PROMETEICA - Revista de Filosofia y Ciencias. 2026, v. 33
Artículos
https://doi.org/10.34024/prometeica.2026.33.20793
NARRATIVAS DE PSICOTERAPEUTAS EN FORMACIÓN
PERSONAL EPISTEMOLOGY OF HUMAN SUFFERING IN PSYCHOTHERAPY
Narratives of Trainee Psychotherapists
EPISTEMOLOGIA PESSOAL DO SOFRIMENTO HUMANO EM PSICOTERAPIA
Narrativas de Psicoterapeutas Estagiários
Alejandro Cifuentes-Muñoz
(Universidad Autónoma de Chile, Chile)
alejandro.cifuentes@uautonoma.cl
Recibido: 07/07/2025
Aprobado: 14/02/2026
RESUMEN
La epistemología personal se refiere a las creencias individuales sobre la naturaleza del conocimiento y del conocer, que pueden ser aplicadas a dominios específicos. En este estudio, se aborda el sufrimiento humano como dominio central en la praxis psicoterapéutica, siendo relevante explorar cómo los futuros terapeutas comprenden epistemológicamente este fenómeno. El objetivo fue analizar las creencias epistemológicas sobre el sufrimiento humano en psicoterapeutas en formación de la Región del Maule (Chile), a partir de los planteamientos de Hofer y Pintrich: certeza, simplicidad, fuente y justificación del conocimiento. Se empleó un enfoque cualitativo con diseño de estudio de caso. Participaron 25 psicoterapeutas en formación, pertenecientes a cuatro centros universitarios de la Región del Maule. Los datos se recolectaron mediante entrevistas semiestructuradas basadas en situaciones dilemáticas, y se analizaron utilizando análisis de contenido cualitativo con codificación inductiva y deductiva. Los resultados muestran predominancia de creencias sofisticadas en las cuatro dimensiones, entendiendo el conocimiento sobre el sufrimiento como dinámico, complejo, construido activamente y validado por diversas fuentes. También emergieron creencias equilibradas, que integran elementos tanto sofisticados como ingenuos, reconociendo el valor práctico de ciertas simplificaciones y marcos teóricos estables. Se concluye que el sufrimiento humano es concebido como un fenómeno epistémicamente complejo por los futuros terapeutas, sugiriendo la necesidad de incluir instancias de reflexión epistemológica en la formación clínica. El estudio aporta una comprensión situada y crítica del conocimiento en psicoterapia, y propone la categoría “creencias equilibradas” como un aporte conceptual a los modelos tradicionales de epistemología personal.
Palabras clave: epistemología personal. sufrimiento humano. psicoterapia. epistemología.
* “Este artículo fue financiado por el proyecto Fondecyt Iniciación N°11230088: Personal epistemology of human suffering: Narratives of psychotherapists in training from the Maule Region, otorgado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) del Gobierno de Chile.”
ABSTRACT
Personal epistemology refers to individuals’ beliefs about the nature of knowledge and knowing, which can be applied to specific domains. This study addresses human suffering as a central domain in psychotherapeutic practice, emphasizing the importance of exploring how future therapists epistemologically understand this phenomenon. The objective was to analyze the epistemological beliefs regarding human suffering among trainee psychotherapists in the Maule Region (Chile), based on Hofer and Pintrich’s framework: certainty, simplicity, source, and justification of knowledge. A qualitative approach, employing a case study design, was used. Twenty-five trainee psychotherapists from four university centers in the Maule Region participated. Data were collected through semi- structured interviews based on dilemma situations and analyzed using qualitative content analysis with inductive and deductive coding. The results show a predominance of sophisticated beliefs across all four dimensions, with participants understanding knowledge about suffering as dynamic, complex, actively constructed, and validated through diverse sources. Balanced beliefs also emerged, integrating sophisticated and naïve elements, acknowledging the practical value of certain simplifications and stable theoretical frameworks. It is concluded that human suffering is conceived as an epistemically complex phenomenon by future therapists, suggesting the need to incorporate epistemological reflection into clinical training. This study contributes a situated and critical understanding of knowledge in psychotherapy and introduces the category of “balanced beliefs” as a conceptual contribution to traditional models of personal epistemology.
Keywords: personal epistemology. human suffering. psychotherapy. epistemology
RESUMO
A epistemologia pessoal refere-se às crenças dos indivíduos sobre a natureza do conhecimento e do saber, as quais podem ser aplicadas a domínios específicos. Este estudo aborda o sofrimento humano como um domínio central na prática psicoterapêutica, enfatizando a importância de explorar como os futuros terapeutas compreendem epistemologicamente esse fenômeno. O objetivo foi analisar as crenças epistemológicas sobre o sofrimento humano entre psicoterapeutas em formação na Região do Maule (Chile), com base no modelo de Hofer e Pintrich: certeza, simplicidade, origem e justificação do conhecimento. Utilizou-se uma abordagem qualitativa, com delineamento de estudo de caso. Participaram 25 psicoterapeutas em formação de quatro centros universitários da Região do Maule. Os dados foram coletados por meio de entrevistas semiestruturadas baseadas em situações-dilema e analisados com análise de conteúdo qualitativa, utilizando codificação indutiva e dedutiva. Os resultados mostram um predomínio de crenças sofisticadas nas quatro dimensões, com os participantes compreendendo o conhecimento sobre o sofrimento como dinâmico, complexo, ativamente construído e validado por diversas fontes. Também emergiram crenças equilibradas, que integram elementos sofisticados e ingênuos, reconhecendo o valor prático de certas simplificações e de marcos teóricos estáveis. Conclui- se que o sofrimento humano é concebido como um fenômeno epistemicamente complexo pelos futuros terapeutas, sugerindo a necessidade de incorporar a reflexão epistemológica na formação clínica. Este estudo contribui com uma compreensão situada e crítica do conhecimento na psicoterapia e introduz a categoria de "crenças equilibradas" como uma contribuição conceitual aos modelos tradicionais de epistemologia pessoal.
Palavras-chave: epistemologia pessoal. sofrimento humano. psicoterapia. epistemologia.
Introducción
La epistemología es un área de la filosofía que tiene por objeto de estudio la naturaleza, alcance y validez del conocimiento (Otero y Gibert, 2016). La epistemología personal1, por su parte, implica una aplicación del concepto epistemología a un nivel individual (Hofer y Pintrich, 1997).
