PROMETEICA - Revista de Filosofia y Ciencias. 2026, v. 33


Artículos


https://doi.org/10.34024/prometeica.2026.33.21210

 

 


LA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN DE ANTONIO MILLÁN PUELLES

THE PHILOSOPHY OF EDUCATION OF ANTONIO MILLÁN PUELLES
A FILOSOFIA DA EDUCAÇÃO DE ANTONIO MILLÁN PUELLES


Demetrio Bedoya Argüelles

(Universidad Pontificia Bolivariana, Colombia)

demetrio.bedoya@upb.edu.co


Recibido: 24/09/2025
Aprobado: 14/12/2025

 

 


RESUMO


O artigo analisa a filosofia da educação de Antonio Millán Puelles, propondo-a como uma resposta crítica e construtiva à crise educacional contemporânea, caracterizada pelo relativismo epistemológico, pelo construtivismo pedagógico e pelo utilitarismo tecnocrático. O autor explica como Millán Puelles, a partir de uma abordagem realista com raízes aristotélico-tomistas, concebe a educação como um processo de introdução do ser humano na realidade objetiva, acessível à razão. Em contraste com as tendências atuais que reduzem a educação à mera instrução técnica ou à construção subjetiva do conhecimento, Millán Puelles reivindica o papel central da verdade, da racionalidade e da formação moral no trabalho educacional. Nessa perspectiva, o professor é uma figura ética e racional, um guia para a verdade, e a comunidade educacional se configura como uma esfera para a transmissão de valores, além da mera instrução. O texto ressalta a função formativa e transcendental da educação, entendida como um processo integral da pessoa em todas as suas dimensões: cognitiva, ética, moral e social. Também destaca as críticas de Millán Puelles às abordagens pedagógicas contemporâneas que, ao rejeitarem a objetividade da verdade e da bondade, fragmentam o conhecimento e enfraquecem a função humanizadora da educação. A proposta de Millán Puelles é, portanto, apresentada como uma alternativa coerente e robusta que busca devolver à educação seu significado original: formar pessoas racionais e morais, abertas à verdade, capazes de viver eticamente e de contribuir para o bem comum em um contexto cultural que tende a esvaziar a educação de sua profundidade filosófica.


Palavras-chave: filosofia da educação. Antonio Millán Puelles. realismo.


ABSTRACT


The article analyzes the philosophy of education of Antonio Millán Puelles, proposing it as a critical and constructive response to the contemporary educational crisis, characterized by epistemological relativism, pedagogical constructivism and technocratic utilitarianism. The author explains how Millán Puelles, from an Aristotelian-Thomistic realist approach, conceives education as a process of introduction of the human being in the objective reality, accessible to reason. In contrast to current trends that reduce education to mere technical

instruction or the subjective construction of knowledge, Millán Puelles vindicates the central role of truth, rationality and moral formation in the educational task. In this perspective, the teacher is an ethical and rational figure, a guide to truth, and the educational community is configured as an environment for the transmission of values, beyond mere instruction. The text emphasizes the formative and transcendental function of education, understood as an integral process of the person in all its dimensions: cognitive, ethical, moral and social. It also highlights Millán Puelles’ criticism of contemporary pedagogical approaches which, by rejecting the objectivity of truth and goodness, fragment knowledge and weaken the humanizing function of education. Millán Puelles’ proposal is thus presented as a coherent and robust alternative that seeks to restore to education its original meaning: to form rational and moral persons, open to the truth, capable of living ethically and contributing to the common good in a cultural context that tends to strip education of its philosophical depth.


Keywords: Philosophy of education. Antonio Millán Puelles. realism.


