PROMETEICA - Revista de Filosofia y Ciencias. 2025, v. 32


Artículos


https://doi.org/10.34024/prometeica.2025.32.20885

 

 


NARRATIVAS INFANTIS E PAPÉIS DE GÊNERO

ANÁLISE DE ESTEREÓTIPOS EM CONTOS CLÁSSICOS


CHILDREN'S NARRATIVES AND GENDER ROLES

Analysis of stereotypes in classic tales


NARRATIVAS INFANTILES Y ROLES DE GÉNERO

Análisis de los estereotipos en cuentos clásicos


Gisela Herreras Gutiérrez

(Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, Perú)

gisela.herreras@unsch.edu.pe


Julissa Anaya Espinoza

(Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, Perú)

julissa.anaya@unsch.edu.pe


Delia Ayala Esquivel

(Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, Perú)

delia.ayala@unsch.edu.pe


Urcina Loayza Gomez

(Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, Perú)

urcina.loayza.pagpa@unsch.edu.pe


Recibido: 29/07/2025
Aprobado: 07/11/2025

 

 


RESUMO


A presente pesquisa teve como objetivo analisar estereótipos de gênero em contos infantis clássicos. Foi realizado em uma instituição de educação infantil em Huamanga, Ayacucho (Peru), com a participação de meninas e meninos de 5 anos. Foi utilizada uma metodologia qualitativa baseada em observação de sala de aula, entrevistas com professores e pais e análise detalhada de histórias como Chapeuzinho Vermelho, Branca de Neve, Bela Adormecida e Cinderela. Os resultados mostraram que essas histórias perpetuam estereótipos de gênero ao retratar protagonistas femininas como frágeis, obedientes e dependentes de uma figura masculina, enquanto os personagens masculinos personificam coragem e tomada de decisão. Da mesma forma, observou-se que a beleza é um atributo central nas personagens femininas e os papéis domésticos das mulheres são reforçados. Concluindo, essas histórias contribuem para a reprodução de modelos tradicionais de gênero, o que evidencia a necessidade de uma educação mais crítica e equitativa que promova narrativas inclusivas e diversas na infância.

Palavras-chave: estereótipos de gênero. histórias infantis clássicas. socialização de gênero. narrativas inclusivas.


ABSTRACT


The present research aimed to analyze gender stereotypes in classic children's stories. It was carried out in an early childhood education institution in Huamanga, Ayacucho (Peru), with the participation of 5-year-old girls and boys. A qualitative methodology was used based on classroom observation, interviews with teachers and parents, as well as a detailed analysis of stories such as Little Red Riding Hood, Snow White, Sleeping Beauty and Cinderella. The results showed that these stories perpetuate gender stereotypes by depicting female protagonists as fragile, obedient and dependent on a male figure, while male characters embody courage and decision-making. Likewise, it was observed that beauty is a central attribute in female characters and domestic roles are reinforced for women. In conclusion, these stories contribute to the reproduction of traditional gender models, which highlights the need for a more critical and equitable education that promotes inclusive and diverse narratives in childhood.


Keywords: gender stereotypes. classic children's stories. gender socialization. inclusive narratives.


RESUMEN


La presente investigación tuvo como objetivo analizar los estereotipos de género en los cuentos clásicos infantiles. Se llevó a cabo en una institución educativa de nivel inicial en Huamanga, Ayacucho (Perú), con la participación de niñas y niños de 5 años. Se empleó una metodología cualitativa basada en la observación en el aula, entrevistas con docentes y padres de familia, así como el análisis detallado de cuentos como Caperucita Roja, Blancanieves, La Bella Durmiente y Cenicienta. Los resultados evidenciaron que estos relatos perpetúan estereotipos de género al representar a las protagonistas femeninas como frágiles, obedientes y dependientes de una figura masculina, mientras que los personajes masculinos encarnan la valentía y la toma de decisiones. Asimismo, se observó que la belleza es un atributo central en los personajes femeninos y se refuerzan roles domésticos para las mujeres. En conclusión, estos cuentos contribuyen a la reproducción de modelos tradicionales de género, lo que resalta la necesidad de una educación más crítica y equitativa que promueva narrativas inclusivas y diversas en la infancia.


Palabras clave. estereotipos de género. cuentos clásicos infantiles. socialización de género. narrativas inclusivas.


Introducción


Los cuentos clásicos han sido una de las principales herramientas de enseñanza y entretenimiento en la infancia, transmitiéndose de generación en generación a través de la literatura y otras formas de expresión cultural (Rabal et al., 2020). Estas narrativas no solo cumplen una función lúdica, sino que también juegan un papel clave en la socialización de los niños y niñas, ya que presentan modelos de comportamiento, valores y roles que pueden influir en su percepción de la realidad (González, 2022). Sin embargo, a pesar de su aparente inocencia, estos cuentos suelen reproducir estereotipos de género que refuerzan estructuras tradicionales sobre la feminidad y la masculinidad.


En las aulas de educación inicial, los cuentos infantiles son utilizados con frecuencia como herramientas pedagógicas para fomentar el aprendizaje, estimular la imaginación y transmitir valores (Iruri y Villafuerte, 2022). Sin embargo, estos relatos pueden estar cargados de mensajes implícitos que perpetúan desigualdades de género desde una edad temprana. Personajes femeninos como Blancanieves,

La Bella Durmiente, Cenicienta y Caperucita Roja suelen ser representados como frágiles, pasivos y dependientes de la ayuda de un hombre, mientras que los personajes masculinos son retratados como valientes, decididos y protectores (Block et al., 2022). Estas representaciones contribuyen a la formación de una identidad infantil basada en la diferenciación de roles según el género, lo que limita las oportunidades de niñas y niños para explorar una gama más amplia de habilidades y aspiraciones (Espinosa y Arteaga, 2024).


El patriarcado, como estructura social basada en la supremacía masculina, se ha reflejado en la literatura infantil a través de historias que refuerzan la subordinación de la mujer y la preeminencia del varón (Hiwarkhedka y Sharma, 2024). En cuentos clásicos como Blanca Nieves y Cenicienta, las protagonistas encarnan los ideales de belleza, docilidad y obediencia, mientras que los hombres asumen el rol de protectores o salvadores (Conde et al., 2022). Estas narrativas, además de invisibilizar la diversidad de identidades y experiencias femeninas, refuerzan la idea de que las mujeres deben ocupar un rol secundario en la sociedad, mientras que los hombres son quienes ostentan el poder y la autoridad (Padavic et al., 2020).


El lenguaje, como una poderosa herramienta de construcción social, también juega un papel crucial en la transmisión de estereotipos de género dentro de los cuentos infantiles (Ladzekpo et al., 2024). Las palabras utilizadas en los relatos no solo describen acciones y personajes, sino que también moldean la percepción que los niños y niñas tienen del mundo y de sí mismos (Prieto, 2022). En muchos cuentos tradicionales, los hombres son los que actúan, luchan y resuelven conflictos, mientras que las mujeres son descritas con adjetivos que refuerzan su fragilidad y dependencia (Lwamba et al., 2022).