El concepto de epistemología personal ha conllevado varias décadas de estudio. Fue introducido por Perry (1968; 1970) al estudiar la evolución de creencias epistemológicas simples –basadas en la autoridad– a complejas –basadas en el razonamiento– en estudiantes universitarios (Cartagena-Beteta y Chumpitaz-Campos, 2020; Maldonado et al., 2019). Su modelo unidimensional inspiró propuestas como las de Belenky et al. (1986), Baxter-Magolda (1992) y King y Kitchener (1994), que describen una progresión epistemológica lineal de creencias de menor a mayor complejidad.
Sin embargo, los modelos de epistemología personal basados en una única dimensión fueron criticados. En este sentido, Schommer (1990) propuso un modelo multidimensional con cinco dimensiones independientes, destacando la complejidad de las creencias epistemológicas (Vizcaíno y Otero, 2012). Esta visión fue refinada por Hofer y Pintrich (1997), quienes desarrollaron un modelo teórico integral basado en cuatro creencias independientes. En este enfoque multidimensional se establecen las bases conceptuales que orientan el presente artículo.
En tal contexto, la epistemología personal es definida como “las creencias de los individuos sobre la naturaleza del conocimiento y la naturaleza del conocer” (Hofer y Pintrich, 1997, p.119). Por tanto, estaría formada por dos grandes áreas: las creencias sobre 1) la naturaleza del conocimiento [lo que se cree que es el conocimiento] y 2) las creencias sobre la naturaleza del conocer [cómo se llega a conocer] (Hofer, 2000). Cada área comprende dos dimensiones que oscilan entre creencias ingenuas (CI) y creencias sofisticadas (CS) (Maravilla y Gómez, 2015).
Por un lado, la naturaleza del conocimiento incluye las dimensiones certeza y simplicidad del conocimiento. La certeza se refiere a si el conocimiento es estático y absoluto (CI) o evolutivo y reinterpretativo (CS). La simplicidad aborda si el conocimiento es una acumulación de hechos aislados (CI) o conceptos interrelacionados y contextuales (CS) (Hofer y Pintrich, 1997).
Por otro lado, la naturaleza del conocer incluye las dimensiones fuente y justificación del conocimiento. La fuente se relaciona con su origen, desde lo externo y autoritario (CI) hasta lo construido activamente (CS). La justificación implica si el conocimiento se valida por autoridad o evidencia limitada (CI) o mediante reglas de indagación y múltiples perspectivas (CS) (Zanotto y Gaeta, 2018).
Los planteamientos teóricos de Hofer y Pintrich (1997; 2002), y los modelos en los que se fundamentan, han sido ampliamente utilizados, casi exclusivamente, en estudios de psicología educacional (Hofer, 2000, 2001, 2004, 2006; Leal-Soto, 2011). En esta línea, se han desarrollado diversos instrumentos cuantitativos, como el Epistemological Questionnaire (Schommer, 1990), el Epistemic Belief Inventory (Schraw et al., 2002) o el Oldenburg Epistemic Belief Inventory (Paechter et al., 2013), entre otros. Sin embargo, estos han enfrentado críticas relacionadas con problemas psicométricos, validez de constructo y dificultades en la operacionalización de la epistemología personal (Limón, 2006; DeBacker et al., 2008; Leal-Soto y Ferrer-Urbina, 2017).
Dado este escenario, las aproximaciones cualitativas han jugado un papel crucial. Desde los trabajos pioneros de Perry (1970) hasta las propuestas contemporáneas de Hofer y Pintrich (1997), métodos como estudios de caso y entrevistas han permitido una comprensión más profunda de la epistemología personal (Hofer, 2004; Maravilla y Gómez, 2015; Cartagena-Beteta y Chumpitaz-Campos, 2020).
1 Epistemología personal se ha enunciado también como creencias epistemológicas, cognición epistémica, pensamiento epistemológico, teorías epistemológicas, etc. (Niessen, 2002). Sin embargo, y más allá de la forma de enunciarlo, todas aquellas etiquetas abarcan el conjunto de creencias con que los individuos comprenden el conocimiento y la forma en la que utilizan tal entendimiento en diversas situaciones que lo ameritan (Leal-Soto, 2011), por lo que se considerarán indistintamente
Adicionalmente, se ha destacado la importancia de establecer dominios específicos para investigar las creencias epistemológicas debido a su vinculación con formas particulares de conocimiento y disciplinas concretas (Muis et al., 2006; Hofer y Bendixen, 2012). En este marco, se propone el fenómeno del sufrimiento humano en el contexto de la psicoterapia como un dominio específico para el estudio de la epistemología personal.
El sufrimiento humano es una experiencia universal, compleja, multidimensional y polisémica (Duarte, 2018; Bueno-Gómez, 2022). Para los fines de este artículo, situado desde una perspectiva psicoterapéutica, el sufrimiento humano será definido como “una experiencia afectiva displacentera que emerge producto de la significación subjetiva de un hecho o conjunto de ellos, irrumpiendo, de forma más o menos permanente en la vida de una persona” (Cifuentes-Muñoz, 2024, p.94). Desde esta perspectiva, resulta plausible considerar el sufrimiento humano como un fenómeno constitutivo de la praxis psicoterapéutica (Inchausti, 2025) y, en consecuencia, también como un eje central en la formación de quienes se preparan para ejercerla (Zlachevsky, 2011; 2015).
Esta investigación propone un trabajo con psicoterapeutas en formación2 de la Región del Maule, Chile. Sobre lo primero, un psicoterapeuta en formación será considerado como aquél o aquella estudiante de pregrado que cursa el último año de la carrera de psicología y realiza su práctica profesional en el área clínica en un centro universitario. Esta elección se fundamenta, también, en las responsabilidades, inquietudes y desafíos que se han documentado en los procesos de formación psicoterapéutica (Konstantinou, 2015; Vergara-Medina, 2019; Revenga y Martín, 2019); en los cuales esta investigación pudiera aportar.