RESUMEN


El artículo analiza la filosofía de la educación de Antonio Millán Puelles, proponiéndola como una respuesta crítica y constructiva a la crisis educativa contemporánea, caracterizada por el relativismo epistemológico, el constructivismo pedagógico y el utilitarismo tecnocrático. El autor expone cómo Millán Puelles, desde un enfoque realista de raíz aristotélico-tomista, concibe la educación como un proceso de introducción del ser humano en la realidad objetiva, accesible a la razón. Frente a las tendencias actuales que reducen la educación a mera instrucción técnica o a la construcción subjetiva del conocimiento, Millán Puelles reivindica el papel central de la verdad, la racionalidad y la formación moral en el quehacer educativo. En esta perspectiva, el maestro es una figura ética y racional, guía hacia la verdad, y la comunidad educativa se configura como un ámbito de transmisión de valores, más allá de la sola instrucción. El texto subraya la función formativa y trascendental de la educación, entendida como proceso integral de la persona en todas sus dimensiones: cognitiva, ética, moral y social. Se destacan también las críticas de Millán Puelles a los enfoques pedagógicos contemporáneos que, al rechazar la objetividad de la verdad y del bien, fragmentan el conocimiento y debilitan la función humanizadora de la educación. La propuesta de Millán Puelles se plantea así como una alternativa coherente y robusta que busca restituir a la educación su sentido original: formar personas racionales, morales y abiertas a la verdad, capaces de vivir éticamente y contribuir al bien común en un contexto cultural que tiende a despojar a la educación de su profundidad filosófica.


Palabras clave: filosofía de la educación. Antonio Millán Puelles. realismo.


Introducción


La crisis educativa contemporánea es un fenómeno ampliamente reconocido en diversos contextos académicos y sociales. Ha sido identificada como un fenómeno complejo que afecta tanto a las estructuras institucionales como a las prácticas pedagógicas; esta crisis no se limita a un simple problema de gestión o infraestructura, sino que tiene una raíz filosófica profunda que se vincula con los cambios en la concepción del conocimiento, la verdad y el sentido de la educación misma (Giraldo & Gómez, 2020).


En un contexto global donde las tendencias pedagógicas han sido profundamente marcadas por el relativismo epistemológico, el pragmatismo y el solipsismo metodológico, la figura del filósofo como mediador de la verdad y el bien se ha ido diluyendo (Gómez, 2020); en este sentido, el realismo filosófico, y, particularmente la filosofía de la educación de pensadores como Antonio Millán Puelles ofrece una vía de reflexión alternativa que intenta devolverle a la educación su sentido profundo y anclado en principios ontológicos, epistemológicos y éticos.

Antonio Millán Puelles —filósofo español de gran renombre en el ámbito de la filosofía de la educación— sostuvo a lo largo de su obra una visión del ser humano como un ser abierto a la realidad y dotado de una inteligencia orientada hacia el conocimiento verdadero. Para Millán Puelles (1997), la educación no es solo un proceso de transmisión de conocimientos técnicos, sino una introducción a la realidad, concepción que permite situar la educación como una actividad transformadora que busca formar a la persona integralmente, no solo en lo cognitivo sino también en lo moral y ético; en su visión la educación tiene la capacidad de restituir al ser humano su capacidad de conocer y de actuar de manera correcta en el mundo pues entiende la realidad como algo que trasciende la subjetividad individual, y que, por tanto, debe ser conocida y comprendida desde su verdadera esencia.


El actual enfoque utilitarista y técnico de la educación —centrado en la eficiencia y la medición de resultados— ha reducido el ámbito pedagógico a un campo donde las preguntas sobre la verdad, la ética y el sentido se han desvanecido (Gómez, 2019); prevalecen, en su lugar, modelos educativos que han perdido la profundidad que el filósofo español propone para la formación del individuo como ser humano integral, aun cuando resulten útiles para la preparación técnica de los estudiantes; en este contexto las propuestas de Millán Puelles se convierten en un llamado urgente a replantear los fines de la educación, que deben ir más allá de la mera transmisión de habilidades utilitarias y alcanzar la dimensión moral y trascendente del ser (Gómez & Castellanos, 2022).


El propósito de este artículo, por tanto, es analizar la filosofía educativa de Antonio Millán Puelles y explorar su relevancia frente a los retos actuales de la educación; se pretende examinar cómo su enfoque realista y anclado en la comprensión de la realidad como algo objetivo y accesible a la razón humana ofrece una respuesta coherente a las carencias y crisis del sistema educativo contemporáneo; a través de un análisis detallado de sus obras y principios se busca entender cómo Millán Puelles articula una visión de la educación que recupera la centralidad de la verdad, la racionalidad y la formación moral del individuo, elementos que se perciben como esenciales para una educación completa y verdadera (Altarejos, 2005).