La identidad de género es un proceso de construcción social que inicia desde el nacimiento y se ve influenciado por las normas, valores y expectativas impuestas por la sociedad (Hernandez, 2023). Desde los primeros momentos de vida, se asignan roles diferenciados a niños y niñas, estableciendo así las bases de una estructura que define lo que es apropiado para cada género (Oláh et al., 2018). Este proceso de socialización temprana moldea la forma en que las personas se perciben a sí mismas y cómo interactúan con su entorno (Hastings y Grady, 2020). La cultura y las instituciones refuerzan estas distinciones, consolidando estereotipos que limitan el desarrollo equitativo de las capacidades y oportunidades de cada individuo (Serrano y Ochoa, 2021).


Desde una perspectiva literaria y simbólica, los cuentos de hadas han sido interpretados como relatos que condensan temores, deseos y procesos psicológicos profundos, lo que explica su permanencia en el imaginario cultural a través del tiempo. Autores como Bettelheim (2019) han señalado que estas narrativas funcionan como metáforas de conflictos internos y de etapas del desarrollo, donde cada personaje y objeto posee una carga simbólica asociada a pulsiones, miedos o aprendizajes propios de la infancia. Asimismo, la crítica contemporánea ha resaltado que estos relatos operan como mitos modernos que estructuran visiones del mundo, legitimando valores mediante símbolos recurrentes como la princesa pasiva, el héroe salvador o la bruja castigadora (Warner, 2021). Bajo nuevas corrientes de análisis, como el psicoanálisis, la teoría feminista, la semiótica y los estudios culturales, se ha evidenciado que los cuentos clásicos no solo entretienen, sino que modelan imaginarios sociales sobre el género, el poder y la moralidad.


La socialización diferencial por género es clave en la reproducción de estas desigualdades, ya que impone normas de comportamiento específicas según el sexo biológico (Castañeda y Díaz, 2020). Las niñas son incentivadas a desarrollar actitudes de cuidado, sensibilidad y obediencia, mientras que a los niños se les inculcan valores como la fortaleza, la competitividad y la independencia (Elsayed, 2024; Leòn y Fernàndez, 2023). Estas construcciones simbólicas no solo afectan la infancia, sino que también condicionan la adultez, influyendo en la participación en el ámbito laboral, la distribución de responsabilidades en el hogar y la forma en que hombres y mujeres se relacionan en sociedad (Tabassum y Navak, 2021).


Los agentes socializadores, como la familia, la escuela, los grupos de pares y los medios de comunicación, juegan un papel fundamental en la transmisión de estas construcciones de género (Muñiz

et al., 2020). A través de ellos, se interiorizan modelos y expectativas que determinan lo que se considera “masculino” o “femenino”. Sin embargo, la educación y la reflexión crítica sobre estos procesos pueden contribuir a la transformación de los patrones tradicionales, promoviendo una sociedad más equitativa. Es imprescindible fomentar una socialización que permita a cada persona desarrollar su identidad sin estar sujeta a limitaciones impuestas por el género, garantizando así un desarrollo integral basado en la igualdad de oportunidades (González y Hernández del Cristo, 2018).


Los estereotipos de género son construcciones sociales que han sido transmitidas de generación en generación, asignando roles y comportamientos diferenciados a hombres y mujeres (García, 2022). Desde la infancia, las personas son encasilladas en un molde determinado por su sexo biológico, lo que influye en su desarrollo personal y social. Estas creencias establecen modelos rígidos de masculinidad y feminidad que condicionan la forma en que los individuos interactúan con el mundo (Leung y Ng, 2015). Como consecuencia, se refuerza una estructura desigual en la que los hombres son vistos como fuertes, racionales y líderes, mientras que las mujeres son asociadas con la sensibilidad, la emotividad y el cuidado del hogar.


El sexismo surge como una manifestación de estos estereotipos de género, promoviendo una visión jerárquica en la que un género es considerado superior al otro (Pesce y Etchezahar, 2019). Este fenómeno se evidencia en la educación, el ámbito laboral, los medios de comunicación y la vida cotidiana, donde las mujeres suelen ser desfavorecidas en comparación con los hombres (Hernández y Montiel, 2021). La publicidad, por ejemplo, refuerza estas diferencias al representar a las mujeres como objetos de deseo y a los hombres como símbolos de éxito y poder. Asimismo, en la esfera profesional, la brecha salarial y la falta de acceso a puestos de liderazgo reflejan las consecuencias del sexismo en la sociedad (Bermúdez et al., 2023). Este sistema de creencias no solo afecta a las mujeres, sino que también impone restricciones a los hombres, limitando la expresión de emociones o la participación en actividades tradicionalmente feminizadas (Tamunomiegbam y Arinze, 2024).


Para lograr una sociedad más equitativa, es fundamental desmontar los estereotipos de género y eliminar el sexismo en todas sus formas (Nash, 2018). La educación juega un papel clave en este proceso, ya que permite generar conciencia sobre las desigualdades y fomentar una perspectiva más inclusiva y justa (Clavijo y Bautista, 2020). Promover una socialización basada en la igualdad de oportunidades, en la que tanto hombres como mujeres puedan desarrollarse sin estar condicionados por normas de género impuestas, es un paso esencial para erradicar la discriminación (Cislaghi y Heise, 2020). Solo a través de un cambio en las representaciones culturales y una transformación en las estructuras sociales se podrá garantizar un futuro en el que las personas sean valoradas por sus capacidades y no por estereotipos que perpetúan la desigualdad.


La literatura infantil abarca todas aquellas manifestaciones artísticas y lúdicas basadas en la palabra que captan el interés de los niños y niñas (Eckhoff, 2024). En este contexto, el cuento se define como un relato breve, con un argumento sencillo, cuya finalidad puede ser recreativa o educativa. A lo largo de la historia, los cuentos han cumplido un papel clave en la formación de la identidad y la imaginación infantil, transmitiendo de generación en generación creencias, normas de conducta y valores culturales (Martínez et al., 2025). Su estructura, generalmente compuesta por una introducción, un desarrollo y un desenlace, facilita su comprensión por parte de los más pequeños, permitiéndoles relacionarse con los personajes y situaciones narradas (Sands y McChesney, 2022).


Además de su función lúdica, los cuentos infantiles poseen características específicas que los diferencian de otros géneros narrativos. Los cuentos presentan universalidad, ya que todas las sociedades tienen relatos propios; estimulan la imaginación y la fantasía, y manejan un lenguaje adecuado para la infancia (Kucirkova y Kamola, 2022). Asimismo, suelen incluir personajes con roles estereotipados, donde lo bueno y lo malo están claramente definidos, lo que ayuda a los niños y niñas a comprender conceptos morales de forma sencilla (García et al., 2020). A lo largo del tiempo, los cuentos se han clasificado en distintos tipos, como los cuentos populares, que han sido transmitidos oralmente y adaptados a diferentes contextos culturales, y los cuentos literarios, creados y difundidos por autores específicos (Dahal y Bhatta, 2021). En cualquiera de sus formas, estas narraciones desempeñan un papel fundamental en la

socialización y el aprendizaje infantil, permitiendo a los niños y niñas desarrollar su pensamiento crítico y emocional.


El objetivo de esta investigación es analizar los estereotipos de género presentes en los cuentos clásicos infantiles, con el propósito de comprender cómo estas narrativas configuran y transmiten roles diferenciados para niñas y niños. En este marco, se plantea la siguiente pregunta de investigación: ¿De qué manera los cuentos clásicos infantiles representan y reproducen estereotipos de género en sus personajes, tramas y mensajes implícitos? Este enfoque permitirá identificar los patrones simbólicos y discursivos que contribuyen a la construcción social del género dentro de la literatura infantil.