Sobre lo segundo, la Región del Maule ofrece un escenario particular y relevante para esta investigación. En primer lugar, presenta una elevada cantidad de profesionales psicólogos titulados y estudiantes de psicología matriculados –2.341 estudiantes matriculados en 2024 y 208 profesionales titulados en 2023– (Ministerio de Educación, 2025). En segundo lugar, presenta indicadores indirectos de salud mental que podrían sugerir un nivel de sufrimiento significativo, evidenciado por la alta exposición a catástrofes naturales (Micheletti et al., 2020; Vitriol et al., 2013; Abeldaño, 2014); el 4to lugar nacional tanto en licencias médicas por salud mental (Superintendencia de Seguridad Social, 2019) cono en atenciones efectivas en jóvenes (Instituto Nacional de la Juventud, 2023) y; una elevada cantidad de intentos de suicidio (Fuster-Villaseca, 2022). Estos datos resultan congruentes con tendencias nacionales (Bravo et al., 2025; Observatorio de Salud Mental, 2025).
En síntesis, es posible referir que la epistemología personal corresponde a las creencias individuales sobre la naturaleza del conocimiento y naturaleza del conocer que pueden ser aplicadas a un dominio específico. Tal dominio es, para los fines de este artículo, el sufrimiento humano. Este fenómeno complejo y subjetivo ha sido comprendido y abordado –profesionalmente– por la psicoterapia, siendo su conocimiento y las creencias epistemológicas asociadas a él, fundamentales para la praxis psicoterapéutica y, por consecuencia, para aquellos que se forman en ella, especialmente en la Región del Maule.
Por consecuencia, y con base en la necesidad de especificidad metodológica hacia aproximaciones contextuales, comprensivas y cualitativas en el estudio de la epistemología personal, junto a la importancia de establecer dominios específicos del conocimiento en su estudio; el aumento de los niveles de sufrimiento humano en la población nacional y regional expresados en los índices de salud mental y; la alta cantidad de profesionales psicólogos que se titulan cada año en la Región del Maule que abordarán alguna dimensión del sufrimiento humano en sus consultantes, es que se vuelve relevante responder la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las dimensiones de la epistemología personal (certeza, simplicidad, fuente y justificación) que yacen en el conocimiento del sufrimiento humano en psicoterapeutas en formación de cuatro centros universitarios de psicología de la Región del Maule? Dicho de otro modo, se pretende analizar las creencias epistemológicas de psicoterapeutas en formación de la Región del
2 Es importante considerar que existen múltiples maneras de formarse como psicoterapeuta (posgrados, postítulos, diplomados, etc.) y que, con base en la legislación chilena, un estudiante de psicología no es legal ni éticamente un psicoterapeuta de oficio. De ahí que para los fines de este artículo se denomine “en formación”.
Maule respecto al sufrimiento humano, a partir de las cuatro dimensiones propuestas por Hofer y Pintrich (1997).
Método
La investigación se fundamenta en una perspectiva cualitativa (Flick, 2015). Se interesa, consecuentemente con el objetivo planteado, en la comprensión de los significados y contextos particulares de sus protagonistas. Su marco epistemológico, por ende, yace en la constructividad (Gergen, 2006; Zlachevsky, 2015; Cifuentes-Muñoz, 2021).
El diseño de investigación corresponde a un estudio de caso cualitativo (Stake, 2007; Scandar, 2014). El caso por analizar corresponde a las narrativas de psicoterapeutas en formación de cuatro centros de psicología universitarios de la Región del Maule: Centro de Psicología Aplicada de la Universidad de Talca (CEPA UTAL); Centro de Atención Psicológica Integral de la Universidad Católica del Maule (CAPI UCM); Centro de Atención Psicológica de la Universidad Autónoma de Chile (CAPSI UA) y; el Centro de Atención Psicológica de la Universidad Santo Tomás (CAPSI UST).
El muestreo utilizado fue no probabilístico y se basó en un enfoque intencional (Patton, 2015). La selección de los participantes se realizó a través de invitaciones enviadas por correo electrónico (facilitados por los directores de los centros) y mediante la difusión de la investigación durante reuniones de supervisión clínica de los mismos centros.
Los criterios para incluir a los participantes fueron los siguientes: 1) ser mayor de 18 años; 2) estar realizando práctica profesional en el área clínica en alguno de los centros de psicología mencionados; 3) encontrarse en el último año de la carrera de psicología; y 4) haber llevado a cabo al menos una intervención psicoterapéutica individual. En cuanto a los criterios de exclusión, se establecieron los siguientes: 1) psicólogos titulados que realicen su formación clínica en programas de posgrado o postítulo en los centros referidos; 2) participantes con alguna patología que interfiera en su comunicación verbal o no verbal; y 3) participantes con trastornos psicopatológicos cognitivos o alteraciones del juicio de realidad. La muestra final de participantes, como se muestra en la Tabla 1 junto con otros datos relevantes, estuvo compuesta por 25 personas.
Código participante | Género | Edad | Centro | N° sesiones | Población atendida | |
P1 | M | 23 | CAPSI UA | 19 | A - IJ | |
P2 | M | 22 | CAPSI UA | 16 | IJ | |
P3 | F | 22 | CAPSI UA | 34 | A - IJ | |
P4 | F | 24 | CAPSI UA | 11 | A - IJ | |
P5 | F | 28 | CAPSI UA | 21 | A - IJ | |
P6 | M | 22 | CAPSI UA | 20 | A - IJ | |
P7 | F | 23 | CAPSI UA | 14 | A | |
P8 | F | 24 | CAPSI UA | 30 | A - IJ | |
P9 | M | 27 | CAPSI UA | 22 | A | |
P10 | M | 24 | CAPSI UA | 12 | A | |
P11 | M | 22 | CAPSI UA | 23 | A | |
P12 | M | 23 | CAPI UCM | 12 | A | |
P13 | M | 23 | CAPI UCM | 30 | A | |
P14 | F | 23 | CAPI UCM | 23 | IJ | |
P15 | F | 23 | CAPI UCM | 23 | IJ | |
P16 | F | 23 | CAPI UCM | 23 | IJ | |
P17 | F | 22 | CAPI UCM | 32 | IJ | |
P18 | F | 23 | CAPI UCM | 13 | A | |
P19 | M | 22 | CAPI UCM | 20 | A | |
P20 | F | 22 | CEPA UTAL | 2 | A | |
P21 | M | 28 | CAPS UST | 27 | A | |
P22 | F | 26 | CAPS UST | 50 | IJ | |
P23 | M | 23 | CAPS UST | 18 | A - IJ | |
P24 | M | 23 | CAPS UST | 9 | A - IJ | |
P25 | F | 29 | CAPS UST | 50 | A - IJ |
Promedios | F:48%; M:52%; | 23,7 | CEPA UTAL: 4%; CAPSI UA: 44%; CAPI UCM: 32%; CAPS UST: 20% | 22,1 | A: 36%; IJ: 28%; A-IJ: 36% |
Nota: Género: F = Femenino, M = Masculino. Población atendida: A = Adulto, IJ = Infanto-juvenil, A-IJ = Adulto e infanto-juvenil. Fuente: Elaboración propia.