El artículo también abordará las críticas que Millán Puelles hizo a los enfoques antimetafísicos, relativistas y utilitaristas predominantes; en un momento histórico en que las tendencias posmodernas han favorecido el cuestionamiento de las grandes narrativas y han reducido el ámbito educativo a un conjunto de prácticas técnicas desvinculadas de los fundamentos metafísicos y éticos, la crítica de Millán Puelles al relativismo y al utilitarismo pedagógico ofrece un contraste esencial; su propuesta no solo se limita a una reflexión teórica sino que se extiende a una crítica profunda de los paradigmas educativos actuales, sugiriendo alternativas que devuelvan a la educación su carácter formativo, ético y trascendental.


Otro aspecto crucial de la filosofía educativa de Millán Puelles es su concepción acerca del papel del maestro y de la comunidad educativa; según Millán Puelles (1963), lejos de estar reducidos a meros transmisores de conocimientos técnicos, los maestros son guías que orientan a los estudiantes hacia el conocimiento de la realidad, siempre con una visión moral y trascendental; en este sentido, la comunidad educativa no es meramente un espacio de aprendizaje académico sino una comunidad moral y cultural que comparte el objetivo de formar a los estudiantes en la verdad y la virtud; este enfoque transforma la educación en un proceso mucho más que técnico, pues la formación educativa se convierte en un proceso integral que implica el desarrollo de la persona en todas sus dimensiones.


Por tanto, el desafío que hoy tiene la educación es hallar un punto medio entre la urgencia de capacitar a los estudiantes para un mundo técnico y profesional y la necesidad de ofrecerles una formación ética y trascendental que los prepare para vivir bien; la filosofía educativa de Antonio Millán Puelles, en este sentido, otorga una respuesta integral que reivindica el fin genuino de la educación, ligándola, nuevamente, con su tarea de formar a la persona en la verdad, la racionalidad y el bien; esta visión constituye una alternativa sólida a los paradigmas educativos predominantes en la actualidad, que, a menudo, reducen la educación a la mera preparación técnica y económica, pero sin considerar la dimensión ética y moral de la formación.

Este artículo busca no solo explicar los fundamentos de la filosofía educativa de Antonio Millán Puelles, sino también reflexionar acerca de sus implicaciones prácticas para el sistema educativo contemporáneo; en un mundo paulatinamente marcado por el relativismo, el utilitarismo y la fragmentación del conocimiento, la propuesta de Millán Puelles (1976b) se presenta como una alternativa filosóficamente robusta y con el potencial para transformar la educación en un proceso orientado hacia la formación integral de la persona humana; de este modo, el presente artículo pretende subrayar la importancia y vigencia de la filosofía de Millán Puelles, proponiendo su integración en los debates actuales sobre los fines y las prácticas de la educación.


  1. Fundamentos Filosóficos de la Educación según Millán Puelles


    La filosofía educativa de Antonio Millán Puelles se enmarca dentro de una tradición filosófica realista que concibe la educación como un proceso integral dirigido a la formación de la persona en la verdad, la racionalidad y la moralidad; profundamente anclado en el realismo metafísico y epistemológico, su pensamiento ofrece una perspectiva que resalta la importancia de la educación como inmersión en la realidad, o sea, como un acto de conocimiento de lo real tal y como es. Millán Puelles sostiene que la educación no se reduce a la simple transmisión de conocimientos sino que tiene como objetivo principal la introducción de los estudiantes en la verdad objetiva y el bien, elementos fundamentales para su desarrollo pleno como seres humanos (Escandell, 2007).