Metodología


El presente estudio se llevó a cabo en una institución educativa de nivel inicial en Ayacucho (Perú), donde participaron niñas y niños de 5 años durante el año 2020. Se realizó un análisis detallado de los cuentos clásicos más utilizados en el aula, como Caperucita Roja, Blancanieves, La Bella Durmiente y Cenicienta, con el objetivo de identificar los estereotipos de género presentes en estas narrativas. Para ello, se empleó una metodología cualitativa que incluyó la observación directa en el aula, la recopilación de testimonios de los estudiantes, entrevistas con las docentes y la recopilación de opiniones de madres y padres de familia. Los datos obtenidos fueron procesados y organizados utilizando la herramienta Microsoft Visio, permitiendo una mejor estructuración y análisis de la información recolectada.


Durante el trabajo de campo, se realizó un registro de los cuentos seleccionados y se observó la interacción de los niños y niñas con estas historias. Se tomaron apuntes de los comentarios expresados por los estudiantes al escuchar los relatos, lo que permitió analizar sus percepciones sobre los roles de los personajes femeninos y masculinos. Asimismo, se llevó a cabo una entrevista con las docentes para conocer su perspectiva sobre el uso de los cuentos en el aula y su impacto en la construcción de los roles de género.


Además, se entrevistó a madres y padres de familia con el fin de comprender cómo perciben los cuentos clásicos y qué valores consideran que transmiten. Los datos recopilados fueron analizados en función de las categorías previamente establecidas, incluyendo la representación de personajes femeninos y masculinos, la asignación de roles de género en las actividades domésticas y laborales, y la simbología de colores y objetos en los cuentos. Los resultados obtenidos permitieron identificar cómo estas narrativas influyen en la percepción de niños y niñas sobre los roles de género y contribuyen a la reproducción de estereotipos en la educación infantil.


Resultados y discusión


En esta sección se analiza Caperucita Roja, Blancanieves, La Bella Durmiente y Cenicienta, abordando su impacto desde diferentes perspectivas. En primer lugar, se examinan estos relatos desde un enfoque psicológico, en relación con las ocupaciones de los personajes y la simbología de objetos y colores. Posteriormente, se estudia el papel de los docentes en la transmisión y cuestionamiento de estos relatos, seguido de un análisis desde la mirada de las niñas y niños, quienes interiorizan estas narrativas en su identidad y relaciones. Finalmente, se explora la percepción de madres y padres de familia, quienes valoran estos cuentos como herramientas educativas, pero en algunos casos, sin cuestionar sus implicaciones de género. Este enfoque integral permite comprender cómo los cuentos clásicos moldean concepciones sobre la feminidad y la masculinidad en la infancia.


Análisis de los cuentos


En el caso de Caperucita Roja, la protagonista es descrita como una niña “joven y tierna”, lo que enfatiza su fragilidad e inexperiencia. Además, su comportamiento se asocia con la ternura y el cariño hacia los demás, reforzando la idea de que lo femenino está vinculado a la sensibilidad y la dependencia. Esta

representación contribuye a la construcción de un imaginario en el que las mujeres, desde la infancia, son percibidas como vulnerables y necesitadas de protección, mientras que los personajes masculinos, como el Lobo o el Cazador, encarnan la astucia o la figura del salvador.


Asimismo, el análisis de los cuentos clásicos demuestra que estas narrativas perpetúan una dicotomía de género que condiciona las expectativas sociales sobre niños y niñas desde edades tempranas. Mientras que los personajes femeninos suelen ser retratados como ingenuos y guiados por sus emociones, los masculinos suelen poseer cualidades como la valentía y el dominio de la situación. Este modelo de representación no solo influye en la construcción de la identidad infantil, sino que también la idea de que ciertas características y roles son inherentes a cada género.


En el cuento de Blancanieves la belleza es presentada como la principal virtud femenina, estableciendo un ideal estético que define el valor de las mujeres dentro del relato. Desde el inicio de la historia, la madre de Blancanieves desea tener una hija hermosa, lo que sugiere que la apariencia física es un atributo esencial y deseable en una mujer. Posteriormente, la trama gira en torno a la rivalidad entre Blancanieves y su madrastra, donde la belleza se convierte en un elemento de poder y competencia exclusivamente femenino. La madrastra, obsesionada con ser la más hermosa, basa su autoestima y estatus en la validación de un espejo mágico, reforzando así la idea de que el valor de una mujer depende de su apariencia y de la aprobación externa. Esta construcción narrativa promueve una visión limitada de la feminidad, en la que la juventud y la belleza son cualidades determinantes para la aceptación social.


Además, el impacto de estos estereotipos se fortalecen a lo largo de la historia, como se observa en la reacción de los enanitos al encontrar a Blancanieves dormida. Su asombro y admiración no se deben a su personalidad, habilidades o historia, sino únicamente a su belleza, lo que refuerza la noción de que una mujer debe ser admirada y protegida principalmente por su apariencia. Esta representación excluye otras cualidades y prioriza un modelo en el que la pasividad y la dulzura son características deseables en lo femenino. En este sentido, Blancanieves perpetúa un estereotipo de género que asocia la identidad femenina con la estética y la dependencia de la validación masculina, lo que puede influir en la construcción de la autoimagen y autoestima de niñas y jóvenes.


En el cuento de La Bella Durmiente la belleza es representada como una cualidad inherente a lo femenino y un atributo determinante en la construcción de la identidad de sus personajes femeninos. Desde su nacimiento, la princesa es descrita como “tan bonita” que su padre, el rey, experimenta una alegría incontenible, lo que contribuye a la idea de que la apariencia física es un rasgo esencial y valioso en una mujer. Este énfasis en la belleza como característica central del personaje femenino no solo establece un estándar estético, sino que también vincula la aceptación y el amor paternal con el atractivo visual de la niña. Asimismo, el propio título del cuento enfatiza que la belleza define a la protagonista, mientras que su rol en la historia se limita a ser objeto de deseo y admiración, en lugar de un agente activo en la trama.


Además, el cuento conlleva la idea de que la belleza femenina genera sentimientos y reacciones en quienes la rodean, estableciendo un vínculo entre la apariencia física y el reconocimiento social. Esta narrativa perpetúa el estereotipo de que las mujeres deben poseer una estética idealizada para ser valoradas y que su rol principal es la pasividad, representada en la princesa durmiente, quien permanece inactiva hasta ser rescatada por un príncipe. De este modo, La Bella Durmiente no solo contribuye a la asociación entre lo femenino y la belleza como rasgo esencial, sino que también promueve la idea de la dependencia y la espera de un salvador masculino, reforzando una construcción tradicional de género que limita la autonomía y agencia de las mujeres en los relatos infantiles.


En la figura1, el cuento de Cenicienta la belleza no solo es un atributo central de la protagonista, sino que también se convierte en el factor determinante para su reconocimiento y ascenso social. La transformación de Cenicienta mediante su vestuario y apariencia física le permite ser percibida como una princesa y captar la atención del príncipe, lo que genera la idea de que la identidad y el valor de una mujer están condicionados por su estética. En el relato, las hermanastras expresan asombro y admiración ante la belleza de la "misteriosa princesa", enfatizando que su atractivo era tan excepcional que opacaba a todas las demás mujeres presentes. Este énfasis en la apariencia como el elemento que define el destino

de la protagonista refuerza un ideal de feminidad basado en la estética y la admiración externa, dejando de lado otras cualidades como la inteligencia, la valentía o la determinación.