El instrumento de recolección de información y producción de datos fue la entrevista semiestructurada (Tejero, 2021). Específicamente, esta se llevó a cabo a través de la presentación de situaciones dilemáticas, adaptando los trabajos de King y Kitchener (1994) y Kuhn y Weinstock (2002) a las dimensiones teóricas de epistemología personal de Hofer y Pintrich (1997). Para este fin se construyó un instrumento ad hoc con 8 pares de situaciones contrapuestas (16 en total) asociadas a las 4 dimensiones de la epistemología personal (2 situaciones por cada dimensión). Cada viñeta, tal como puede apreciarse en la Tabla 2, propuso una situación dilemática (entre una creencia ingenua y una sofisticada) entre 2 psicoterapeutas (ficticios) frente a las cuales los participantes debían tomar y fundamentar alguna posición. A partir de las respuestas iniciales de los participantes, se formularon preguntas específicas que permitieron profundizar en sus creencias epistemológicas sobre el sufrimiento humano. Para la validación y ajuste del instrumento se llevó a cabo una prueba piloto (Mayorga-Ponce et al., 2020) con psicoterapeutas profesionales.
Creencia ingenua | Creencia sofisticada | ||
Naturaleza del conocimiento | Certeza (Cambio) | Amanda piensa que las teorías psicoterapéuticas que explican el sufrimiento humano se mantienen a lo largo del tiempo. Ella cree: “la verdad sobre esto es una sola y no cambia”. | Miguel cree que lo que se sabe del sufrimiento humano en psicoterapia es algo que está en constante cambio. Él piensa: “lo que hoy es verdadero mañana puede ser falso”. |
Simplicidad (Estructura) | Miguel ve el sufrimiento humano de sus consultantes como el resultado de causas simples y directas. El piensa: “no hay que complicarse mucho para entender lo que le pasa al consultante”. | Amanda piensa que las causas del sufrimiento humano de sus consultantes son complejas e interrelacionadas. Ella sostiene: “hay muchas formas de explicar lo que les aqueja a las personas que consultan”. | |
Naturaleza del conocer | Fuente (Origen) | Amanda leyó un artículo donde se decía que el sufrimiento es netamente biológico. Ella no pensaba así, pero como el autor tenía un doctorado, cambió su visión. | Miguel leyó el mismo artículo, sin embargo, consideró que la visión del autor sobre el sufrimiento humano era una de muchas, y era tan válida como la de él. |
Justificación (Validez) | Miguel piensa que sus propias experiencias personales de sufrimiento son suficientes para justificar las intervenciones con sus consultantes. Él sostiene: “mis experiencias respaldan mis decisiones” | Amanda fundamenta sus intervenciones terapéuticas en la evidencia científica, la reflexión sobre su propia práctica clínica, el diálogo con sus consultantes y sus experiencias personales. |
Nota. Premisa del instrumento: “Amanda y Miguel son dos psicoterapeutas que piensan distinto respecto a muchas cosas sobre el sufrimiento que aqueja a sus consultantes. A continuación, te presentaré algunas situaciones en las que no han estado de acuerdo y te pediré tu opinión al respecto. Cada situación es distinta de las demás. Por favor, considéralas de forma independiente”. Fuente: Elaboración propia.
Luego de la generación de un corpus textual proveniente de las trascripciones de los registros de audio de las entrevistas, se llevó a cabo el procedimiento de análisis de datos mediante la estrategia de análisis de contenido cualitativo (Cáceres, 2003) con apoyo del software ATLAS.ti. En este procedimiento interpretativo se realizó la codificación temática y generación de categorías (Gibbs, 2012), combinando codificación deductiva e inductiva.
La investigación siguió los lineamientos sugeridos por el código de ética del colegio de psicólogos de Chile (2008) en torno a la investigación con y en seres humanos. Asimismo, contó con la aprobación de un comité de ética científico universitario.
Resultados
A continuación, y tal como puede apreciarse en la Tabla 3, se presentarán los resultados agrupados en 4 categorías deductivas, provenientes de los planteamientos teóricos de Hofer y Pintrich (1997; 2002) respecto a la epistemología personal, adaptando su lectura al dominio específico del sufrimiento humano. Dentro de cada categoría se considerarán los 2 polos teóricos planteados por los autores: creencias ingenuas y creencias sofisticadas. Se agrega –inductivamente– la categoría creencia equilibrada, que representa elementos convergentes de los dos polos.