    1. Realismo metafísico y epistemológico en Millán Puelles


      Para comprender los fundamentos filosóficos de la educación según Antonio Millán Puelles es necesario adentrarse en sus concepciones metafísicas y epistemológicas; estas sirven de base a su pensamiento pedagógico; Millán Puelles (1994), en primer lugar, aboga por una concepción del ser humano que trasciende las limitaciones de la subjetividad individual y reconoce la existencia de una realidad objetiva que es accesible al intelecto humano; el realismo filosófico de Millán Puelles se distingue por su defensa de la capacidad del hombre para conocer la realidad tal y como es, aun cuando ese conocimiento siempre sea imperfecto e incompleto debido a las limitaciones inherentes a las facultades cognitivas humanas.


      El realismo epistemológico de Millán Puelles (1996) se basa en la premisa de que, aunque el conocimiento humano está condicionado por la finitud, esto no impide que el hombre pueda conocer lo real; en este sentido, la educación es vista como un proceso mediante el cual, a través de su razón, el ser humano se introduce en el conocimiento de la realidad; este enfoque se opone a las corrientes relativistas y constructivistas que han predominado en las últimas décadas, que niegan la existencia de una verdad objetiva y sostienen que el conocimiento es una construcción subjetiva que depende exclusivamente del individuo y su contexto.


      Influenciado por la tradición aristotélica y tomista, Millán Puelles argumenta que el ser humano posee una capacidad cognitiva que —aunque limitada— es capaz de aprehender la realidad objetiva; esta concepción del conocimiento se articula en torno a la idea de que la razón humana es capaz de acceder a una verdad universal que existe independientemente de la interpretación subjetiva del sujeto; por lo tanto, la educación no debe ser vista como un proceso de mera adaptación a las circunstancias o de construcción individual del conocimiento sino como una inmersión en la realidad donde el estudiante se encuentra con las verdades objetivas que constituyen el mundo.


    2. La educación como introducción a la realidad


      Uno de los pilares fundamentales de la filosofía educativa de Millán Puelles es la concepción de la educación como una introducción a la realidad; este concepto, heredado de la tradición aristotélico- tomista ya mencionada resalta la idea de que el objetivo de la educación es guiar al estudiante hacia un conocimiento profundo y verdadero del mundo tal y como es; en este sentido, la realidad no es algo que deba ser construido o manipulado por el sujeto, sino que es algo dado que debe ser descubierto y

      comprendido por medio de la razón. En esto se plantea también un diálogo con la tradición fenomenológica (Millán Puelles, 1990).


      La actitud natural de la que Husserl habla, y a la que él contrapone la “actitud fenomenológica”, es un compacto e inequívoco realismo: un auténtico realismo natural. Por su constitutiva orientación hacia los mismos objetos a los que primordialmente apuntan nuestras propias vivencias intencionales —o, lo que es igual, por estar directamente referida a unos objetos cuya aprehensión no exige que nuestra mente se vuelva sobre sí misma—, ya merece, sin duda, esa actitud la calificación de natural, tal como se la aplica el propio Husserl, basándose cabalmente en esa misma razón. Y, por otro lado, aunque no sería lícito negar que a la subjetividad también le es natural en cierto modo —por su oposición a los puros y simples cuerpos— el volverse o replegarse sobre sí, ha de reconocerse, sin embargo, que esa indudable naturalidad de las vivencias de auto-flexión o re-flexión es derivada o de segundo orden, ya que se encuentra necesariamente precedida por la entera espontaneidad de las vivencias que no están, a su vez, referidas a otras vivencias (Millán, 1990, p. 11).


      Millán Puelles propone que la educación debe tener como fin el desarrollo de la capacidad del individuo para conocer la realidad de manera objetiva y sin las distorsiones causadas por diversos factores (las ideologías, los prejuicios, las concepciones subjetivas, etc.); entonces, la educación debe orientar a los estudiantes a una aprehensión racional de la verdad a través de un proceso que les permita comprender la estructura objetiva del mundo y situarse correctamente dentro de él; esta visión de la educación como inmersión en la realidad se contrapone a enfoques pedagógicos que priorizan la adaptación del individuo a un entorno cambiante sin considerar la importancia de la verdad como eje central de la formación (Bicocca, 2014).