Asimismo, el cuento transmite el mensaje de que la belleza es el único medio para acceder a una vida mejor y al amor romántico, ya que el príncipe elige a Cenicienta no por su carácter o virtudes, sino por su apariencia en el baile. Esta narrativa perpetúa el estereotipo de que el éxito de una mujer depende de su atractivo físico y de la validación masculina, mientras que el rol masculino se asocia con el poder de elección y acción. De esta manera, Cenicienta fortalece un modelo de género donde la mujer es pasiva y su destino está determinado por la percepción externa de su belleza, limitando su autonomía y reforzando estereotipos que pueden influir en la construcción de la identidad femenina desde la infancia.


Figura 1. Narrativas infantiles y roles de género en los cuentos


image


Como señala Rabal et al. (2020), los cuentos clásicos han sido una herramienta clave en la enseñanza y socialización infantil, transmitiendo modelos de comportamiento que influyen en la percepción de género desde edades tempranas. En este sentido, la representación de Caperucita Roja como una niña “joven y tierna” refuerza la asociación de lo femenino con la fragilidad y la dependencia, lo que coincide con lo planteado por González (2022), quien argumenta que estas narrativas inculcan valores y roles que pueden condicionar la identidad infantil. Asimismo, Iruri y Villafuerte (2022) destacan que los cuentos infantiles utilizados en la educación inicial pueden contener mensajes implícitos que perpetúan desigualdades de género, lo que se evidencia en la dicotomía entre personajes femeninos ingenuos y dependientes, como Caperucita, y personajes masculinos con cualidades de valentía y dominio de la situación, como el Lobo o el Cazador. Block et al. (2022) también coinciden en que las protagonistas de estos relatos suelen ser representadas como pasivas y necesitadas de ayuda, mientras que los personajes masculinos son retratados como protectores y decisivos. De esta manera, como afirman Espinosa y Arteaga (2024), estos modelos de representación refuerzan estereotipos que limitan las oportunidades de niñas y niños para desarrollar una identidad más equitativa y explorar una variedad más amplia de habilidades y aspiraciones.


En la figura 2, desde el aspecto psicológico los cuentos clásicos contribuyen una serie de estereotipos de género que delimitan el rol de la mujer en la sociedad, destacando la belleza, la sumisión, la ingenuidad y la debilidad como características inherentes a los personajes femeninos. En Blancanieves, La Bella Durmiente y Cenicienta, la belleza es el rasgo más valorado en las protagonistas, siendo el motivo por el cual son reconocidas y admiradas. Este atributo no solo las define, sino que también determina su destino, ya que es su atractivo físico lo que despierta el interés y la protección de los personajes masculinos. De manera similar, en Caperucita Roja, Blancanieves y Cenicienta, la docilidad, la dulzura y la obediencia son cualidades exaltadas en las protagonistas, quienes, a pesar de enfrentarse a situaciones de injusticia o peligro, rara vez muestran autonomía o resistencia. La dependencia de la aprobación y el rescate de un hombre genera el estereotipo de que las mujeres deben ser pasivas y esperar la intervención masculina para cambiar su realidad.

Además, la ingenuidad y la vulnerabilidad son rasgos recurrentes en estos cuentos, presentando a los personajes femeninos como fácilmente manipulables. Caperucita Roja y Blancanieves son ejemplos claros de cómo la falta de astucia y la excesiva confianza en los demás las llevan a situaciones de peligro. Del mismo modo, Cenicienta es retratada como una joven que soporta el maltrato sin cuestionarlo y deposita toda su esperanza en un príncipe que la salve de su sufrimiento. La debilidad física y emocional también se destaca en personajes como la abuelita de Caperucita Roja y la propia Blancanieves, quienes no muestran resistencia ante el peligro, sino que se someten con facilidad. Estas narrativas perpetúan la idea de que las mujeres son frágiles, temerosas y dependientes, mientras que los personajes masculinos asumen roles de protección y control. En consecuencia, estos cuentos no solo contribuyen una visión limitada de la feminidad, sino que también influyen en la construcción de identidad y expectativas de género desde la infancia, lo que hace necesario un análisis crítico y una revalorización de los relatos tradicionales para fomentar una representación más equitativa.


Asimismo fortalece una construcción de género en la que los personajes masculinos desempeñan el papel de héroes, protectores y figuras de poder, mientras que los personajes femeninos son representados como seres pasivos, indefensos y en constante necesidad de ser rescatados. En Blancanieves, Cenicienta y La Bella Durmiente, los príncipes son los encargados de liberar a las protagonistas de su sufrimiento y permitirles alcanzar la felicidad, reforzando la idea de que el destino de las mujeres depende de la intervención masculina. Asimismo, en Caperucita Roja, el cazador asume el rol de salvador, actuando con valentía e inteligencia para rescatar a la niña y a su abuela del lobo. De manera similar, en La Bella Durmiente, el príncipe se muestra decidido a enfrentar el peligro sin dudar, logrando despertar a la princesa y restaurar el orden en el reino. Estas narrativas consolidan un modelo en el que la acción, la valentía y la toma de decisiones son características exclusivamente masculinas, mientras que las mujeres son representadas como figuras pasivas que esperan ser salvadas.


Enfatizan la idea de que la protección y el poder están en manos de los hombres, quienes poseen la capacidad de cambiar el destino de las mujeres. En Blancanieves, los siete enanitos ofrecen refugio y seguridad a la princesa, reforzando la dependencia femenina de la figura masculina para su bienestar. En Cenicienta, el príncipe no solo la elige por su belleza, sino que la rescata de una vida de opresión, mientras que en La Bella Durmiente, la profecía señala que solo un joven será capaz de romper el maleficio, consolidando la idea de que el éxito y la salvación de las mujeres están determinados por la intervención de los hombres. Estas representaciones perpetúan un modelo de género en el que las mujeres carecen de agencia propia y dependen de los varones para alcanzar su felicidad y seguridad.


Figura 2. Representación de estereotipos de género en relación al aspecto psicológico en los cuentos clásicos


image


Como señalan Hiwarkhedka y Sharma (2024), la literatura infantil ha sido un reflejo del patriarcado, transmitiendo historias que refuerzan la subordinación de la mujer y la preeminencia del varón. Esto se evidencia en cuentos clásicos como Blancanieves, La Bella Durmiente y Cenicienta, donde, tal como indica Conde et al. (2022), las protagonistas encarnan ideales de belleza, docilidad y obediencia,

mientras que los personajes masculinos asumen el papel de salvadores. Este patrón coincide con lo planteado en la Figura 2, donde se observa que la belleza es el atributo más valorado en los personajes femeninos y que su destino está determinado por la aprobación y protección masculina. Asimismo, Padavic et al. (2020) sostienen que estas narrativas refuerzan la idea de que las mujeres deben ocupar un rol secundario en la sociedad, lo que también se manifiesta en la falta de autonomía y resistencia de las protagonistas ante situaciones de peligro o injusticia. Por otro lado, Ladzekpo et al. (2024) destacan que el lenguaje juega un papel clave en la transmisión de estereotipos, ya que, como menciona Prieto (2022), los relatos clásicos describen a los hombres como agentes activos que luchan y resuelven conflictos, mientras que las mujeres son representadas con adjetivos que refuerzan su fragilidad y dependencia. En este sentido, Lwamba et al. (2022) coinciden en que la construcción lingüística de estos cuentos contribuye a moldear la percepción infantil sobre los roles de género, perpetuando la idea de que las mujeres deben ser pasivas y esperar la intervención masculina para cambiar su realidad.