Dimensión | Categoría | Subcategoría | Narrativa |
Naturaleza del conocimiento | Certeza | Sofisticada (53) | “Creo que nuestra concepción sobre el sufrimiento humano va cambiando, es dinámica. A medida que vamos conociendo otros casos, otras perspectivas, otras formas de ver el mundo, ese concepto cambia. Por ende, las teorías también” (P20) “Yo no creo que en ningún aspecto existe una verdad absoluta o algo que no llegue a cambiar, por lo que estoy de acuerdo de que claro, lo que hoy conocemos como cierto al día de mañana puede que sea falso” (P16) “Creo que siempre hay un conocimiento continuo que se va construyendo” (P1) “Las teorías son refutables, uno no puede mantenerlas como una verdad absoluta” (P10) |
Ingenua (0) | |||
Equilibrada (42) | “A veces es bueno ajustarse a ciertas indicaciones que tiene cada teoría, porque muchas veces tienen un sustento también científico, pero hay que tener cierto criterio al momento de flexibilizar (…) el hecho de creer que una teoría pueda ser homologable a todas las personas muchas veces incluso puede ser iatrogénico” (P19) “Creo que hay cierta parte del sufrimiento que va variando a lo largo del tiempo y otra parte que en esencia se mantiene igual” (P23) “Por un lado, hay ideas que están establecidas sobre el dolor que sí, podemos como considerar más empíricas ya establecidas, pero que aun así van a estar en constante cambio” (P6) | ||
Simplicidad | Sofisticada (55) | “Normalmente veo como las situaciones de sufrimiento son situaciones más complejas y que son interrelacionadas, que no se explican simplemente por un fenómeno o por una situación” (E1) “Podemos tener puntos de vista, a lo mejor la psicología puede pensar una cosa, pero los sociólogos van a pesar otra, la medicina puede pensar otra (…) para crear buenas teorías debemos tener un poquito de todo. Tener puntos de vista diferentes es bueno, a veces” (P25) “Si no se investigara tanto y se plantearan teorías acerca del sufrimiento humano, siento que sería una postura demasiado reduccionista” (E9) | |
Ingenua (1) | “Hay que ver específicamente esto y cambiarlo y listo. Y yo igual trabajo desde esa mirada, cognitivo conductual” (P24) | ||
Equilibrada (18) | “Para trabajar con una persona es bueno saber las múltiples causas del sufrimiento, pero tampoco ahogarme como en ese vaso de agua, de que todo es muy complejo, todo es muy difícil, tampoco simplificarlo mucho (…) es como una perspectiva intermedia por así decirlo, no simplificar tanto, considerar que las cosas pueden tener múltiples dimensiones, pero finalmente optar por algo” (P25) “Viéndolo desde la psicoterapia, claro, estoy de acuerdo con Miguel, como esta respuesta rápida y simple, pero claro, entendiendo que el sufrimiento humano es algo súper complejo” (P2) | ||
Naturaleza del conocer | Fuente | Sofisticada (40) | “Lo que he presenciado, lo que he conversado. Todas esas cosas fueron construyendo poco a poco lo que sería mi visión sobre el sufrimiento (P10) “No me puedo guiar tampoco porque el autor tenga un doctorado (…) Nadie tiene la razón absoluta, así que creo que tanto mi opinión, como la de los demás es válida” (P16) “Es básicamente una falacia de autoridad” (P7) “Mi creencia sobre el sufrimiento también tiene que ver como con un tema de experiencia de vida, mis creencias personales (…) más todo lo teórico que puedo ir aprendiendo” (P5) |
Ingenua (1) | “Ellos (los profesores) ya tienen años de estudios, más cosas, como que uno igual minimiza su pensamiento creo yo (…) si tiene un doctorado o algo así, igual uno piensa como: él ya sabe todo” (P22) | ||
Equilibrada (44) | “Me baso mucho en lo que me dicen mis profes [sobre el sufrimiento] (…) pero también siempre va a tener [la explicación] un tinte de mi sufrimiento” (P21). “Es super complementario tener esas dos formas de verlo, desde la teoría, desde lo que nos transmiten nuestros profesores (…) y también desde la experiencia” (P6) “Yo siento que han tenido un rol súper importante, pero tampoco descarto la posibilidad de otras ideas o de mí misma opinión” (P14) | ||
Justificación | Sofisticada (55) | “Estoy de acuerdo con fundamentar desde lo científico, desde la experiencia, desde lo que es integral (…) no creo que mis experiencias sean suficientes para justificar lo que quiero aplicar con otro” (P16) “Yo creo que es importante consultar con los profesores supervisores, la profesora del campo clínico (…) con otros compañeros que estén haciendo la práctica en el área clínica (…) yo creo que si uno lo sigue solo de la guata [intuición], al final igual puede enredarse más, trabajar más insegura” (P5) “Es antiético (…) no es suficiente lo que yo he vivido, lo que yo he visto para poder trabajar con pacientes” (P10) “Es como hablar con un amigo, ¿no? Como cuando tenemos la misma experiencia y yo te aconsejo” (P25) | |
Ingenua (2) | “Yo creo que es lo correcto [seguir la intuición] porque realmente no voy a avanzar con ella (…) siento que me agarrarían mala si no estoy de acuerdo con mi supervisora, pero siento que es lo correcto” (P13) | ||
Equilibrada (22) | “Haría las dos cosas [seguir intuición y también otras fuentes], sí, como actuar de la manera que yo creo que es lo mejor (…) de alguna forma hay que usar la intuición empatizando con el paciente (…) ya en un momento que esté más tranquila, converso esto con mi supervisor” (P18). “Cuando yo me he enfrentado como a un caso más complejo, a veces como que se me prenden lucecitas, así como ‘podría hacer esto’, pero igual pido la opinión, así como para ver desde otra perspectiva (P17) “Siento que igual es bueno a veces dejarse llevar como por la intuición (…) más que nada, cuando uno tiene que ser rápido [frente a un caso complejo]” (P25) |
Nota: El número entre paréntesis de la columna subcategoría representa el enraizamiento (número de veces que un código ha sido vinculado a una cita) de cada código en el texto. Fuente: Elaboración propia.
Certeza del conocimiento
Esta categoría hace referencia al nivel de cambio del conocimiento. Por tanto, considera el grado en que los participantes ven a las teorías sobre sufrimiento humano como algo estático y absoluto, asumiendo la existencia de una única verdad (CI) o, en el otro extremo, como un fenómeno tentativo, en constante evolución y abierto a la reinterpretación (CS).
La totalidad de los participantes presentan creencias sofisticadas respecto a la certeza del conocimiento. En primer lugar, consideran que las teorías o corrientes psicoterapéuticas utilizadas para interpretar el sufrimiento humano que aqueja a sus consultantes están en constante evolución, son dinámicas y dependientes de los contextos sociales, culturales e históricos en las que fueron creadas. Por ende, tales teorías estarían sujetas a cambios, ya sea en contextos de mejora o de refutación. Sostienen, además, que la idea de verdad absoluta es inconcebible en psicoterapia, por lo que es poco útil y factible aferrarse a una teoría psicoterapéutica como la única y mejor para comprender un fenómeno como el sufrimiento humano, que también es dinámico. Tal postura, consideran, sería dogmática y rígida.
En segundo lugar, y en consecuencia a lo anterior, los participantes entienden el fenómeno del sufrimiento humano como subjetivo e idiosincrático, por ende, consideran necesario adaptar y flexibilizar sus formas de comprensión a las necesidades de sus consultantes. En la práctica, según su relato, esto implica generar espacios de co-construcción de los problemas humanos junto a sus consultantes, alejándose de la idea de aplicar una ‘única receta para todo’ y acercándose, en cambio, a la noción de ‘confeccionar un traje a la medida’.