      Según Millán Puelles, el proceso educativo debe estar orientado a la formación integral de la persona; esto implica no solo un desarrollo cognitivo sino también una formación ética y moral que permita al individuo actuar conforme al bien; en este contexto, la verdad no se limita al ámbito del conocimiento teórico sino que se extiende a la práctica moral y a la vida cotidiana; en su sentido más profundo, la educación es la que introduce al ser humano en el conocimiento de la realidad objetiva y lo orienta hacia el bien.


    3. La centralidad de la racionalidad en la educación


      Otro aspecto central de la filosofía educativa de Millán Puelles es la primacía de la razón en el proceso educativo; en su visión el hombre es esencialmente un ser racional cuya capacidad cognitiva le permite conocer la verdad objetiva y actuar de acuerdo con el bien (Millán, 1967); esta concepción de la racionalidad humana tiene implicaciones fundamentales para la educación ya que Millán Puelles sostiene que el objetivo de la enseñanza no es solo transmitir conocimientos prácticos o funcionales sino cultivar la razón para que el estudiante pueda acceder a las verdades universales que rigen el mundo.


      La educación racional propuesta por Millán Puelles se distingue por su énfasis en la formación del juicio, la capacidad crítica y la construcción del conocimiento en su sentido más profundo; el estudiante, a través de un proceso educativo que estimula la reflexión y la contemplación, debe ser capaz de reconocer las estructuras objetivas de la realidad, comprendiendo tanto los aspectos cognitivos como los éticos de la misma; de esta forma la racionalidad no es solo un instrumento para conocer el mundo sino también una herramienta para ordenar la vida moral del ser humano.


      La educación, en este sentido, no puede ser reducida a un proceso de instrucción técnica o de transmisión de habilidades prácticas sino que debe estar orientada al desarrollo de la persona en su totalidad; la educación debe formar al individuo no solo en la capacidad de conocer sino también en la de juzgar y actuar correctamente (Millán, 1961).


    4. La función moral de la educación, el rol del maestro y la comunidad educativa


      La filosofía de la educación de Millán Puelles no se limita a una dimensión cognitiva sino que también aborda la formación moral del individuo; según el filósofo español, la educación debe tener como fin la

      formación integral de la persona, lo que implica una educación que no solo cultive las capacidades cognitivas, sino que también desarrolle la dimensión ética y moral del individuo, que no es, entonces, un añadido a la educación cognitiva sino que es una parte esencial de la formación del ser humano.


      En la filosofía educativa de Millán Puelles (1988) el rol del maestro y de la comunidad educativa es fundamental; el maestro no es solo un transmisor de conocimientos sino un guía que orienta al estudiante en su búsqueda de la verdad; el maestro debe ser una figura de autoridad moral, capaz de orientar a los estudiantes hacia el conocimiento de la realidad y hacia una vida ética y racional.


      La comunidad educativa se percibe como un ámbito para la difusión cultural y espiritual; aquí la educación no se considera un suceso autónomo, sino un fenómeno que requiere la participación de toda la sociedad para educar a los jóvenes en la verdad y el bien. La educación, en su sentido más amplio, es un acto colectivo que intenta unir a la persona a una comunidad que posee los mismos principios de verdad y moral.


      Los fundamentos filosóficos de la educación de Millán Puelles se caracterizan por un realismo que la educación está orientada a la idea de que la realidad puede ser, al menos, parcialmente, percibida por la razón humana. Consideran que la educación integral tiene que permitir al individuo acceder a la verdad objetiva y dirigir su vida hacia lo que es bueno, verdadero y ético. Además, señala que la educación tiene la finalidad de contribuir a la formación de personas que, además de conocer, actúen de manera ética, racional y moral. La filosofía educativa de Millán Puelles, al restablecer la importancia de la razón y la ética en el proceso educativo, da respuesta a la problemática que, marcada por el relativismo y el utilitarismo, atraviesa la educación contemporánea.