En la figura 3, desde el aspecto de ocupaciones en los cuentos clásicos se asignan roles diferenciados para hombres y mujeres, reforzando una división de género en el ámbito laboral y social. Las mujeres son representadas mayormente en tareas domésticas, como se observa en Caperucita Roja, donde la madre es retratada como ama de casa, preparando alimentos y transmitiendo estas habilidades a su hija. De manera similar, en Blancanieves, la protagonista es acogida por los enanitos con la condición de encargarse de la limpieza y la cocina, perpetuando la idea de que las labores del hogar son exclusivamente femeninas. Cenicienta refuerza aún más este estereotipo al mostrar a la protagonista realizando tareas domésticas de manera sumisa y sin cuestionamientos. Además, en La Bella Durmiente, el acto de hilar es asignado a una anciana, representando otra actividad históricamente vinculada a la feminidad. En conjunto, estos cuentos transmiten la idea de que las mujeres deben desempeñarse en el hogar, limitando sus posibilidades de autonomía y desarrollo fuera de este espacio.


Por otro lado, los personajes masculinos son retratados en roles activos y de poder, con ocupaciones que requieren fuerza, valentía y liderazgo. En Caperucita Roja y Blancanieves, los cazadores representan figuras de protección y salvación, mientras que los enanitos trabajan en la minería, una labor física y de esfuerzo. En La Bella Durmiente, aparecen guardianes encargados de proteger el palacio, reforzando la idea de que los hombres son responsables de la seguridad y el control. Además, los personajes masculinos suelen ocupar posiciones de autoridad, como reyes y príncipes, que tienen la capacidad de gobernar y tomar decisiones. En contraste con las mujeres, cuyo destino está ligado al matrimonio o al trabajo doméstico, los hombres son representados como exploradores, luchadores y protectores, consolidando una visión tradicional en la que la masculinidad está vinculada a la acción y el poder. Este modelo perpetúa una desigualdad de género que puede influir en la percepción infantil sobre las ocupaciones y aspiraciones futuras, restringiendo las posibilidades de elección para ambos sexos.


Figura 3. Representación de los estereotipos de género desde el aspecto ocupacional en los cuentos clásicos


image

En la figura 4, en relación a la simbología de objetos y colores en los cuentos clásicos contribuyen los estereotipos de género al asociar ciertos elementos con lo femenino y lo masculino. En Caperucita Roja, el color rojo de la caperuza no solo se convierte en la identidad de la protagonista, sino que también simboliza el peligro y la transición de la infancia a la madurez. En Blancanieves, el color blanco se vincula a la pureza, la inocencia y la pasividad, características tradicionalmente asignadas a lo femenino. Asimismo, en Cenicienta, los colores de los vestidos que usa en el baile —blanco, plateado y dorado— representan la fragilidad, la feminidad idealizada y la aspiración a la riqueza y el reconocimiento social a través del matrimonio. Estos símbolos conllevan la idea de que la mujer debe ser delicada, hermosa y virtuosa para ser valorada, perpetuando un ideal de feminidad basado en la estética y la dependencia de la validación externa.


Por otro lado, los cuentos clásicos utilizan objetos que simbolizan el rol pasivo de las mujeres y la autoridad de los hombres. La cesta en Caperucita Roja, al contener alimentos preparados en casa, representa el ámbito doméstico y la obligación de la niña de cuidar a los demás. En contraste, la espada en La Bella Durmiente y la escopeta en Caperucita Roja se asocian a la valentía y el poder masculino, reforzando la idea de que los hombres son los protectores y salvadores. Del mismo modo, la presencia del espejo en Blancanieves enfatiza la obsesión de la madrastra por la belleza, mostrando a la mujer como un ser narcisista preocupado por su apariencia. En Cenicienta, la mención del hacha, utilizada por el padre para talar un árbol en busca de su hija, destaca nuevamente la asignación de herramientas y roles de fuerza a los personajes masculinos. Estos símbolos consolidan la dicotomía de género en la que los hombres son fuertes, activos y dominantes, mientras que las mujeres son débiles, sumisas y preocupadas por su imagen.


El análisis de la simbología en los cuentos clásicos demuestra que estos relatos no solo transmiten valores a través de las acciones de los personajes, sino también mediante el uso de objetos y colores que refuerzan la desigualdad de género. Estos elementos, al ser internalizados en la infancia, pueden contribuir a la construcción de estereotipos que limitan las percepciones de lo que una mujer y un hombre pueden hacer en la sociedad.


Figura 4. Representación de los estereotipos de género desde la simbología de objetos en los cuentos clásicos


image


Como señala Hernández (2023), la identidad de género es un proceso de construcción social influenciado por normas y expectativas impuestas desde la infancia. En este sentido, Oláh et al. (2018) argumentan que desde los primeros momentos de vida se establecen diferencias en la socialización de niños y niñas, lo que moldea su autopercepción y su rol en la sociedad. Asimismo, Hastings y Grady (2020) coinciden en que la cultura y las instituciones refuerzan estos estereotipos, consolidando la idea de que las mujeres deben ser delicadas, hermosas y virtuosas para ser valoradas. Además, la socialización diferencial por género, como indican Castañeda y Díaz (2020), impone normas de comportamiento específicas según el sexo biológico, incentivando en las niñas actitudes de cuidado y obediencia, lo que se refleja en cuentos como Cenicienta, donde los colores de sus vestidos simbolizan la feminidad idealizada y la

aspiración al reconocimiento social a través del matrimonio. En consecuencia, como advierten Serrano y Ochoa (2021), estas construcciones simbólicas no solo influyen en la infancia, sino que también condicionan la adultez, perpetuando desigualdades en la distribución de responsabilidades y oportunidades para hombres y mujeres.


Desde el rol de los docentes


En la figura 5, el papel de la maestra es clave en la transmisión de valores y en la interpretación crítica de los cuentos clásicos. A través de su discurso y acciones, la docente evidencia una preocupación por los estereotipos de género y de clase que estos relatos perpetúan. En su testimonio, menciona que evita narrar cuentos donde las protagonistas sean “gringuitas” o princesas idealizadas, pues considera que todos los niños y niñas deben verse representados de manera equitativa. Además, destaca la importancia de fomentar valores en el aula a través de la práctica y el ejemplo, en lugar de limitarse a una enseñanza meramente teórica. Esta postura demuestra que las maestras pueden desempeñar un rol fundamental en la deconstrucción de los mensajes sexistas y en la promoción de una educación más inclusiva, en la que no se refuercen diferencias de género o jerarquías sociales irreales.


Asimismo, la intervención de la maestra en la lectura de Cenicienta ilustra la importancia de generar un pensamiento crítico en los niños y niñas. Cuando un estudiante señala que el hada madrina no existe, la docente aprovecha la oportunidad para reafirmar que estos cuentos son construcciones imaginarias y que no reflejan la realidad. Este tipo de reflexión permite que los niños comprendan que no deben esperar que una figura mágica resuelva sus problemas ni que el éxito de una mujer dependa de una transformación milagrosa para ser valorada. Al desafiar estos relatos, la maestra ayuda a cuestionar la pasividad de los personajes femeninos y la idea de que el destino de las mujeres depende de la intervención de un personaje externo, generalmente masculino o con poderes sobrenaturales.