Sin embargo, diversos participantes también presentan creencias equilibradas respecto a la certeza del conocimiento. Estas, sin ser incongruentes con las creencias sofisticadas expuestas en el párrafo anterior, muestran que hay evidencia científica que se mantiene en el tiempo, lo que hace más veraces a ciertas teorías y, por tanto, justificaría, al menos inicialmente, optar por interpretar el sufrimiento humano con alguna corriente psicoterapéutica de preferencia que sirva como guía o lineamiento base para la comprensión de este. Sin negar, refieren, que tales teorías puedan cambiar o que ellos cambien de teoría por una que responda más congruentemente a las necesidades de sus consultantes.
Simplicidad del conocimiento
Esta categoría se refiere a las creencias sobre cómo está configurado o estructurado el conocimiento sobre el sufrimiento humano. Por un lado, se encontraría la idea de que las teorías se estructuran con base en una acumulación de hechos aislados, simples y discretos (CI) y, por el otro, las creencias de que las teorías sobre el sufrimiento humano se edifican en torno a conceptos altamente relacionados que son relativos, contingentes y contextuales (CS).
Al igual que en la categoría anterior, se aprecia una gran cantidad de relatos asociados a creencias sofisticadas, pero en este caso, sobre la estructura de las teorías. En primer lugar, los participantes señalan que una buena teoría sobre el sufrimiento humano debe configurarse más allá de la disciplina psicológica; debe constituirse desde la interdisciplina, considerando variables sociales y biológicas. Asimismo, consideran que lo que se sabe del sufrimiento humano en psicoterapia no solo es producto del trabajo de diversas perspectivas y disciplinas, sino también del conocimiento acumulado en el tiempo. Las narrativas de los participantes problematizan aquellas teorías que no consideran los contextos culturales de las personas, cuestionando las miradas reduccionistas y simplistas del conocimiento, en las cuales el sufrimiento humano en psicoterapia es explicado exclusivamente a partir de estudios aislados o descontextualizados.
En segundo lugar, los relatos no solo priorizan la interdisciplina y acumulación de conocimiento de estas, sino también la complejidad e interrelación en las explicaciones sobre el sufrimiento. En este sentido, la mayoría de los participantes sostiene que debido a que el sufrimiento humano es un fenómeno complejo, las formas de explicarlo distan de ser simples. Por tanto, priorizan formas de comprensión complejas con variables interrelacionadas alejándose tanto, como se refirió anteriormente, de miradas reduccionistas que podrían ofrecer una visión limitada de lo que aqueja a su consultante, como de lógicas lineales de causa-efecto en la explicación de problemas humanos. En tal sentido, los participantes no ven el sufrimiento humano de sus consultantes como el resultado de causas simples y directas, sino, por el contrario, como complejas e interrelacionadas.
No obstante, también hay visiones un poco más matizadas que confluyen en creencias equilibradas respecto a la simplicidad del conocimiento. Algunos participantes, si bien aceptan la complejidad del sufrimiento humano y la gran cantidad de variables que influyen en su comprensión, defienden la necesidad práctica de tomar una explicación (normalmente la que está asociada a su teoría de adscripción), y de ofrecer explicaciones simples a sus consultantes en función de promover su bienestar de la forma más eficiente, evitando la posibilidad de ceder ante un relativismo que extienda y complejice innecesariamente el proceso.
Excepcionalmente, un participante se sitúa en el polo de creencia ingenua, sosteniendo que su comprensión de lo que aqueja a su consultante es por causas específicas, simples y fácilmente modificables a través de estrategias cognitivo-conductuales.
Fuente del conocer
Esta categoría hace alusión a las creencias que una persona tiene respecto a dónde se origina el conocimiento, en este caso particular, sobre el sufrimiento humano. Estas irían desde la concepción del conocimiento como algo que se origina fuera de uno mismo, en la autoridad externa, la cual puede transmitir el conocimiento (CI) hasta aquellas ideas en las que se concibe el conocimiento como una construcción activa por parte del individuo en relación con otros y con el contexto (CS).
Las creencias de los participantes acerca del origen del conocimiento sobre el sufrimiento humano son tanto sofisticadas como equilibradas. Respecto a las primeras, los participantes consideran valiosas sus propias experiencias y formas personales de construir conocimiento en relación con otros (personas y contextos) respecto al sufrimiento. Así, tienden a concebir un rol personal activo en el conocimiento del fenómeno en cuestión, tomando con cautela, por consecuencia, la visión de investigadores expertos que es contraria a su visión personal sobre el tema, evitando lo que algunos llamaron ‘falacia de autoridad’. Se sostiene que la visión de autores expertos (con grado de Doctor, por ejemplo) no es una razón suficiente para abandonar creencias personales que han construido a lo largo del tiempo porque, en congruencia con las otras categorías expuestas, la verdad absoluta no sería concebible para los participantes.
Sin embargo, y con respecto a las creencias equilibradas, una importante cantidad de participantes matiza su posición respecto a otro tipo de autoridad externa: los profesores universitarios y supervisores institucionales como fuente válida de conocimiento respecto al sufrimiento humano. Si bien aceptan que el conocimiento sobre el sufrimiento humano que aqueja a sus consultantes se construye activamente con base en su experiencia en el mundo, reconocen que esto dialoga con los saberes transmitidos a lo largo de su formación universitaria. Por tanto, se aprecian creencias parsimoniosas entre la experiencia de construcción personal y el saber de la autoridad externa (profesores y supervisores), refiriendo que ambas son posturas válidas y complementarias como fuente de conocimiento respecto al sufrimiento humano.
Sobre las creencias ingenuas, solo se aprecia un relato que da primacía a los profesores e investigadores como fuente de conocimiento. En este caso, la autoridad externa –representada por los grados académicos y la experiencia de profesores e investigadores– se configura como la fuente legítima del
conocimiento sobre el sufrimiento humano en el contexto psicoterapéutico. Así, las creencias personales sobre el fenómeno podrían ser modificadas en función del reconocimiento de dicha autoridad.