  2. La crítica de Millán Puelles a los paradigmas educativos contemporáneos


    Millán Puelles (1982) es conocido por su crítica a los paradigmas educativos y filosóficos contemporáneos, que, en su opinión, han causado una crisis profunda en la educación. Para él, esta crisis no se refiere simplemente a un nivel superficial o técnico. Tiene raíces profundas e inquietantes dentro de la concepción de la educación, la noción misma de conocimiento y el significado de la verdad. A lo largo de su obra, intenta mostrar que las tendencias predominantes dominadas por el relativismo, el constructivismo epistemológico y la pedagogía utilitarista han desviado de manera perjudicial el profundo propósito de la educación, reduciéndola a un proceso mecánico y deshumanizado que pasa por alto su papel en la integración del desarrollo de una persona como ser racional, moral y ético.


    En esta sección, se tratará la crítica sistemática de Millán Puelles a los paradigmas educativos contemporáneos y las alternativas correspondientes para cada uno de ellos. Esta crítica se sitúa en un marco realista que intenta restablecer los fines fundamentales en la educación, como la verdad objetiva, la razón y el bien común.


    1. Crítica al relativismo epistemológico


      Uno de los aspectos más fundamentales de la crítica hecha por Millán Puelles (1998) a la educación contemporánea considera el relativismo epistemológico, que argumenta que el conocimiento es, exclusivamente, relativo al sujeto que lo conoce y su contexto. Como señala Millán Puelles, el relativismo rechaza un intento de reclamar una verdad objetiva y universal porque cada persona o grupo crea su propia versión de realidad. Esta posición, que ahora se ha vuelto omnipresente en la filosofía de la educación contemporánea, plantea una amenaza seria al sistema educativo, porque elimina la posibilidad de asegurar un ancla sobre la cual se puede construir el proceso educativo.


      A diferencia del relativismo epistemológico, Millán Puelles defiende un realismo metafísico y epistemológico según el cual hay una realidad objetiva que un ser humano, aunque imperfectamente, puede llegar a conocer; el conocimiento no es una construcción subjetiva ni dependiente del contexto, sino más bien una referencia a un mundo externo que existe independientemente de la percepción

      subjetiva (Millán Puelles, 1990); esta afirmación tiene una consecuencia directa en la educación porque, para Millán Puelles, el objetivo de la enseñanza debería ser llevar al estudiante a esa realidad objetiva, permitiéndole descubrir la verdad tal como es.


      La crítica de Millán Puelles al relativismo epistemológico también se extiende a las corrientes pedagógicas que lo abrazan, por ejemplo, el constructivismo radical; de acuerdo con el filósofo español, el constructivismo — que promueve la idea de que los estudiantes construyen su propio conocimiento a partir de sus experiencias— lleva a una fragmentación del saber y a una visión escindida de la realidad; el constructivismo, en lugar de promover una educación que conduzca al conocimiento de la realidad, fomenta una visión individualista y fragmentada del saber en la que la verdad se ve como algo relativo y en constante cambio.


    2. Crítica al constructivismo


      El constructivismo —que ha dominado las teorías educativas desde finales del siglo XX— defiende la idea de que el conocimiento no es una transmisión de información objetiva sino una construcción activa del sujeto; este organiza y da sentido a la información de acuerdo con sus experiencias previas; para Millán Puelles, el constructivismo presenta un peligro importante al desligar el proceso educativo de cualquier referencia objetiva; este enfoque pone énfasis en el “aprender haciendo” y en la actividad del estudiante; sin embargo, al hacerlo, reduce el conocimiento a algo subjetivo y situado, es decir, algo que depende de la interpretación individual y que carece de un anclaje en la realidad objetiva.


      Millán Puelles (1976) argumenta que, aunque la actividad del estudiante es fundamental en el proceso educativo, la educación no puede reducirse a un mero proceso subjetivo de autoconstrucción; en cambio, en lugar de fomentar un aprendizaje que sea solo el producto de experiencias individuales y contextuales, la educación debe colocarse como un esfuerzo por inducir al estudiante a la verdad objetiva. El papel del docente, según Millán Puelles, no es meramente ayudar al estudiante en su proceso de construcción del conocimiento, sino asistirlo en la obtención de una realidad que está más allá de él y que es conocible a través de la razón.