El análisis de la historia de Blancanieves refuerza cómo los cuentos clásicos presentan un modelo en el que la mujer es objeto de deseo y propiedad de los hombres. En el relato, el príncipe se enamora de Blancanieves sin haber interactuado con ella, lo que genera la idea de que la belleza femenina es suficiente para despertar el amor y la devoción masculina. Además, el consentimiento de la protagonista es irrelevante, ya que su destino es decidido por los enanitos y el príncipe, quienes determinan que será llevada al palacio y convertida en esposa real. Esta narrativa no solo empodera la dependencia de la mujer respecto a los hombres, sino que también perpetúa la idea de que la felicidad femenina está supeditada al matrimonio y a la protección masculina, sin que la protagonista tenga agencia en su propia historia.


Las docentes perciben los cuentos clásicos como relatos que transmiten realidades ajenas al contexto de los niños y niñas, lo que puede generar una desconexión entre su identidad cultural y los modelos representados en estas historias. La maestra entrevistada menciona que estos cuentos presentan razas, costumbres y vivencias distintas a las de los niños ayacuchanos, lo que puede dificultar su identificación con los personajes y situaciones narradas. Esta observación resalta la importancia de adaptar los contenidos educativos a las experiencias y realidades de los estudiantes, promoviendo narrativas más inclusivas y contextualizadas.


Además, la docente cuestiona la idealización de los cuentos clásicos y la manera en que estos presentan el amor, la familia y el éxito como resultados de eventos irreales o poco probables. Señala que el "amor a primera vista" y el matrimonio como destino de las protagonistas son ilusiones que no reflejan la complejidad de la vida real. Considera que la educación debe centrarse en valores y situaciones cotidianas, en lugar de reforzar fantasías que pueden distorsionar las expectativas de los niños y niñas sobre sus propias vidas. En este sentido, los cuentos deberían ser utilizados de manera crítica, acompañados de explicaciones que permitan a los estudiantes diferenciar la ficción de la realidad y construir una visión más equilibrada de las relaciones humanas y el desarrollo personal.

Por otro lado, la docente también enfatiza la necesidad de reformular el uso de los cuentos clásicos en la enseñanza, priorizando la transmisión de valores a través de la práctica y el ejemplo en lugar de recurrir a historias que perpetúan desigualdades y jerarquías sociales. Explica que evita contar ciertos cuentos porque presentan estructuras de poder rígidas, donde las reinas y los reyes representan la autoridad y la gente común es relegada a la espera de favores. En su lugar, aboga por una educación basada en la equidad y el respeto, en la que los niños y niñas aprendan valores como la honestidad y la justicia a partir del comportamiento de sus educadores y su entorno inmediato. Esta postura resalta el papel fundamental de las docentes como agentes de cambio, promoviendo una enseñanza que cuestione los estereotipos tradicionales y fomente una representación más justa e igualitaria en la literatura infantil.


Figura 5. Rol de los docentes en los cuentos clásicos


image


Como señalan Muñiz et al. (2020), la escuela es un agente socializador clave en la transmisión y posible transformación de las construcciones de género, ya que a través de la educación se pueden interiorizar o cuestionar los modelos tradicionales de masculinidad y feminidad. En esta línea, González y Hernández del Cristo (2018) enfatizan la importancia de una socialización que permita a cada persona desarrollar su identidad sin estar sujeta a limitaciones impuestas por el género, lo cual se refleja en la postura de la docente al priorizar la enseñanza de valores a través de la práctica y el ejemplo en el aula. Asimismo, García (2022) sostiene que los estereotipos de género han sido transmitidos de generación en generación, asignando roles diferenciados a hombres y mujeres, lo que condiciona la percepción de sí mismos y su interacción con el entorno. En este sentido, la labor de la maestra no solo contribuye a evitar la reproducción de estos patrones, sino que también favorece una educación más inclusiva y crítica, en la que los estudiantes puedan cuestionar y transformar las normas impuestas. Como afirman Leung y Ng (2015), estas estructuras desiguales perpetúan una diferenciación de género en la que los hombres son vistos como líderes y racionales, mientras que las mujeres son asociadas con la sensibilidad y el cuidado.


Desde la mirada de las niñas y niños


En la figura 6 evidencian que los estereotipos de género presentes en los cuentos clásicos influyen en la percepción que niños y niñas tienen sobre los roles y tareas asignadas a cada sexo. Mariana, por ejemplo, menciona que ayuda a su madre en diversas labores domésticas, como pelar papas, barrer y cocinar, reforzando la idea de que estas actividades son parte de la identidad femenina. Además, su elección de lecturas, como Caperucita Roja, Cenicienta y La Bella Durmiente, refleja su exposición constante a narrativas donde las mujeres son representadas como personajes pasivos, dedicados al cuidado del hogar y en espera de ser salvadas.


Asimismo, el testimonio de Araceli resalta la asociación de la feminidad con la belleza y la delicadeza, al describir a las princesas en función de su apariencia y vestimenta. Su afirmación de que "los varones

son malos porque te hacen llorar" y que "ellos tienen fuerza y nosotras no podemos pegarles" genera la idea de que los hombres son físicamente más fuertes y dominantes, mientras que las mujeres deben asumir una actitud sumisa y evitar el conflicto. Esta visión está claramente influenciada por los cuentos clásicos, en los que los personajes femeninos suelen ser representados como frágiles y dependientes de la protección masculina. Además, la indicación de su madre de no golpear a sus amigos conlleva la socialización diferenciada de género, en la que a las niñas se les enseña a ser dóciles y obedientes, mientras que a los niños se les permite ejercer poder y control. Estos testimonios demuestran que los cuentos infantiles no solo transmiten historias, sino que también desempeñan un papel fundamental en la construcción de la identidad de género en la infancia, consolidando estereotipos que pueden influir en las relaciones y dinámicas sociales a lo largo de la vida.


Figura 5. Mirada de las niñas y niños sobre roles de género a partir de los cuentos clásicos


image


Como señalan Pesce y Etchezahar (2019), los estereotipos de género promueven una visión jerárquica en la que un género es considerado superior al otro, lo que se refleja en diversos ámbitos de la sociedad, incluida la educación. Hernández y Montiel (2021) sostienen que estas representaciones no solo perpetúan desigualdades en la vida cotidiana, sino que también refuerzan estructuras que desfavorecen a las mujeres en distintos espacios, desde la educación hasta el ámbito laboral. En este sentido, la exposición constante a narrativas como Caperucita Roja, Cenicienta y La Bella Durmiente contribuye a la interiorización de modelos femeninos subordinados, lo que Bermúdez et al. (2023) identifican como un reflejo del sexismo estructural, presente incluso en la falta de acceso a posiciones de liderazgo para las mujeres. Además, Tamunomiegbam y Arinze (2024) advierten que estos estereotipos no solo afectan a las mujeres, sino que también limitan a los hombres, restringiendo su expresión emocional y su participación en actividades tradicionalmente feminizadas.