Justificación del conocer
Esta categoría se refiere a las creencias sobre cómo se sustentan las afirmaciones y se elaboran argumentos en torno al conocimiento, es decir, a las ideas sobre aquello que le otorga validez. Por un lado, estarían las creencias de que el conocimiento sobre el sufrimiento humano se fundamenta en la observación directa o, cuando tal conocimiento es incierto, en lo que se cree correcto (CI) y, por otro lado, las creencias de que el conocimiento se justifica mediante diversas reglas o normas de indagación, mediante la evaluación e integración de diversos puntos de vista (CS).
Respecto a ello, la mayoría de los participantes se alinean con creencias sofisticadas de justificación. Los relatos muestran que la fundamentación de creencias sobre el sufrimiento humano y, por ende, de las intervenciones psicoterapéuticas que se basan en ellas, deben fundamentarse en la integración de diversos puntos de vista y normas de indagación. Para los participantes, estas yacerían en la evidencia científica, la reflexión sobre su propia práctica clínica, el diálogo con sus consultantes y las instancias de supervisión clínica, ya sean con sus profesores o pares. Por tanto, se alejan de la idea de que únicamente sus experiencias directas y personales sobre sufrimiento –per se– sean justificación suficiente para validar sus creencias e intervenciones sobre el malestar que aqueja a sus consultantes. Esto se interpreta, desde los participantes, como antiético, absolutista, sesgado, desde el sentido común y poco profesional, refiriendo que más que un encuentro terapéutico, justificaciones de ese tipo (basadas en la experiencia personal del terapeuta) serían más propias de una relación de amistad.
Algunos participantes desarrollan ciertas creencias equilibradas en las que incorporan su intuición y sus experiencias personales como aspectos de justificación de sus creencias e intervenciones sobre el sufrimiento humano. Se aprecia que, en casos complejos o intervenciones en crisis, no sería negativo el uso de la intuición en el setting terapéutico, sino más bien necesario, dada una eventual situación urgente. Por tanto, serían válidas las justificaciones basadas en lo que se cree como correcto, al menos en estos escenarios particulares. No obstante, refieren, estas intuiciones deben ser contrastadas con otras fuentes como la evidencia científica o instancias de supervisión. Asimismo, se matiza la justificación de experiencias personales de sufrimiento como justificación para ciertos aspectos de la intervención, señalando que tales experiencias podrían otorgar un marco comprensivo y aumentar la empatía hacia el consultante, pero que, bajo ningún punto de vista, la intervención podría basarse exclusivamente en ello.
De manera excepcional, solo un participante manifestó una creencia ingenua respecto a la justificación del conocer, privilegiando su intuición y criterio personal por sobre otras fuentes, como las indicaciones de su supervisor. No obstante, esta postura se enmarca en una situación clínica compleja, en la cual el participante no había observado avances significativos en su consultante, a pesar de haber seguido previamente las orientaciones de su supervisor.
Discusión
Los resultados revelan que la mayoría de los participantes presentan creencias sofisticadas respecto a la naturaleza del conocimiento (certeza y simplicidad) y naturaleza del conocer (fuente y justificación). Este hallazgo dialoga directamente con el marco teórico del desarrollo epistemológico propuesto por Hofer y Pintrich (1997), quienes sostienen que las creencias sobre el conocimiento evolucionan desde posiciones absolutistas hacia posturas más relativistas y constructivistas. Se suma a esto los trabajos pioneros de Perry (1968; 1970) en estudiantes universitarios, así como los de Belenky et al. (1986), Baxter-Magolda (1992) y King y Kitchener (1994) donde se sostiene un desarrollo de menor a mayor complejidad en las creencias epistemológicas en los años finales de una carrera universitaria.
Específicamente, respecto a la certeza del conocimiento, los resultados muestran una concepción del conocimiento sobre el sufrimiento humano (y sus teorías) como dinámica y dependiente de contextos
históricos y culturales. Esto es consecuente con la filosofía historicista de la ciencia (a saber, Kuhn, Lakatos o Feyerabend, entre otros) en la medida que se aleja de las ideas absolutistas y lineales de la ciencia. Asimismo, el rechazo hacia la noción de verdades absolutas para la comprensión del sufrimiento en la práctica clínica refleja un alineamiento implícito con enfoques posmodernos en psicoterapia (Gergen, 2006; Tarragona, 2006). Si bien estas perspectivas (posmodernas) no necesariamente corresponden a las corrientes de adscripción o preferencia declaradas por los participantes, sus principios epistemológicos parecen estar presentes y operar de manera subyacente en sus formas de comprender el fenómeno.
Los hallazgos mostraron algunas creencias equilibradas sobre la certeza del conocimiento. En ellas se reconoce el valor de teorías psicoterapéuticas clásicas como línea de base para la praxis clínica. Esto sugiere que, aunque los participantes se alejan del dogmatismo, reconocen la utilidad pragmática de ciertos marcos teóricos robustos y estables, en consonancia con los principios de la práctica basada en la evidencia (American Psychological Association, 2006).
Sobre la simplicidad del conocimiento, los resultados muestran una preferencia por concepciones complejas y contextuales sobre el sufrimiento humano, reforzando la idea de que el conocimiento y teorías en psicoterapia no son un sistema de hechos aislados y simples. Esta inclinación de los participantes es congruente con la necesidad de diálogo interdisciplinario en psicología (Zohn-Muldoon et al., 2016), que invita a complejizar el abordaje de los fenómenos en diálogo con otros campos del saber.
Asimismo, el rechazo de miradas reduccionistas se relaciona con la idea de complejidad que ha adoptado la psicología contemporánea donde se ha cuestionado, al igual que los participantes de este estudio, las lógicas lineales de causa-efecto (Maldonado, 2023; Sanabria-González, 2019) en la comprensión del sufrimiento humano. Por otro lado, y sin desconocer la complejidad teórica propia de las explicaciones sobre el sufrimiento humano que yacen en la psicoterapia, algunos participantes mostraron creencias equilibradas respecto a la necesidad de tomar y ofrecer explicaciones simples a sus consultantes en función de favorecer los resultados en psicoterapia. Este enfoque pragmático podría vincularse con el estilo personal del terapeuta, entendiendo este como un conjunto de características idiosincráticas – donde se incluyen las comunicativas– que han demostrado estar asociadas a la efectividad del proceso terapéutico (Corbella et al., 2024).