      Al igual que el relativismo epistemológico, el constructivismo implica una fragmentación del conocimiento; cada persona tiene su propia versión de la realidad, dando así lugar a un paisaje educativo donde las verdades universales son reemplazadas por innumerables visiones subjetivas. Millán Puelles se opone a esta visión y aboga por una educación que acepte la presencia de la verdad objetiva y se esfuerce por guiar a los estudiantes hacia ella.


    3. Crítica al utilitarismo pedagógico


      El utilitarismo pedagógico es un enfoque que ha ganado prominencia en las últimas décadas; ha sido influenciado por la lógica económica y el paradigma tecnocrático. Este modelo considera la educación principalmente como un medio para el fin de formar trabajadores capaces de funcionar en una economía de mercado. Bajo el utilitarismo pedagógico, el principal objetivo de la educación es preparar a los aprendices para una fuerza laboral globalizada y altamente competitiva, dotándolos de competencias y habilidades técnicas adecuadamente medibles que aseguren la productividad y la eficiencia (Millán, 1986).


      Millán Puelles se opone vehemente a esta visión de la educación y afirma que reducir la educación a un instrumento de producción económica es una negligencia de su verdadero objetivo educativo. Para él, la educación no debe enmarcarse como un proceso de adaptación técnica al mercado laboral. Debe ser entendida como un esfuerzo profundamente humano que se esfuerza por el desarrollo integral de una persona. El objetivo de la educación no es meramente entrenar al aprendiz para funcionar libremente en el mercado laboral, sino fundamentalmente conducirlo a la verdad y la bondad al ayudar en el desarrollo de sus facultades racionales y morales (Millán, 1958).

      La propuesta alterna que ofrece Millán Puelles a los paradigmas contemporáneos de la educación se enfoca particularmente en la formación integral del individuo. Con esto combina la dimensión cognitiva, ética y moral de la educación, la cual, según él, debería orientarse a formar a una persona que tenga la capacidad de conocer la verdad, actuar con justicia y hacer el bien en la sociedad. Este planteamiento – que resalta la razón y la moral como ejes centrales en el proceso educativo– brinda una profunda y coherente solución a los problemas que la educación enfrenta en el siglo XXI (Bicocca, 2010).


    4. Alternativas propuestas por Millán Puelles


      La crítica de Millán Puelles a los paradigmas contemporáneos se acompaña de una propuesta educativa alternativa que se basa en los principios del realismo filosófico; en su perspectiva, la función del maestro es la de ser un guía hacia el conocimiento verdadero y no simplemente un facilitador del aprendizaje.


      La alternativa que Millán Puelles propone a los paradigmas educativos contemporáneos se caracteriza por su énfasis en la formación integral del individuo. En esto se combinan la dimensión cognitiva, ética y moral de la educación, que, según él, debe ser un proceso orientado hacia la formación de una persona completa, capaz de conocer la verdad, actuar con justicia y contribuir al bien común; este enfoque que rescata la centralidad de la razón y la moralidad en el proceso educativo ofrece una respuesta coherente y profunda a los desafíos que enfrenta la educación en el siglo XXI.


  3. La formación integral de la persona


    La filosofía educativa de Antonio Millán Puelles se distingue por su enfoque integral de la educación. Esta trasciende la mera difusión de conocimientos y se enfoca en la formación integral y holística de la persona en sus dimensiones: física, afectiva, social, cognitiva, ética, moral y hasta espiritual. En este apartado se estudiará con detalle la propuesta de Millán Puelles sobre la formación integral, sus implicaciones en el proceso educativo y su importancia en el mundo actual.


