalidad que se encuentra a la disposicin del traductor. </P>

<P>Como ya lo he dicho, no debemos ser unos escépticos que pasan la navaja de Occam a cualquier texto antes de realizar su traduccin ni adoptar una tesis tan radical y relativista como la de la indeterminacin de la traduccin. Personalmente, estoy dispuesto a aceptar la idea seg la cual la ‘fragmentacin’ del mundo en varios esquemas conceptuales, depende efectivamente, tal y como pretendía Quine, del ‘manual de traduccin’ que hemos elegido. Pero, no obstante, aadiría en seguida que debe existir una razn, una ‘causa necesaria’, accesible al entendimiento, que haga que una traduccin funcione y otra no. Nuevas exégesis, nuevas discusiones críticas y nuevas traducciones siempre resultarán necesarias. Y si no hay convergencia hacia una sola y ica interpretacin, entonces la moda en boga que consiste en pensar que las interpretaciones y traducciones anteriores han sido definitivamente destituidas por las intuiciones contemporáneas se revelará en todo lo que tiene de naif en su progresismo. Como nos lo sugería Hilary Putnam (1994), tal vez podamos empezar a considerar la discusin crítica, racional y objetiva, y la praxis de la traduccin o de las ciencias como un diálogo plurívoco más bien que como una carrera competitiva en la que habría vencedores y perdedores. </P>
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<Part>
<H4>Referencias </H4>

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