Respecto a las creencias sobre la fuente del conocer, los resultados destacan el rol activo que los participantes atribuyen a sí mismos en la construcción del conocimiento sobre el sufrimiento humano. Esta postura resulta coherente con los planteamientos del construccionismo social en psicología (Gergen, 2006; Anderson, 2012), desde el cual el conocimiento no es meramente recibido, sino construido activamente en el diálogo y en la interacción lingüística. Al mismo tiempo, esta posición se acompaña de una actitud crítica frente a las falacias de autoridad (Paz-Enrique, 2023), cuestionando las perspectivas tradicionales que conciben el conocimiento como algo transmitido de forma unidireccional desde una figura externa. Sin embargo, algunos participantes con creencias equilibradas reconocían la importancia que tiene la orientación de sus tutores expertos en el contexto terapéutico, lo que es consecuente con el valor que se ha documentado hacia las instancias de supervisión clínica (Daskal, 2021).
En cuanto a las creencias sobre la justificación del conocer, los resultados evidencian que el conocimiento sobre el sufrimiento humano –y, en consecuencia, las intervenciones psicoterapéuticas que se derivan de él– se valida mediante la integración de diversas fuentes y perspectivas. Entre ellas, los participantes destacan la evidencia científica, la supervisión clínica y la reflexión sobre la propia experiencia, entre otras. Esta forma de justificar el conocimiento resulta coherente con los principios de las prácticas basadas en la evidencia (Echeburúa et al., 2010), así como con diversos criterios metodológicos asociados a la triangulación (Forni y De Grande, 2020), en tanto estrategias que permiten robustecer la comprensión de un fenómeno mediante la convergencia de distintas fuentes de información. Por consiguiente, el uso de experiencias personales de sufrimiento como única justificación de intervenciones psicoterapéuticas se precisan como antiéticas e irresponsables, siendo esta una visión congruente con el ideal deontológico de diversas profesiones (Beauchamp y Childress, 2019)
Algunas creencias equilibradas presentes en los relatos muestran que, en ciertos contextos asociados a casos complejos, la intuición o percepción de lo que se considera correcto es útil y necesaria, siempre y cuando dialogue con otras perspectivas. Esto también respondería a ciertos estándares éticos, pero no necesariamente relacionados con los códigos deontológicos sino con la ética personal en el contexto psicoterapéutico (Rivas, 2022).
Conclusiones
Este artículo se propuso analizar las dimensiones de la epistemología personal que yacen en el conocimiento del sufrimiento humano en psicoterapeutas en formación de cuatro centros universitarios de psicología de la Región del Maule. Al respecto, y a modo general, es factible referir que el sufrimiento humano en psicoterapia se configuraría como un dominio epistémicamente complejo para los futuros psicoterapeutas. Específicamente, las dimensiones de epistemología personal del sufrimiento humano evidenciaron, fundamentalmente, creencias sofisticadas al considerar al conocimiento como dinámico y en constante evolución (certeza); con conceptos y disciplinas en interrelación (simplicidad); como producto de la construcción activa por parte del individuo (fuente) y; cuya justificación radica en diversas normas de indagación e integración de diversos puntos de vista (justificación).
Sin embargo, hay al menos dos asuntos relevantes que se vuelve necesario referir a modo cierre. En primer lugar, la epistemología personal del sufrimiento en psicoterapia oscilaría entre la complejidad reflexiva y la pragmática de la intervención. Esto se vio reflejado en la categoría inductiva de creencias equilibradas, la que además de configurarse como un aporte teórico al marco conceptual de epistemología personal, muestra la posibilidad de tomar concepciones híbridas de conocimiento que, de una u otra forma, conciben lo mejor de ambos polos (CI y CS). En tal sentido, los terapeutas en formación reconocen la complejidad del sufrimiento, pero también la necesidad práctica de utilizar marcos estables o simplificaciones funcionales en el trabajo clínico.
En segundo lugar, esta investigación pone de manifiesto la necesidad de educación epistemológica explícita en la formación psicoterapéutica. Los resultados sugieren que la sofisticación epistémica no es necesariamente consciente o deliberada en los participantes, sino que emerge como parte del desarrollo mismo de la praxis clínica. En este sentido, hay una oportunidad formativa relevante que yace en incluir espacios de reflexión explícita sobre epistemología personal en los programas de formación clínica, no sólo para teorizar, sino para hacer conscientes las propias creencias epistemológicas y su impacto en la comprensión y abordaje del sufrimiento humano. Así, los hallazgos expuestos fortalecen la idea de que el ejercicio clínico no es solo aprender y aplicar técnicas y teorías, sino un espacio epistémicamente complejo y en permanente construcción.
Este estudio presentó algunas limitaciones que es necesario considerar. 1) El diseño utilizado no permitió explorar la dimensión evolutiva o longitudinal de la epistemología personal. Es decir, no resultó posible identificar eventuales diferencias en las creencias epistemológicas sobre el sufrimiento humano entre psicoterapeutas noveles y expertos. 2) Si bien el género y población de atención de los participantes (adulto, infanto-juvenil o ambos) no fueron concebidos como categorías de análisis y tampoco se observaron diferencias relevantes, sí es necesario, en términos de proyección futura, prestar más atención respecto al rol que tales dimensiones pudieran tener respecto a la configuración de creencias epistemológicas. 3) El contexto específico de la Región del Maule, así como las características particulares de la formación universitaria en sus centros de práctica, podrían limitar la transferibilidad de los resultados a otras realidades geográficas o institucionales, cuestión siempre relevante en investigaciones cualitativas. 4) Por último, cabe señalar que las dimensiones teóricas de epistemología personal empleadas –certeza, simplicidad, fuente y justificación– organizan las creencias en dos polos: ingenuas y sofisticadas. Esta lógica bipolar puede resultar limitada, en tanto deja fuera otras formas posibles de comprender el conocimiento, especialmente considerando la diversidad de paradigmas epistemológicos existentes más allá de esta dicotomía.
Es probablemente en esta última limitación teórica donde encuentra sentido la emergencia inductiva de la categoría creencias equilibradas, la cual permitió capturar posiciones epistémicas intermedias que no encajan plenamente en los extremos propuestos por el modelo clásico situándose, tal categoría, como un aporte conceptual a los modelos tradicionales de epistemología personal.
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