    1. La concepción de la persona en la filosofía de Millán Puelles


      Como ya se ha visto, para Millán Puelles, la persona humana es un ser que posee razonamiento, un ser moral y que tiene apertura a la realidad. Esto se deriva de la idea que el ser humano debe ser comprendido en su totalidad, lo cual implica que no se limite la comprensión a fragmentos aislados sino que en su totalidad interrelacionada con la acción ética y moral. Millán Puelles (1976a) añade que la persona es un ser social que necesita a una comunidad para alcanzar su logro integral. Por lo tanto, la educación no puede limitarse solo al desarrollo individual del alumno, sino en su integración a la comunidad, en el aprendizaje y en la adquisición de valores en la construcción de una sociedad justa y al servicio del bien común. De esta manera, la formación integral de la persona no se ha de limitar al saber y la moralidad, sino a la capacidad del ser humano de convivir y contribuir al bienestar social.


    2. La función del profesor en la formación integral


En la visión de Millán Puelles, el profesor debe funcionar como modelo para el alumno, como figura de autoridad que guía al estudiante a quien debe ofrecer un valor ético. El rol del profesor no es solo intelectual, sino que también es ético y moral; debe ser un testimonio vivo de los principios que enseña. Él, en este sentido, no es una máquina de conocimiento abstracta, desencarnada e impersonal, sino una figura ética que enseña al estudiante no solo a conocer, sino también a vivir bien.


Además del propio profesor, toda la comunidad escolar también tiene una función muy importante en el desarrollo integral del individuo; la educación no debe considerarse un acto solitario, sino un esfuerzo conjunto donde el profesor, los estudiantes y toda la comunidad escolar colaboran especialmente en proporcionar un espacio para la formación moral e intelectual. En esta luz, la comunidad escolar es un

lugar donde se transmiten los valores fundamentales de la cultura, la moralidad y la justicia, y permite el desarrollo holístico.


Conclusiones


La filosofía educativa de Antonio Millán Puelles ofrece un marco teórico sólido y coherente que promueve una educación integral, orientada no solo al desarrollo intelectual sino también a la formación ética y moral de los individuos; la educación no es un proceso meramente técnico o funcional sino un medio para la formación completa de la persona y centrado en la búsqueda de la verdad, el bien y la justicia; este enfoque representa una crítica y una alternativa a los paradigmas educativos contemporáneos que tienden a reducir la educación a una mera preparación para el mercado laboral o un proceso de construcción subjetiva del conocimiento.


Una de las principales conclusiones de este trabajo es que la educación, para Millán Puelles, debe ser un proceso que integre todas las dimensiones del ser humano: cognitiva, ética y social; esto implica que la educación debe formar no solo individuos competentes en áreas específicas sino ciudadanos responsables, éticos y comprometidos con el bien común; la visión de Millán Puelles nos recuerda que el conocimiento y la moralidad están íntimamente ligados y que la educación debe ser vista como un proceso que forma a la persona en su totalidad a través de la razón y la virtud.


Se concluye, en segundo lugar, que la figura del maestro, en la filosofía de Millán Puelles, no debe reducirse a un simple transmisor de información sino que debe ser un guía moral y cognitivo. Los maestros tienen la responsabilidad de formar a los estudiantes, no solo en lo académico, sino también en lo moral, actuando como modelos de virtud y conocimiento; este enfoque tiene implicaciones importantes para la formación docente, que debe incluir no solo la especialización en una materia sino también la preparación para desempeñar un papel ético y moral en la vida escolar.


Finalmente, la comunidad educativa juega un papel esencial en la filosofía de Millán Puelles; la escuela debe ser un espacio de transmisión cultural y moral donde los estudiantes no solo aprenden contenidos académicos sino también valores fundamentales como la justicia, la solidaridad y la responsabilidad cívica; la comunidad educativa debe ser entendida como un espacio colectivo que contribuye al desarrollo integral del individuo, preparándolo no solo para la vida profesional sino para vivir de acuerdo con los principios éticos que rigen la convivencia humana.


La filosofía educativa de Antonio Millán Puelles, en síntesis, ofrece una perspectiva profunda y renovadora que puede contribuir significativamente a la reconfiguración del sistema educativo contemporáneo; a través de su énfasis en la educación integral, la formación moral y la función ética del maestro, Millán Puelles ofrece una visión alternativa que tiene el potencial de transformar la educación en un proceso que forme no solo personas competentes sino personas íntegras, capaces de vivir plenamente en el mundo y contribuir al bien común.


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