Opinión de madres y padres de familia


La figura 6 evidencian que los padres y madres de familia perciben los cuentos clásicos como transmisores de valores morales y normas de comportamiento, aunque también reflejan preocupaciones sobre los estereotipos que estos relatos pueden perpetuar. Una madre destaca que cuentos como Blancanieves y Caperucita Roja enseñan a los niños la importancia de la obediencia y el buen comportamiento, mientras que otra entrevistada resalta su valor educativo al promover la responsabilidad y la honestidad. Estas apreciaciones reflejan una tendencia a validar los cuentos clásicos como herramientas formativas sin necesariamente cuestionar los roles de género que presentan. Aunque los padres y madres reconocen que estos cuentos incluyen elementos de fantasía, consideran que pueden influir positivamente en la creatividad infantil. Sin embargo, al centrarse únicamente en la enseñanza de valores como la obediencia y la responsabilidad, se omite una mirada crítica sobre cómo estos relatos refuerzan la subordinación femenina y la dependencia de figuras masculinas para la resolución de conflictos.

Por otro lado, algunos padres muestran una visión más crítica respecto a los cuentos clásicos y su impacto en la percepción de género de los niños. Un padre menciona que su hija, al interpretar los personajes en sus juegos, tiende a identificarse con Blancanieves por su bondad y amabilidad, mientras que él la corrige cuando intenta asumir el rol de la madrastra, reforzando así la dicotomía entre lo "bueno" y lo "malo" en los personajes femeninos. Este tipo de enseñanza puede limitar la comprensión de la complejidad humana, reduciendo a las mujeres a roles de víctimas o antagonistas sin considerar otras cualidades. Asimismo, otro padre destaca que los cuentos reflejan problemas sociales actuales, como la separación familiar y la violencia contra las niñas, al comparar al lobo con los peligros de la realidad contemporánea. Aunque estos relatos pueden interpretarse como advertencias sobre los riesgos en la sociedad, el hecho de que las protagonistas sean constantemente vulnerables y dependan de un salvador masculino para su protección refuerza un modelo de género desigual.


El análisis de los testimonios muestra que, aunque los padres y madres valoran la enseñanza de valores en los cuentos clásicos, también perciben la necesidad de adaptarlos a los cambios sociales actuales. Un padre menciona que, aunque la sociedad ha evolucionado con la tecnología, la moral y el comportamiento deben mantenerse arraigados en principios como el respeto y la honradez. No obstante, al afirmar que los cuentos clásicos deben seguir transmitiendo valores sin cuestionar sus estereotipos de género, se corre el riesgo de perpetuar desigualdades en la educación infantil.


Figura 6. Mirada de madres y padres de familia sobre roles de género a partir de los cuentos clásicos


image


Como señala Nash (2018), la eliminación del sexismo y la deconstrucción de los estereotipos de género son fundamentales para lograr una sociedad más equitativa. Clavijo y Bautista (2020) enfatizan que la educación es clave en este proceso, ya que permite generar conciencia sobre las desigualdades y fomentar una perspectiva más inclusiva y crítica. Sin embargo, al centrarse únicamente en el valor educativo de los cuentos clásicos sin una revisión de su contenido, se omite el análisis de cómo estos relatos refuerzan la subordinación femenina y la dependencia de figuras masculinas para la resolución de conflictos. En este sentido, Cislaghi y Heise (2020) sostienen que la socialización basada en la igualdad de oportunidades es esencial para erradicar la discriminación de género y permitir que hombres y mujeres se desarrollen sin estar condicionados por normas impuestas.


A pesar de la riqueza interpretativa del análisis realizado sobre los cuentos clásicos, este estudio presenta ciertas limitaciones que deben ser consideradas. En primer lugar, se centró en un conjunto reducido de narraciones tradicionales, lo que impide generalizar plenamente los hallazgos a toda la literatura infantil. Además, el análisis se enfocó principalmente en la representación explícita de los personajes y sus roles, dejando fuera otros elementos simbólicos, narrativos y contextuales, como variaciones culturales, adaptaciones contemporáneas o ilustraciones, que también influyen en la construcción de estereotipos de género. Asimismo, no se incorporaron percepciones de lectores infantiles ni de docentes, lo que limita

la comprensión del impacto real que estas narrativas tienen en la socialización de género. Por ello, se hace necesaria la realización de investigaciones futuras que amplíen el repertorio de cuentos, integren metodologías mixtas y consideren la perspectiva de la infancia, permitiendo explorar de manera más profunda cómo los relatos literarios continúan configurando imaginarios de género en contextos educativos y socioculturales diversos.


Conclusión


Los resultados de esta investigación evidencian que estas narrativas perpetúan estereotipos de género que promueven la fragilidad, la sumisión y la dependencia en los personajes femeninos, mientras que presentan a los personajes masculinos como figuras activas, valientes y protectoras. A través del análisis psicológico, la distribución de ocupaciones y la simbología de colores y objetos, se ha demostrado cómo estos relatos asignan roles diferenciados a hombres y mujeres, contribuyendo estructuras de poder desiguales desde la infancia. En este contexto, los cuentos no solo reflejan una visión tradicional de la feminidad y la masculinidad, sino que también condicionan las expectativas y comportamientos de niñas y niños en su desarrollo.


Desde la perspectiva de docentes, familias y estudiantes, los cuentos clásicos siguen siendo herramientas educativas ampliamente utilizadas, aunque con un enfoque que prioriza la enseñanza de valores morales sobre una reflexión crítica de los roles de género que transmiten. Si bien algunos docentes han comenzado a cuestionar estos relatos y a promover una enseñanza más equitativa, aún persiste la validación de estas narrativas sin considerar su impacto en la construcción de la identidad infantil. La naturalización de la belleza como el principal atributo de la mujer, la pasividad como virtud femenina y la heroicidad masculina refuerzan modelos limitantes que pueden afectar la autoestima y las aspiraciones de las niñas, así como la percepción de los niños sobre su rol en la sociedad.


Referencias


Bermúdez, E., Dabetić, V., Yuste, R., y Saeidzadeh, Z. (2023). Gender and Structural Inequalities from

a Socio-Legal Perspective. Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-031-14360-1_4


Block, K., Gonzalez, A., Choi, C., Wong, Z., Schmader, T., y Baron, A. (2022). Exposure to stereotype- relevant stories shapes children’s implicit gender stereotypes. PLOS ONE, 17(7), e0271396. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0271396


Castañeda, I., y Díaz, Z. (2020). Desigualdad social y género. Revista Cubana de Salud Pública, 46(4), http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34662020000400018&lng=es&tlng=es.


Cislaghi, B., y Heise, L. (2020). Gender norms and social norms: Differences, similarities and why they matter in prevention science. Sociology of Health & Illness, 42(2), 407-422. https://doi.org/10.1111/1467-9566.13008


Clavijo, R., y Bautista, M. (2020). La educación inclusiva. Análisis y reflexiones en la educación superior ecuatoriana. Alteridad. Revista de Educación, 15(1), 113-124.

https://doi.org/10.17163/alt.v15n1.2020.09


Conde, J., García, J., Pacheco, L., y García, A. (2022). Cuentos clásicos vs. cuentos actuales.: Una comparativa de literatura infantil desde una perspectiva de género. Perfiles educativos, 44(178), 95- 111.https://doi.org/10.22201/iisue.24486167e.2022.178.60494


Dahal, H., y Bhatta, B. (2021). Folktales: A moral message from the past to the future generation. Nepal Journal of Multidisciplinary Research, 4, 31-43. https://doi.org/10.3126/njmr.v4i1.36618

Eckhoff, A. (2024). Representation in engineering-focused children’s literature: A critical content analysis. International Journal of Early Childhood. https://doi.org/10.1007/s13158-024-00409-x


Elsayed, E. (2024). Building a better society: The vital role of family's social values in creating a culture of giving in young children's minds. Heliyon, 10(7), e29208. https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2024.e29208


Espinosa, P., y Arteaga, Y. (2024). Construcción de la identidad del niño y la influencia de los estereotipos de género. Revista Académica y Científica VICTEC, 5(8). http://portal.amelica.org/ameli/journal/572/5724879004


García, F., González, J., Botella, J., González Vela, J., Miranda, T., Palacios, A., y Robles, R. (2020). Research in Moral Education: The Contribution of P4C to the Moral Growth of Students. Education Sciences, 10(4), 119. https://doi.org/10.3390/educsci10040119


García, G. (2022). Estereotipos y elementos que intervienen en la perspectiva de género desde la perspectiva del alumnado. IE Revista de Investigación Educativa de la REDIECH, 13, e1574. https://doi.org/10.33010/ie_rie_rediech.v13i0.1574


González, A., y Hernández del Cristo, S. (2018). El reto de la identidad para la educación como institución social. Revista Educación, 42(2), 1-20. https://doi.org/10.15517/revedu.v42i2.23598


González, C. (2022). Importancia del juego temático de roles sociales en la edad preescolar. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México), LII (1), 299-320.

https://doi.org/10.48102/rlee.2022.52.1.478


Hastings, P., y Grady, J. (2020). Socialization in infancy and early childhood. In J. B. Benson (Ed.), Encyclopedia of infant and early childhood development (2nd ed., pp. 248-257). Elsevier. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-809324-5.21839-7


Hernández, A., y Montiel, M. (2021). Universidad y campo laboral: Las mujeres en el ámbito de la comunicación. IE Revista de Investigación Educativa de la REDIECH, 12, e907. https://doi.org/10.33010/ie_rie_rediech.v12i0.907


Hernandez, J. (2023). The neo-social development of gender identity. Psychology and Behavioral Sciences, 13(5). https://doi.org/10.11648/j.pbs.20241305.12


Hiwarkhedka, S., y Sharma, D. (2024). Patriarchal dominance in English literature. International Research Journal on Advanced Engineering and Management (IRJAEM), 2, 1228-1231.

https://doi.org/10.47392/IRJAEM.2024.0165


Iruri, S., y Villafuerte, C. (2022). Importancia de la narración de cuentos en la educación. Comuni@cción, 13(3), 233-244. Epub 30 de septiembre de 2022.https://doi.org/10.33595/2226-1478.13.3.720


Kucirkova, N., y Kamola, M. (2022). Children's stories and multisensory engagement: Insights from a cultural probes study. International Journal of Educational Research, 114, 101995.

https://doi.org/10.1016/j.ijer.2022.101995


Ladzekpo, G., Attiye, J., & Davi, S. (2024). Exploring gender roles and stereotypes in literature: An analysis of contemporary works. International Journal of Gender Studies, 9, 25-40.

https://doi.org/10.47604/ijgs.2782


León, F., y Fernández, Y. (2023). El rol de las madres en el ámbito rural: desafíos y saberes en la crianza infantil. GeoCiencias y Humanidades, 1, e24. https://geohumanidades.org/index.php/geohumanidades/article/view/24

Leung, A., y Ng, H. (2015). Sex role development and education. In J. D. Wright (Ed.), International encyclopedia of the social & behavioral sciences (2nd ed., pp. 678-685). Elsevier. https://doi.org/10.1016/B978-0-08-097086-8.92014-2


Lwamba, E., Shisler, S., Ridlehoover, W., Kupfer, M., Tshabalala, N., Nduku, P., Langer, L., Grant, S., Sonnenfeld, A., Anda, D., Eyers, J., y Snilstveit, B. (2022). Strengthening women's empowerment and gender equality in fragile contexts towards peaceful and inclusive societies: A systematic review and meta-analysis. Campbell Systematic Reviews, 18(1), e1214. https://doi.org/10.1002/cl2.1214


Martínez, A., Gualotuña, C., Guerrero, K., Pazmiño, A., y Núñez, A. (2025). El papel de los cuentos en la formación de valores en la infancia. 593 Digital Publisher CEIT, 10, 201-215. https://doi.org/10.33386/593dp.2025.1-2.2985


Muñiz, C., Saldierna, A., Salazar, A., y Batres, A. (2020). Influencia de la escuela, familia y medios de comunicación en el proceso de socialización política de estudiantes de primaria: Análisis en el contexto de Nuevo León, México. E-Ciencias de la Información, 10(1), 159-183. https://doi.org/10.15517/eci.v10i1.39776


Nash, C. (2018). Educación no sexista y disidencia: Una mirada desde los derechos humanos. Nomadías. Feminista; Santiago, 25, 123-134. https://doi.org/10.5354/0719-0905.2018.51541


Oláh, L, Kotowska, I., y Richter, R. (2018). The New Roles of Men and Women and Implications for Families and Societies. Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-319-72356-3_4


Padavic, I., Ely, R., y Reid, E. (2020). Explaining the Persistence of Gender Inequality: The Work– family Narrative as a Social Defense against the 24/7 Work Culture. Administrative Science Quarterly, 65(1), 61-111. https://doi.org/10.1177/0001839219832310


Pesce, A., y Etchezahar, E. (2019). Los efectos del sexismo, los estereotipos implícitos y el lenguaje inclusivo en la brecha de género. Anuario de Investigaciones, XXVI, 147-153. https://www.redalyc.org/journal/3691/369163433015/html/


Prieto, M. (2022). Educación para la paz y convivencia sin violencia. Una propuesta en el nivel básico desde la terapia narrativa. Investigación y Desarrollo, 30(1), 170-197.

https://doi.org/10.14482/indes.30.1.370.114


Rabal, J., Ganga, A., Bermejo, M., y González, M. (2020). Didáctica a través de los cuentos en educación infantil: ¿Por qué es importante el uso del cuento? Validación cupedosoc. Brazilian Journal of Development, 12. https://doi.org/10.34117/bjdv6n12-649


Sands, L., y McChesney, K. (2022). How learning stories influence children’s learning identities. New Zealand Journal of Educational Studies, 58. https://doi.org/10.1007/s40841-022-00273-0


Serrano, D., y Ochoa, A. (2021). Los estereotipos de género y sus limitaciones en el ejercicio de la participación de la infancia en la escuela. Revista Educación, 45(2), 1-25.

https://doi.org/10.15517/revedu.v45i1.43456


Tabassum, N., y Nayak, B. (2021). Gender Stereotypes and Their Impact on Women’s Career Progressions from a Managerial Perspective. IIM Kozhikode Society & Management Review, 10(2), 192- 208. https://doi.org/10.1177/2277975220975513


Tamunomiegbam, A., y Arinze, D. (2024). From tradition to transformation: Evolving gender norms in contemporary Africa. American Journal of Public Policy and Administration, 9, 1-36.

https://doi.org/10.47672/ajppa.2003